NovelToon NovelToon
Nuestra Última Noche En El Infierno

Nuestra Última Noche En El Infierno

Status: Terminada
Genre:Acción / Apocalipsis / Zombis / Completas
Popularitas:71
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.

Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #16: Dragones y castillos

...⚠️ESTE EPISODIO ES NARRADO POR NICKY/FLOR⚠️...

No le había respondido al alcalde con simples palabras, lo hice disparándole en su mano, en un intento por destruir la inyección, pero ese infeliz, esquivó la bala con una rapidez que nos hizo retroceder un poco.

—Bien… entonces mueran, señoritas —dijo riendo con confianza e inyectándose el virus en el cuello—. Y acepten el plan del padre Robert y de nuestro señor

Antes siquiera de que pudiéramos reaccionar, ese maldito hombrecillo explotó, causando la destrucción de las paredes de la sala, la onda expansiva nos lanzó al suelo para hacernos rodar y ese cabrón, que creíamos muerto se había transformado en un infernal dragón con la piel al revés, dejando expuestos sus órganos, y en lugar de escamas, ese cabrón tenía cientos de huesos sobresaliendo de sus músculos. Por si fuera poco, ese hijo de puta usó su cola para llevarse a la doctora y a Guinevere consigo, para acto seguido salir por el agujero.

—¡¡Doctora!! ¡¡Guinevere!! —grité desde el suelo y aturdida—.

—Lo siento, señorita Nicky… pero la niña es de nuestro señor —rugió ese cabrón llevándose a mis compañeras—.

Desesperada recogí mi pistola para tratar de seguirlo, viendo como ese infeliz se las llevaba a la terraza de otra torre del castillo y la única forma de ir por él, era saltar por las ventanas y algunas piedras que sobresalían de las paredes o en pocas palabras, tener que hacer parkour.

—M-Mierda —jadeé retrocediendo al ver la única forma de subir—. vamos… tu puedes… tu puedes, solo es una caída que es probable que te mate —añadí agarrando valor para saltar y a su vez guardando mi pistola en su funda—. No es nada, Nicky… no es nada, Nicky

Con un último respiro salte a una de las piedras que sobresalían de la pared, para comenzar a hacer ese maldito parkour del infierno. El suelo estaba algo resbaloso y en el último salto hacia la terraza en donde estaba el alcalde me resbale, haciendo que por suerte logrará sujetarme de la orilla con una de mis manos.

—¡¡No, mierda!! —grité sin pensar, con la voz llorosa y poniendo mi otra mano lo más rápido posible para no caerme—. Mierda, mierda, mierda —sollocé subiendo a la terraza con toda la fuerza que tenía en mis brazos—.

—Señorita Nicky, porque es tan persistente en morir. Solo debe dejarme a la niña y así todos seremos felices

—Sueltalas —jadeé agarrando mi pistola para enfrentarlo—.

—¿Crees que vas a derrotarme con esa miseria de arma? ¡No me hagas reír! Nicky

—¡No me tientes! Imbécil —le respondí gruñendo y apuntándole—.

En cuanto comencé a disparar cada maldita bala para deformar su estúpida cara de dragón, tenía la esperanza de que eso iba a hacer algo pero las balas no parecían hacerla nada más que simples rasguños en el rostro, en cambio él, me atacó con sus garras, con mordiscos y con un mortal vómito capaz de destruir el mármol de lo corrosivo que era.

—Oww… debes estar muy desesperada y cansada, pero tranquila después de matarte, voy a conservarte y volverte mi fiel esposa

—¡¡Niña!! ¡¡Su cuerpo no resistirá!! ¡¡Así que huye!!

—¡¡Cierra la boca!! ¡Mujer! —gruñó el alcalde intentando cerrarle la boca—.

—¡¡Nicky!! ¡¡Por favor!! —sollozó la pequeña Guinevere—.

—¡Vamos! ¡Don Quijote! ¡Ven a salvar a tu bella doncella y a tu amado compañero de aventuras! ¡Sancho panza! —siguió burlándose el infeliz del alcalde, mientras me atacaba con sus inmensas garras—.

—¡Cállate! —le respondí esquivando sus garras con saltos, rodando o en resumen, como podía—. Tú… solo eres un puto bastardo de mierda…

—¿Enfermo? ¡Ja! Jaja, se nota que me amas, señorita Nicky pero le aconsejo, tener cuidado con esa boca

Esquivé sus ataques y le disparé por un tiempo, quedándome poco a poco sin lugar por donde moverme gracias a su vómito corrosivo que destruía todo a su paso. Lo bueno de haber esquivado, era que en cada minuto que pasaba, un órgano se desplomaba de su cuerpo y un tumor aparecía en su cuerpo para acto seguido ser explotado por una de mis balas, causándole un dolor tan fuerte que con la explosión del primer tumor, lanzó a Guinevere y a la doctora a la orilla de la de terraza.

—¡¡Bastarda!! ¡¡Perra!! —rugió tambaleándose y quedando al borde de la terraza—. Teniendo la posibilidad de ser bendecida por nuestro señor y tú… ¡¡La desperdicias!!

—¡¡Métete a tu señor por el culo!! —le grité disparándole en otro tumor—.

Con el segundo tumor pude hacer que cayera de la terraza por el dolor, ese cabrón impactó contra la sala en donde se transformó con otros dos tumores en su cuerpo. Dándome la oportunidad para causarle aún más dolor, le reventé cada tumor y lo observe agonizando desde lo alto pero…

Por más que disparara, ese infeliz no murió por mis balas, sino por los propios efectos de su propia decisión.

Luego de verlo morir, caí de rodillas al suelo, mi pecho se movía por mis jadeos, el sudor lo sentía cayendo por mi frente y mis ojos eran tan pesados que muy apenas soportaba mantenerlos abiertos.

—¡¡Nicky!!—chilló la pequeña Guinevere entre lágrimas saltando hacia mi abrazarme con todas sus fuerzas—.

—Jaja ¿De que estás hecha? ¿De goma? ¿O acaso eres un deus ex máquina?

—Q-Que graciosa, doctora —le respondí cabeceando por lo cansada que me encontraba—.

—Vamos, hay que seguir, antes de que te duermas —añadió la doctora extendiendo su mano hacia mí para ayudarme a ponerme de pie—.

Bajamos de esa terraza mediante unas escaleras en espiral que había dentro de la torre, aún había caminantes y también ese león seguía con vida pero sin ese infeliz, fue más sencillo persuadirlos y salir del castillo.

—Por aquí, niña —me dijo la doctora guiándome hacia la puerta que llevaba fuera del castillo—.

—V-Voy…

Solo tardamos unos cuantos minutos en los que esquivamos a los caminantes, para llegar de una vez por todas al maldito zoológico del pueblo.

—M-Mami, este lugar… no me gusta ¿Y si aparece otro monstruo feo? —se quejó la pequeña abrazando a su madre y sin soltar su mano—.

—Solo trata no hacer tanto ruido, Guinevere y esos monstruos no vendrán —le contestó la doctora soltando un largo suspiro—

—Si, y si vienen, prometo volver a ir a salvarte ¿Okey? Pequeña —añadí acariciando su cabeza y su cabello para calmarla—

—¡S-sí! ¡Mami! ¡Nicky!

1
Yarelis Pérez
Nicky es quien lleva las riendas de la relación. El otro parece princesa
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play