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NO ME ARRODILLARÉ ANTE EL REY

NO ME ARRODILLARÉ ANTE EL REY

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Mundo mágico / Viaje a un mundo de fantasía / Completas
Popularitas:28.2k
Nilai: 5
nombre de autor: andrea

Dicen que el Rey de Varken nunca ha tenido que repetir una orden dos veces.

Dicen que con una sola mirada puede hacer temblar a generales experimentados, que ministros con décadas de servicio pierden la voz en su presencia, que incluso los nobles más altivos agachan la cabeza cuando él entra a una habitación. Dicen que es frío como el mármol de su trono, calculador como un ajedrecista que ya vio el final del juego antes de que el rival mueva su primera pieza.

Lo dicen con miedo. Lo dicen en susurros.

Y tienen razón.

Todo el mundo le teme.

Todo el mundo, excepto ella.

NovelToon tiene autorización de andrea para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 22

Estaba disfrutando de una tarde tranquila tomando el té en el salón principal de la mansión, todavía con la mente parcialmente ocupada en noticias de batallas y reyes conquistados, cuando el sonido de un carruaje deteniéndose abruptamente frente a la entrada interrumpió mis pensamientos.

No tuve tiempo de preguntarme quién sería, porque apenas unos segundos después, las puertas del salón se abrieron de par en par con una energía que claramente no respetaba ningún tipo de protocolo, y una joven entró corriendo directamente hacia mí.

—¡Hermana! —gritó, en cuanto sus ojos se posaron en mí, lanzándose a abrazarme con una efusividad que casi me hizo derramar el té.

Los recuerdos de la vieja Evelyn se activaron de inmediato, llenando los espacios en blanco con información que necesitaba desesperadamente: cabello blanco como la nieve, piel pálida casi traslúcida, ojos azules idénticos a los míos, y una personalidad que, según esos mismos recuerdos, tenía una capacidad sorprendente para meterse en problemas con la misma facilidad con la que respiraba.

*Daphne. Mi hermana menor.*

—Daphne —dije, devolviendo el abrazo con una sonrisa genuina, aunque todavía procesando la sorpresa de su llegada—, ¿cuándo volviste de tu viaje a Reventhorne?

—Pues acabo de llegar —respondió ella, separándose lo suficiente para mirarme de pies a cabeza, como verificando con sus propios ojos que efectivamente estaba sana—. Vine corriendo directamente a verte. Me dijeron que estuviste enferma, me preocupé muchísimo.

—Ya estoy bien —la tranquilicé, notando con cierta diversión cómo sus ojos azules, exactamente iguales a los míos, me observaban con una intensidad que ya empezaba a reconocer como un rasgo familiar.

—Además —continuó ella, sentándose sin esperar invitación en el sofá frente a mí, con esa misma despreocupación arrogante que reconocía perfectamente de otra persona—, me dijeron que te vas a casar con el sexy emperador.

—Daphne Elizabeth Ann —dije, con un tono de advertencia que claramente no la intimidó en lo absoluto.

—¿Qué? —respondió ella, encogiéndose de hombros con una sonrisa traviesa—. Es la verdad. Todo el mundo en Reventhorne hablaba de eso. La prometida del rey más codiciado de todo el continente, y resulta que es mi propia hermana. Tenía que venir a verlo con mis propios ojos.

Me froté la sien, sintiendo una sensación extraña de familiaridad ante esa actitud directa y sin filtros, algo que me recordaba peligrosamente a cierto rey arrogante.

—No deberías hablar así de Su Majestad.

—¿Por qué no? Es literalmente lo que dicen todos. Aunque, debo admitir, esperaba conocerlo ya. ¿Dónde está? ¿Es tan guapo como dicen los rumores?

—Está fuera, en una campaña militar —respondí, eligiendo ignorar deliberadamente la segunda pregunta—. Conquistó Cristember hace apenas unos días.

Los ojos de Daphne se iluminaron con un interés genuino.

—¿En serio? Qué emocionante. Definitivamente tengo que conocerlo cuando regrese. Necesito evaluar personalmente si es digno de mi hermana.

