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La Doctora Del Padrino

La Doctora Del Padrino

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

El jefe mafioso más temido de España, Damon Burgos, conocido como el Padrino, gobierna con puño de hierro y sin piedad. Christine, una brillante cirujana, carga con un odio profundo hacia él: fueron los hombres de su banda quienes acorralaron a su madre hasta llevarla al suicidio. Damon la ha observado durante meses, deseándola con una intensidad que lo consume, y exige que ella le dé el heredero que su imperio necesita. Christine se niega, y para escapar de su destino, acepta casarse con un hombre que cree que la protegerá. Pero Damon no permite que nadie le quite lo que es suyo. Irrumpe en la boda, la lleva a su fortaleza y la encierra. Cuando un enemigo de Damon la droga para atacarlo a través de ella, él pierde el control y hará cualquier cosa, destruir ciudades, matar ejércitos, con tal de salvarla. Y entre el odio y el peligro, arde un deseo que ninguno de los dos puede apagar.

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Capítulo 21 — La Trampa Perfecta

La luz cegadora los envolvió por completo, dejándolos expuestos como presas en un escenario. Damon empujó a Christine y a Elías detrás de una columna de piedra cubierta de hiedra, con un movimiento rápido y protector, y alzó su arma, aunque sabía que era inútil. Docenas de siluetas armadas aparecieron entre los árboles, rodeándolos por completo, sus miras apuntadas directamente hacia ellos. No había escapatoria. Marco los había dejado entrar a propósito. Cada paso que dieron fue el camino hacia su propia perdición.

—¡Salgan de donde están! —la voz de Marco resonó desde lo alto, clara y triunfal—No desperdicemos balas en algo que ya está ganado.

Damon apretó la mano de Christine, buscándola a ciegas en la oscuridad tras la columna. —Quédate pegada a mí —le susurró con urgencia, no lo sueltes a Elías. Pase lo que pase, no te separéis.

—¿Qué hacemos? —preguntó ella, con el corazón desbocado, aunque su voz no tembló—¿Fue todo una trampa desde el principio? ¿Los informes, la ubicación?

—Todos —confirmó él con amargura—Sabía que vendríamos por él. Sabía que tú insistirías en venir. Me tendió la red con mi propia información. Soy un idiota.

—No —lo corrigió ella, apretándole la mano con fuerza—Fuimos por justicia. Eso no es estupidez. Es amor. Y el amor encuentra la manera, incluso donde no la hay.

Salieron lentamente de su escondite, con las manos en alto, rodeados por un círculo cerrado de hombres con armas listas para disparar. Marco bajó de la torre caminando con calma, como si estuviera recibiendo invitados de honor, una sonrisa satisfecha dibujada en el rostro. Se detuvo frente a ellos, recorriéndolos con la mirada como si inspeccionara mercancía.

—Una operación brillante, sobrino —dijo, aplaudiendo lentamente—Casi digna de tu padre. Lástima que el corazón te haya ablandado. Esa es tu falla. Y la aproveché desde el primer día.

—¿Qué quieres, Marco? —soltó Damon, con voz gélida, sin apartar la vista de él—Ya nos tienes. Dilo de una vez.

—Sencillo —respondió Marco, paseando la mirada entre ellos tres—Elías se queda aquí. Sabe demasiado y no se irá a ninguna parte. Tú y tu gente firmáis la transferencia de todos los activos del norte del país a mi nombre. Firmas hoy, y ella sale viva de aquí. No firmas y la ves morir lentamente. Delante de tus ojos. Igual que viste morir a tu madre.

Damon tensó la mandíbula con violencia, y Christine sintió cómo su cuerpo se ponía rígido a su lado, listo para lanzarse contra Marco aunque eso significara el final. Pero ella lo detuvo con un ligero apretón de mano. Había otra forma. Siempre la había.

—¿Y si te digo que no tienes nada? —dijo Christine, con voz firme y clara, dando un paso hacia adelante, rompiendo el silencio helado que había caído sobre todos—¿Sabes por qué Elías no ha hablado en todo este tiempo? Porque ya envió todo. Los registros bancarios, las órdenes con tu firma, los nombres de cada político que te protege. Todo está en manos de personas de confianza. Si no volvemos hoy, se publica todo. En cada periódico, cada noticiario, cada red social. Te caes, Marco. Todo tu imperio se derrumba contigo.

