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Entre La Vida Y El Silencio

Entre La Vida Y El Silencio

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Un joven sufre un accidente automovilístico después de una noche Que se borracha porque pierde la mujer que amaba y queda en coma durante dos años. En el hospital, una doctora se encarga de su cuidado diario y nunca pierde la esperanza de que despierte.
Con el tiempo, su dedicación crea un vínculo especial entre ambos, más allá de lo médico. Cuando el chico finalmente despierta, comienza una nueva etapa de recuperación donde poco a poco ambos descubren que lo que los une se convierte en amor.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: ¿Por qué me dejó?

Al otro día me levanté temprano.

O bueno…

ni siquiera dormí realmente.

Pasé toda la madrugada mirando el techo de mi habitación, recordando la voz de Valeria, su sonrisa, la forma en que me abrazaba.

Y cada vez que entendía que ya no iba a volver a verla viva…

sentía que el pecho se me destruía otra vez.

Cuando el reloj marcó las seis de la mañana me levanté de la cama.

Todo el cuerpo me pesaba horrible.

Fui al baño.

Me bañé despacio mientras el agua fría caía sobre mi cara.

Intentaba reaccionar.

Intentaba entender cómo seguía vivo después de perderla.

Pero no podía.

Nada tenía sentido.

Después me arreglé.

Me puse un pantalón jean oscuro, una camisa manga corta negra y unos tenis blancos.

También agarré unas gafas negras porque sinceramente no quería que nadie me viera los ojos.

Parecía que llevaba días llorando.

Y probablemente sí.

Agarré las llaves del carro y bajé.

La mansión estaba en silencio.

Mi papá estaba sentado en la sala.

Apenas me vio entendió para dónde iba.

—“¿Va para el velorio?”

Yo asentí suave.

No tenía fuerzas ni para hablar.

Él se levantó despacio.

—“¿Quiere que lo acompañe?”

Yo negué.

—“No… quiero ir solo.”

Mi papá suspiró.

Y antes de que saliera dijo algo bajito:

—“Cuídese.”

Yo asentí otra vez y salí de la casa.

El clima en Manzanares estaba gris.

Como si hasta el pueblo supiera que algo malo había pasado.

Me subí al carro y manejé en silencio.

Sin música.

Sin nada.

Solo escuchando mi propia respiración y tratando de no derrumbarme otra vez.

Cuando llegué a la casa de Valeria había muchísima gente afuera.

Carros estacionados.

Vecinos.

Familiares.

Amigos del colegio.

Y sinceramente ver todo eso me golpeó duro.

Porque ahí entendí cuánto la quería la gente.

Me bajé del carro despacio.

Y apenas entré sentí ese ambiente triste que tienen los velorios.

El olor a flores.

La gente hablando bajito.

Algunos llorando.

Y en el centro de la sala…

estaba ella.

En una caja blanca.

Sentí que las piernas me temblaron horrible.

Me acerqué despacio.

Como si mi cabeza todavía tuviera la esperanza absurda de que ella abriera los ojos.

Pero no.

Ahí estaba Valeria.

Quieta.

Con un vestido blanco hermoso.

El cabello arreglado.

Las manos acomodadas sobre el pecho.

Parecía dormida.

Y eso fue lo que más me destruyó.

Porque se veía hermosa.

Demasiado hermosa.

Como un ángel.

Sentí las lágrimas subir inmediatamente.

Me acerqué más lento todavía hasta quedar al lado de ella.

La miré varios segundos sin poder hablar.

Y cuando por fin hablé…

la voz me salió quebrada.

—“Princesa…”

Sentí el pecho destruirse otra vez.

Le acaricié despacito una mano fría.

Y ahí ya no pude aguantarme.

—“¿Por qué me dejó?”

Las lágrimas comenzaron a caerme otra vez sin control.

—“¿Por qué?”

La gente alrededor se quedó en silencio.

Pero yo ya no veía a nadie.

Solo a ella.

—“Usted me prometió que íbamos a durar mucho…”

Mi respiración temblaba horrible.

—“Me dijo que me amaba…”

Sentí un nudo gigante en la garganta.

—“Y ahora qué hago yo sin usted…”

Comencé a llorar peor.

Porque sinceramente me sentía vacío.

Como si todo lo bonito que tenía se hubiera ido con ella.

Le besé la frente despacio.

Estaba fría.

Y eso me partió el alma.

Porque esa misma niña semanas atrás se acostaba sobre mi pecho, se reía conmigo y me molestaba por ponerme nervioso.

Y ahora estaba ahí…

sin respirar.

Sin hablar.

Sin mirarme.

La mamá de Valeria se acercó llorando y me abrazó.

Y eso me acabó más.

Porque ella también estaba destruida.

—“Ella lo amaba mucho…” —me dijo entre lágrimas.

Yo cerré los ojos fuerte.

Porque escuchar eso dolía demasiado.

—“Yo también la amaba…”

Mi voz apenas salió.

Muchísima gente se acercó a darme el pésame.

Amigos.

Vecinos.

Compañeros de ella.

Pero sinceramente yo no escuchaba casi nada.

Sentía la cabeza completamente perdida.

En un momento me senté cerca del ataúd sin dejar de mirarla.

Y ahí recordé la última noche en la playa.

“Prométeme que vas a ser feliz.”

Sentí ganas de llorar otra vez.

Porque no tenía idea de cómo cumplir esa promesa.

No después de perder al amor de mi vida a los 18 años.

Miré el ataúd blanco una vez más.

Y en silencio pensé algo que jamás había sentido tan fuerte:

ojalá hubiera podido cambiar mi vida por la de ella.

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Normaangelica Medina Ortiz
historia buena pero frases repetidas constantemente, sobretodo el "sinceramente" final un error,los protagonistas se enteraron que Marcela está embarazada cuando tiene 3 meses, después narran que 8 meses después ella empieza con dolores de parto y todavía falta uno ... entonces la bb nace de 11 meses??🤷ojo con ese "pequeño" detalle
Yulexi De Fernández: de esa parte
total 2 replies
Normaangelica Medina Ortiz
porque insistir en el SINCERAMENTE
Normaangelica Medina Ortiz
demasiados, ay no ! y sinceramente
Ana Cortes
que bueno que Edwin se esté dando una oportunidad con la doctora
Ana Cortes
como que las fechas o considen porque cuando se hizo novio de Valeria tenía 23 años y ellos duraron más de 6 meses juntos de novios hasta la muerte de Valeria y fue en el funeral que el salio y se fue a recorrer la ciudad a gran velocidad y fue que tuvo el accidente que lo dejó en coma y ahora que despierta la doctora le dice que lleva en coma más de 1año en ese estado
Yulexi De Fernández: la verdad que yo cuando la hice amiga ni no conseguí bien la fecha más o menos pero más o menos entre un año y dos años más o menos no me recuerdo bien
total 2 replies
Ana Cortes
debe de sentirse horrible perder al amor a tan temprana edad
Ana Cortes
pobre Edwin la vida no a sido nada de generoso con él
Ana Cortes
que pena por Valeria enfermarse y estar tan mal y pobre de Edwin ya que él está enamorado de ella
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