—No necesitas evaluar nada —respondí, aunque no pude evitar una pequeña sonrisa ante su determinación—. Soy perfectamente capaz de tomar mis propias decisiones.

—Lo sé, lo sé —dijo ella, agitando una mano con desdén—. Pero como tu hermana menor, es mi deber sagrado asegurarme de que el hombre con el que te cases sea digno de ti. Es parte del trabajo.

—¿Quién te dio ese trabajo?

—Yo misma —respondió, con una seguridad absoluta que no dejaba espacio para discusión—. Alguien tiene que hacerlo, y claramente nuestros padres están demasiado ocupados sintiéndose honrados por el compromiso como para preocuparse por detalles importantes, como si el rey realmente te trata bien.

A pesar de mí misma, sentí que una risa se me escapaba ante la seriedad con la que mi hermana menor abordaba el tema, como si estuviera planeando una negociación diplomática en lugar de simplemente conocer a mi prometido.

—Te trata... bien —dije finalmente, aunque la pausa antes de responder probablemente delató más de lo que pretendía.

Daphne entrecerró los ojos, esa expresión calculadora que ya empezaba a reconocer como peligrosamente similar a la de cierto rey que llevaba semanas instalado en mis pensamientos.

—Esa pausa fue sospechosa —comentó—. ¿Pasó algo que deba saber?

—No pasó nada —respondí, demasiado rápido, sintiendo que mis propias mejillas se calentaban ligeramente ante el recuerdo de cierto balcón y cierto beso que definitivamente no pensaba compartir con mi hermana de dieciséis años.

—Definitivamente pasó algo —insistió ella, inclinándose hacia adelante con un interés renovado—. Conozco esa expresión, hermana. La he visto en ti antes, cuando intentabas ocultarle a mamá que habías roto su jarrón favorito.

—No rompí ningún jarrón.

—No es literal, es una metáfora —respondió Daphne, con una paciencia exagerada como si estuviera explicándole algo obvio a una niña pequeña—. El punto es que tienes esa misma expresión de "estoy ocultando algo" ahora mismo.

Me quedé en silencio un momento, sopesando cuánto quería revelar, aunque conociendo ya, por los recuerdos prestados de la vieja Evelyn, que Daphne tenía una habilidad casi sobrenatural para sacarle información a cualquiera que se propusiera, similar a la persistencia terca que ya había visto en cierto rey.

—Cuando regrese de la campaña —dije finalmente, decidiendo cambiar el tema con la esperanza de que funcionara—, podrás conocerlo tú misma y sacar tus propias conclusiones.

—Excelente —dijo Daphne, con una sonrisa satisfecha, claramente aceptando la evasión por ahora, aunque su expresión sugería que el tema definitivamente no estaba cerrado del todo—. Mientras tanto, cuéntame todo sobre la corte. Necesito ponerme al día con todo el chisme que me perdí mientras estaba fuera.

—Espera —dijo de pronto, levantándose con esa misma energía desbordante con la que había entrado—. Casi lo olvido. Te traje algo.

Salió corriendo del salón con la misma velocidad con la que había llegado, dejándome momentáneamente confundida, hasta que regresó apenas un minuto después con una pequeña caja envuelta en papel azul, que colocó sobre mis manos con una expresión expectante.

—¿Qué es esto? —pregunté, observando la caja con curiosidad.

—Ábrelo —respondió ella, prácticamente vibrando de emoción—. Lo encontré en Reventhorne. En cuanto lo vi, supe que tenía que ser tuyo.

Abrí la caja con cuidado, y dentro encontré un collar delicado, con una piedra azul tallada en forma de gota que capturaba la luz de una manera casi hipnótica, el tono exacto combinando perfectamente con mis propios ojos.

—Daphne, esto es hermoso —dije, genuinamente conmovida, sacando el collar de la caja para examinarlo más de cerca—. No tenías que comprarme nada.

—Por supuesto que tenía que hacerlo —respondió ella, con una sonrisa orgullosa—. Eres mi hermana mayor, vas a ser reina, y casi te mueres de una fiebre horrible. Mereces un regalo bonito. Además, el azul te queda perfecto, siempre te ha quedado bien.