Marco palideció un instante, y su sonrisa se torció en algo feo y peligroso. —Mientes. No tuviste tiempo de nada de eso.

—¿No? —respondió ella, con una media sonrisa fría— ¿Crees que no preparamos un plan B? ¿Que arriesgaríamos todo sin una red de seguridad? Si nos matas, te destruyes tú solo. Es tu vida contra la nuestra. Elige.

El silencio que siguió fue tenso, cargado de pistolas amartilladas y respiraciones contenidas. Marco la miró fijamente, evaluando si era verdad o una estratagema desesperada. Christine sostuvo su mirada sin pestañear, aunque las piernas le temblaban por dentro. Damon la miraba de reojo, con un brillo de asombro y orgullo en los ojos, comprendiendo en ese instante que ella no era solo su debilidad. Era su fuerza más grande.

—Te doy diez segundos —añadió Christine, con calma—Uno… dos…

—¡Cállate! —bramó Marco, dando un paso hacia ella, con la mano levantada.

Pero antes de que pudiera avanzar, un silbido rasgó el aire, y de pronto, el guardia más cercano a Marco cayó de rodillas con un gemido, una flecha clavada en el hombro. Confusión. Gritos. Disparos al aire. Y desde el bosque, surgieron siluetas oscuras, armadas y rápidas, cayendo sobre los hombres de Marco como una tormenta. Damon no perdió ni un segundo: empujó a Christine y a Elías tras él, sacó su arma y disparó dos tiros certeros a las piernas de los guardias que se interponían.

—¡Corred! —gritó, protegiéndolos con su cuerpo mientras retrocedían hacia el bosque.

Marco rugió órdenes que nadie escuchaba, perdiendo el control de su propia trampa. Christine miró hacia atrás una última vez y vio a un hombre alto de cabello gris guiando a los refuerzos con la precisión de un general. Al cruzar la mirada con Damon, este asintió apenas, y ella supo que no era casualidad. Él había preparado el terreno, confiando en que ella ganara tiempo. Habían entrado en la trampa, si pero habían convertido la trampa en su propia arma.

Corrieron entre los árboles, sin soltarse, mientras el caos estallaba a sus espaldas. No sabían si habían ganado, ni cuánto tiempo les daría aquella ventaja. Pero por ahora, estaban vivos. Juntos. Y eso era suficiente para seguir adelante.

...Pensó tenerlos atrapados, sin saber que ellos ya habían cambiado las reglas del juego....

...CONTINUARÁ ...

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1
MAR
👏
Eliana Angulo
estuvo interesante tu novela, la recomiendo 👏👍
Eliana Angulo
🤣🤣 dicho y hecho una empleado los traicionó y de confianza que no es lo mismo.. ella también tan 🤬le dice que no reciba nada y lo hace.. hay tiene
Eliana Angulo
ahora los traiciona algún empleado 🤔
Eliana Angulo
Y no decía que quería su libertad 🤔 y ahora que se la estando no la quieren ... quién la entiendo 🤣🤣
Eliana Angulo
Y no decía que quería su libertad 🤔 y ahora que se la estando no la quieren ... quién la entiendo 🤣🤣🤭
Eliana Angulo
🤣🤣 me das todo menos mi libertad... y está más enamorada
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Exacto! Le quitó su libertad… pero le dio algo que valía mucho más: amor, protección y un hogar donde sentirse por fin libre de verdad. No la encadenó a su casa… la encadenó a su corazón. Gracias por leerla con tanto sentimiento
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Eliana Angulo
cómo dice un refrán del Odio al Amor solo hay un paso.. y ella está que pérdida
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Así es! 💥 Ese paso fue el más difícil y el más hermoso de todos… porque al cruzarlo descubrió que lo que sentía no era odio, sino amor escondido detrás del dolor. ❤️‍🔥 Gracias por esa frase tan bonita, ¡es perfecta para ellos dos!
total 1 replies
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