En la víspera de su boda, Anastasia solo esperaba una noche de risas con sus amigas en su despedida de soltera. Sin embargo, una decisión impulsiva la lleva a cruzar la línea de lo prohibido. Embriagada por la emoción y el deseo de sentirse libre por última vez, despierta al día siguiente en la habitación de un hombre que no debería siquiera rozar en sus sueños.
Él no es un desconocido cualquiera: Damián Volkov, un magnate temido por su crueldad, un hombre sin piedad que mueve los hilos de negocios oscuros y que jamás perdona una traición. Un depredador que la ve como una presa que entró por voluntad propia a su guarida.
Lo que comenzó como un error se convierte en una obsesión peligrosa. Entre amenazas, secretos y una atracción que no debería existir, Anastasia descubrirá que una sola noche puede cambiarlo todo: su futuro, su matrimonio… y hasta su vida.
Porque en el mundo de Damián, nadie escapa sin pagar un precio.
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Buen viajé.
—Hay que ir a la cafetería.
—No, prometiste un reposo.
Suspiro y maneja hacia su casa.
Llegamos y bajo rápido, una vez en mi habitación me dejó caer en la cama.
Me quedo dormida pero el sonido de mi celular me despierta.
Respondo sin ver.
—¿Donde estás? Fui al hospital y ya no estabas, dicen que saliste ya casi corriendo creí que irías a verme.
— ¿A dónde iría a verte?¿ Dime a dónde?
—Lo siento ya no pude darte la sorpresa que te tenía planeada.
—Rene no creo que..
—Por favor cielo.
—Estoy en reposo.—Le habló fuerte.
—Ania debes descansar.
Me dice Darío entrando, notando que estoy al teléfono.
—Es el imbécil de Dario? Ania que haces con el?
grita René y termino la llamada.
—Lo siento volveré a acostarme.
—bien yo iré a mi trabajo.
—Con cuidado.
Le digo y lo veo salir y me acomodo para dormir, doy vueltas en la cama.
Mi celular vuelve a sonar.
—Por que colgaste? estoy afuera de la casa de ese desgraciado.
Me levanto rápido y agradezco que Darío ya se haya ido.
Salgo y René está esperando en su carro.
—Sube.
Me dice y niego.
—No René, vete.
—Por favor, es algo muy importe.
—Si voy, será la última vez.
—Esta bien. Lo siento, ayer no tomé las precauciones pero ahora iremos directo a tu sorpresa.
El conduce y por la ventana veo los carros pasar.
Se estacióna en un condominio de departamento de lujo.
Abre la puerta de mi lado y me hace seguírlo, a ver y entra, entro yo y me sujeta la mano dejando unas llaves con las que abrió.
—Es tuyo, yo pagaré todos los servicios mes con mes, así que si hacemos cuentas solo sería 11 meses pero no los sentirás pesados ya que yo vendré a verte todos los días, dormiremos juntos, solo tienes que esperarme aquí, cómo una buena esposa.
Me dice y sonrió de tristeza, lo veo a los ojos y no negare que siento algo por el por qué el amor no acaba de la noche a la mañana.
—No puedo, si tú propuesta es que sea tu amante no.......
—Nunca, jamás te pediría algo así, mierda, yo intento que volvamos a estar juntos pero tú no coperas, te gusta estar en la casa con Darío pero no conmigo.
Me dice y sin pensarlo le suelto una cachetada.
—No te atrevas a hablar de el.
—Asi que te preocupa lo que yo diga de el.
Me dice riéndose.
—Si, Rene ya no me busques.
Le digo y me giro pero siento cuando se arrodilla.
—Mi Ania, no me dejes.
—Levantate, porfavor Rene....
—no, tu eres mía.
Limpio mis lágrimas y por más que me niegue lo sigo queriendo.
—Te amo, ¿tu me amas?
—No, ahora suéltame.
—Se que mientes.
Me dice levantandose.
No me recibe las llaves así que las dejo caer.
—No quiero que dependas de nadie.
Me dice levantandolas mientras sube a su carro y maneja de regreso y me deja en la casa de Dario.
Bajo sin decirle nada y el me grita que me ama.
Salto cuando veo a Darío adentró.
—No te dije nada por qué te vi feliz pero ahora esa cara no es de felicidad.
—Quiero irme de aquí, alejarme de René.
—Dime a dónde y te consigo un boleto, estoy de acuerdo con eso, el no te dejará y tú no avanzaras si sigues callendo una y otra vez. Corres a sus brazos en cuanto el te busca.
—Rene me dijo ayer que toda mi fortuna mi padre la cambio para asegurar la felicidad de Yajaira. ¿que sabes de eso?
—Ya no se que pensar pero llevara tiempo probar eso.
—¿Sobre que estoy casada es?
—Verdad.
Me responde y me tapo la boca llorando.
—Ya no llores ven.
Me dice abrazandome y acaricia mi cabeza.
—Todo va a pasar pronto.
Subo a mi habitación donde me quedo dormida pero soy levantada por Darío de un momento a otro..
—¿que ocurre?
Le pregunto y el hace señas que guarde silencio.
—Ya está tu maleta lista, compré otro chip toma y aquí está el boleto, te irás ahora mismo sin que nadie se de cuenta.
Asiento sin saber que ocurre.
—ven conmigo.
Le digo pero el niega.
—Luego te alcanzare.
Me levanto y me pongo las sandalias rápido, el baja mi maleta metiendola en el maletero de su carro y subimos rápido, maneja al aeropuerto y ahí me abraza.
—Buen viaje mi Ania, avanza, sana ese corazón que tanto daño le han causado.
Lo abrazo y subo al avión viendo por última vez a mi amigo, a mi hermano.