—Gracias —dije, sintiendo una calidez genuina ante el gesto—. Me lo pondré en la próxima ocasión importante.

—Más te vale —respondió ella, con una falsa severidad—, porque elegí esa piedra específicamente pensando en ti. El vendedor decía que combinaba con "ojos de cielo despejado", y pensé inmediatamente en ti.

Justo en ese momento, la puerta del salón se abrió nuevamente, esta vez con considerablemente menos dramatismo, y mi madre, Elowen, entró con una sonrisa que se ensanchó instantáneamente al ver a Daphne sentada conmigo.

—¡Daphne! —exclamó, apresurándose a abrazar a su hija menor—. No sabía que ya habías llegado. ¿Cuándo regresaste de Reventhorne?

—Hace apenas un par de horas —respondió Daphne, devolviendo el abrazo con el mismo entusiasmo que había mostrado conmigo—. Vine directo a ver a Evelyn en cuanto me enteré de que estaba bien.

—Qué considerada —dijo mi madre, sentándose junto a nosotras con esa gracia elegante que siempre la caracterizaba—. ¿Y cómo estuvo el viaje? Tu padre y yo estábamos un poco preocupados, considerando lo lejos que está Reventhorne.

—Fue maravilloso —respondió Daphne, con los ojos brillando de emoción—. La familia de Lady Beatrice fue increíblemente hospitalaria, y aprendí muchísimo sobre administración de propiedades, aunque debo admitir que extrañaba bastante la comida de casa.

—Me alegra escuchar eso —dijo mi madre, sonriendo—. Aunque por tu expresión, sospecho que también hay chismes interesantes que compartir.

—Por supuesto que los hay —respondió Daphne, inclinándose hacia adelante con esa misma energía que ya empezaba a resultarme entrañable—. Pero primero, mamá, tienes que ayudarme a convencer a Evelyn de que me cuente qué pasó con el rey. Está siendo muy evasiva.

Mi madre me miró con una ceja levantada, esa expresión maternal que claramente indicaba que también tenía curiosidad sobre el tema, aunque con considerablemente más tacto que mi hermana menor.

—¿Hay algo que deba saber, Evelyn? —preguntó, con un tono que intentaba sonar casual pero que claramente no lo era del todo.

—No hay nada que contar —respondí, sintiendo que esta conversación se estaba volviendo cada vez más difícil de esquivar con dos mujeres de la familia Hawthorne completamente decididas a sacarme información—. Su Majestad está fuera, en una campaña militar. Eso es todo lo que hay.

—Mmm —murmuró mi madre, con una expresión que claramente no se creía del todo mi explicación, aunque decidió, con considerablemente más gracia que Daphne, no presionar más por ahora—. Bueno, espero que esté bien. Esa campaña contra Cristember suena bastante seria.

—Lo está —confirmé, agradecida por el cambio momentáneo de tema—. El periódico mencionó que la victoria fue decisiva.

—Excelente noticia para el reino, entonces —dijo mi madre, asintiendo con aprobación—. Aunque me imagino que también significa que regresará pronto, considerando que ya no hay batalla que librar.

Sentí que mis mejillas se calentaban ligeramente ante esa idea, algo que claramente no pasó desapercibido para ninguna de las dos mujeres sentadas conmigo.

—Ahí está esa expresión de nuevo —comentó Daphne, señalándome con un dedo acusador—. Mamá, ¿lo ves? Definitivamente algo pasó.

—Daphne —dijo mi madre, aunque su tono sonaba más divertido que reprochador—, déjala en paz. Si Evelyn quiere contarnos algo, lo hará cuando esté lista.

—Pero mamá...

—Daphne.

Mi hermana suspiró dramáticamente, recostándose contra el sofá con una expresión de derrota exagerada.

—Está bien, está bien —cedió finalmente—. Pero solo porque tú lo pides, mamá. No porque haya dejado de tener curiosidad.

