Ignorada por años , viví en la sombra de mi hermana mayor desde que tengo memoria, solamente porque creían que ella sería la luna de la Manada.
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7
Un año había transcurrido desde aquella noche en la cascada, doce meses en los que Valerie había perfeccionado su doble vida con la precisión de un fantasma. A sus dieciséis años, su fachada de muchacha invisible, frágil y desprovista de lobo seguía intacta ante los ojos de su manada. Nadie sospechaba de la poderosa loba blanca de ojos violeta que dormía en lo profundo de su mente, ni mucho menos de la habilidad que mantenía su aroma completamente sellado. Para todos, seguía siendo el error biológico, la sombra silenciosa que habitaba en los rincones de la mansión.
Pero en el exterior, el mundo de la alta jerarquía de la Sombra Plateada estaba a punto de temblar hasta sus cimientos.
Era una noche de luna menguante, la fecha sagrada en la que los miembros de la manada que cumplían entre veinte y veinticinco años debían someterse al ritual de revelación de parejas destinadas. Según las leyes inquebrantables de la especie, el lazo místico debía manifestarse al entrar en contacto físico y visual con el alma gemela asignada por la Diosa Luna. Si un cambiaformas superaba los veinticinco años sin encontrar a su pareja dentro de los límites del clan, la regla dictaba que su destino se hallaba inevitablemente en el vasto y peligroso mundo exterior.
El gran salón de ceremonias de la mansión principal rebosaba de tensión, elegancia y murmullos contenidos. Los líderes de la manada, los consejeros y las familias más influyentes ocupaban las primeras filas, expectantes ante el que debía ser el evento social más glorioso de la década.
A sus veinte años, Selene lucía radiante, enfundada en un vestido de gasa plateada que acentuaba su estatus de futura Luna. A su lado se encontraba Damián y el joven Alfa heredero de la línea principal de mando, un guerrero de mandíbula cuadrada y aire imponente con quien Selene había estado comprometida por acuerdo político desde la infancia. Todo el clan daba por sentado que la ceremonia de esa noche era una mera formalidad; la unión entre ambos era el pilar sobre el cual se sustentaba el futuro de la Sombra Plateada.
Valerie observaba la escena desde una esquina oscura, casi pegada a los pesados cortinajes de terciopelo, con los brazos cruzados y una expresión de fría indiferencia en el rostro. Su loba interior se movía con tranquilidad en su mente, disfrutando de la ironía del momento.
—Ha llegado el momento de consagrar los lazos que guiarán a nuestra manada hacia la gloria —anunció el Alfa actual desde la tarima principal, con una sonrisa de orgullo que ensanchaba su rostro. Hizo un gesto hacia la pareja central—. Que los futuros líderes confirmen ante la luna el vínculo eterno de sus almas.
El silencio en el salón se volvió absoluto. Todos los presentes contuvieron la respiración.
El joven Alfa heredero dio un paso al frente con paso firme, extendiendo su mano hacia Selene. Ella, con una sonrisa altiva y ensayada, desprovista de cualquier duda, colocó su palma sobre la de él, esperando la descarga eléctrica habitual del reconocimiento místico.
Los segundos pasaron. Un silencio sepulcral comenzó a esparcirse por la sala.
El Alfa frunció el ceño, parpadeando con desconcierto. Selene borró la sonrisa de sus labios al notar que sus manos seguían juntas sin que nada ocurriera. No había calor en las venas, no había latidos acelerados, no había susurros de la bestia interior. Absolutamente nada. El lazo no existía.
—¿Qué... qué significa esto? —murmuró el Alfa, apartando la mano con brusquedad como si el contacto le quemara, mientras un sudor frío comenzaba a recorrer su frente.
Selene sintió que el color abandonaba su rostro por completo. Sus ojos claros se abrieron de par en par, reflejando un pánico absoluto ante las miradas inquisitivas que empezaban a clavarse en ella desde todos los rincones del salón. Los murmullos estallaron de inmediato, convirtiéndose en un zumbido ensordecedor. Para la familia principal, aquella catástrofe no era solo un error político; era una humillación pública sin precedentes, una mancha imborrable en el prestigio de los futuros líderes que se derrumbaba en cuestión de segundos.
—Imposible. Debe haber un error —exclamó la madre de Valerie, llevándose las manos al rostro desde la primera fila, con los ojos anegados en lágrimas de pura vergüenza.
El padre de Valerie se puso de pie de un salto, con los puños apretados con tanta fuerza que las venas de sus antebrazos amenazaban con estallar. El escándalo era monumental. Las alianzas estratégicas construidas durante años se desmoronaban ante la revelación de que la Diosa Luna jamás los había unido.
Pero el caos del rechazo apenas comenzaba.
Con el rostro desencajado por la tensión y la confusión, el joven Alfa dio un paso atrás, buscando desesperadamente una explicación en medio de la multitud. Su mirada recorrió el salón de un extremo a otro, pasando por encima de los nobles y los ancianos, hasta detenerse de manera involuntaria en un punto específico de la sala.
Cerca de las cortinas de terciopelo, entre las sombras donde nadie solía mirar, se encontraba Brenda.
La mejor amiga y acólita más fiel de Selene, una joven de rango menor que siempre se había mantenido sumisa a la sombra de la futura Luna, se quedó inmóvil de repente. De sus labios se escapó un grito ahogado.
Un destello dorado, intenso y salvaje, iluminó de golpe los ojos del Alfa. Al mismo tiempo, el cuerpo de Brenda tembló violentamente mientras su loba interior despertaba con un rugido ensordecedor que resonó directamente en la mente de ambos.
El aroma a pino fresco y miel silvestre estalló en el aire, envolviendo al Alfa y a Brenda en una descarga magnética imposible de ignorar. No había duda posible. El destino acababa de revelar su verdadera jugada de la forma más cruel e inesperada posible: el futuro Alfa de la manada no estaba destinado con la hija perfecta de los líderes, sino con la discreta y temerosa mejor amiga de esta.
En su rincón oscuro, Valerie observó la escena con una calma glacial, mientras una sonrisa casi imperceptible se dibujaba en sus labios. La fachada de perfección de su familia se acababa de desmoronar en mil pedazos, demostrando que, a veces, los mayores errores no son los que se ocultan en las sombras, sino los que se exhiben con orgullo bajo la luz de la luna.
como que su apellido es BETUCCI , si en el capítulo 8 en email que recibió de la universidad dice textualmente:
"Estimana Valerie Petrov"
🙄🙄🙄🤔🤔🤔
"LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA...AYYYY DIOS!"