—Nunca lo dudé —respondió mi madre, con una sonrisa cálida, antes de girarse hacia mí con esa expresión maternal que siempre lograba hacerme sentir genuinamente cuidada—. ¿Y tú cómo estás, Evelyn? Realmente. Sé que las últimas semanas han sido bastante intensas, entre el compromiso, el baile, y ahora la campaña militar.

—Estoy bien, mamá —respondí, sintiendo una calidez genuina ante la preocupación sincera en su voz—. Mejor de lo que esperaba, en realidad.

—Me alegra escuchar eso —dijo ella, tomando mi mano con suavidad—. Sé que todo esto no fue exactamente lo que planeabas para tu vida, pero verte adaptarte tan bien me llena de orgullo.

Sentí un nudo extraño en la garganta ante esas palabras, consciente de cuánta verdad había detrás de ellas, aunque mi madre jamás podría imaginar realmente cuán literal era esa frase sobre "no ser exactamente lo que planeaba para mi vida".

—Gracias, mamá —respondí, apretando suavemente su mano.

Daphne, observando el momento entre nosotras, finalmente pareció ablandarse un poco respecto a su insistencia anterior, aunque la sonrisa traviesa que todavía llevaba en el rostro dejaba claro que el tema del rey definitivamente regresaría en algún momento cercano.

—Bueno —dijo, rompiendo el silencio cómodo que se había formado—, ya que estamos aquí las tres juntas, ¿qué les parece si pedimos más té y me cuentan absolutamente todo lo que me perdí? Tengo meses de chisme atrasado que necesito recuperar.

Mi madre rió, llamando a uno de los sirvientes para que trajera más té y algunos bocadillos adicionales, y durante la siguiente hora, las tres conversamos sobre todo y nada en particular: el baile real, las nuevas modas que yo había estado introduciendo, los chismes de la corte, y las aventuras de Daphne durante su tiempo en Reventhorne.

Fue, debía admitir, una de esas tardes simples y cálidas que, en medio de todo el caos de adaptarme a un mundo completamente nuevo, se sentían genuinamente reconfortantes. Con mi nueva familia, con mi hermana menor de regreso, y con el collar azul todavía descansando en mi regazo, recordándome que, sin importar cuán complicada se hubiera vuelto mi vida últimamente, había encontrado, en medio de todo, personas que genuinamente se preocupaban por mí.

*Solo falta que cierto rey regrese,* pensé, con una sonrisa que no pude evitar, *para que esta nueva vida se sienta verdaderamente completa.*

1
Vanessa Ibáñez Fernández
jajajajajajajajajaja esta es de las mías cuando llega el verano
Tinita77797
cómo le paró el carro al rey jaja
Del Valle TG
ya no se quien es la protagonista, Daphne o Evelyn? porque Evelyn parace una boba insípida
Luisa Esperanza Bautista Angarita
felicitaciones
Luisa Esperanza Bautista Angarita
excelente
Yesenia Hernandez
Excelente novela me encanta
Yesenia Hernandez
🤭🤣🤭🤭Ya quiero ver al rey ajajajau
Bea Ro
espectacular la novela
Maru Parera
esta muy linda, pero me falto más acción entre la pareja
luzceidy lovera
un enredo total con el nombre del protagonista
luzceidy lovera
es kael Modric o Rodrigo
Franshesca Acosta
En realidad confundió el "plan" con el "flan", sin embargo eso no quita que no podía sacar a cierta Rubia de ojos azules de su cabeza 🤣🤣🤣🤣
Luisa Esperanza Bautista Angarita
excelente
Alma Morales
Esamuchacha tiene alma de detective 👍👍👍👍
Maru Parera
que vanidosa 🤣🤣🤣
Alma Morales
Se quedo con las ganas de besarla y por eso el humor de perros que trae😂😂😂😂
Alma Morales
ME LATE QUE DAF SERA LA FUTURA REINA DE AQUEL REINO😂😂😂
vale...🤍
Me encantan ellos dos son super lindos ❤️
Empoderada
haber Cassandra bruja como te vas a defender mostraste las cartas y no había terminado el juego
Alma Morales
Inteligente la hermanita 👍👍👍
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