Un incidente entre Maximiliano y Azul cambiará para siempre la amistad que los une. Luego, un accidente sumerge a Maximiliano en coma, y al despertar, su memoria alterada los enfrenta a una realidad que no reconocen.
Azul deberá sostener los recuerdos de Maximiliano… mientras se pregunta: ¿qué ocurrirá cuando él recuerde todo?
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UNIDA A ÉL
NARRADOR
Había transcurrido casi un mes desde que Maxi tuvo el accidente. La policía avanzaba en la investigación y buscaba pistas.
Los testigos que vieron a los dos vehículos no habían anotado la matrícula y no tenían información que le sirviera a la policía. Las cámaras de seguridad, escasas en aquella zona, no aportaban imágenes de buena calidad que ayudaran a identificar al culpable.
Para la familia y amigos de Maximiliano, el temor era que todo quedara impune como tantos delitos. Aunque no dejaban de presionar a la policía, las investigaciones pertinentes parecían no conducir a ninguna pista sólida.
Azul, seguía visitando a Maxi como cada día. No le importaba ni siquiera que estuviese lloviendo torrencialmente. Los recuerdos compartidos le hacían imposible abandonarlo en el momento en que él estaba más vulnerable.
Al llegar, aquella tarde al horario de visitas lo hizo empapada. Sus dientes chocaban entre si por el frío. Ella fue al baño de la habitación y se colocó ropa seca que había llevado y después de calentar sus manos tomó la de Maxi.
-Es un día horrible. No sé si puedas escuchar la lluvia, pero en días así estaríamos en el sofá comiendo palomitas mientras veríamos una película de terror. Me haces mucha falta- Pronunció con dificultad viéndolo dormido, en exactamente la misma posición que por tanto tiempo había estado
Dos enfermeras ingresaron a la habitación y ella se puso de pie asustada. El temor de que él empeorara era latente para ella.
-Vinimos a higienizarlo. Puede quedarse aquí o esperar afuera- Le explicó una de ellas
-Esperaré afuera. Sería incorrecto verlo...- Sus mejillas se tiñeron de rojo y abandonó la habitación
Mientras ella esperaba continuaba perdida en sus pensamientos. Su mente la llevó a uno de los momentos más dolorosos de su vida, el fallecimiento de su padre.
Ella recordó ese día en que su padre fue al medico junto a su madre por algunas dolencias y pocos días más tarde él recibió el diagnóstico más inesperado. Tenía cáncer en fase terminal.
Maxi se había mantenido a su lado intentando contenerla y animarla.
Apenas un mes después de aquel diagnóstico irreversible, su padre había perdido la batalla contra esa terrible enfermedad. Ella era la más apegada a él, mientras que Violeta tenía mejor relación con su madre.
Maxi no la dejó sola. Hasta había cocinado para las tres mujeres de la casa buscando ser útil de alguna forma.
En el funeral, Azul sentía que su vida perdía sentido, pero allí estaba Maxi cuidándola, sosteniéndola cuando sus piernas perdieron la fuerza.
Con el paso de las semanas la familia había intentado volver a la normalidad conviviendo con la ausencia física del hombre de la casa. Maxi estuvo ahí en cada momento que su trabajo se lo permitió.
Azul le había pedido a Maxi que la llevara a un lugar que visitaba con su padre, la pista de carreras. Su padre y ella compartían la misma pasión por ls velocidad. Él le había enseñado a conducir en ese mismo circuito años atrás.
Maxi no era un gran fanático de la velocidad. Lo habían multado por ir a una velocidad menor a la requerida en una autopista hacía poco tiempo.
Cuando los dos llegaron, un amigo de su padre la había abrazado y le había preguntado si quería conducir. Ella respondió que si.
Maxi se sentó en el asiento del copiloto. No estaba seguro de lo que estaba haciendo, pero esperaba poder detener a Azul si ella se salía de control debido a sus emociones. Ella había sonreído y había encendido el motor. Lo miró antes de comenzar a conducir.
-¿Estás listo?- Le preguntó evaluando que él estuviera seguro
-No lo creo. ¿En verdad sabes conducir?- Preguntó preocupado
-Mi papá me enseñó hace tiempo. Los dos disfrutábamos venir aquí- Hizo una pausa y respiró profundamente antes de continuar- Este auto es de él y de su amigo. Ellos lo armaron juntos
Azul empezó a conducir con un nudo en la garganta. Mientras aumentaba la velocidad solo pensaba en su padre y se sentía más cerca de él.
Ella condujo en silencio y dio varias vueltas al circuito hasta que se detuvo y apagó el motor. Ella apoyó sus manos y su frente en el volante. Maxi notó sus hombros temblando y la abrazó en silencio. Todavía su corazón latía apresurado debido al miedo que había experimentado.
-Siempre estarás unida a él, pero estoy seguro de que él no querría verte así- Le dijo en un intento por consolarla
-Ya lo sé, pero duele. Lo extraño- Se aferró a él buscando consuelo
Azul vio salir a las enfermeras de la habitación y luego volvió junto a Maxi.
La lluvia todavía caía con fuerza.
Ella se sentó sintiendo dolor por verlo tan vulnerable. Lo había visto sin playera en muchísimas oportunidades, pero jamás en bóxer. Él se cuidaba mucho viviendo con ella y debido a eso sabía que había hecho lo correcto al darle privacidad. También se había imaginado en esa situación donde personas desconocidas la higienizaran y eso le hizo sentir aún más vergüenza e incomodidad.
-Maxi, ¿Sabes que recordaba?... Se que no olvidaste la primera vez que me viste conducir. Ahora tu debes salir de aquí para que puedas decir que fue lo que pasó. Espero que lo recuerdes- Le dijo con esperanza de que él pudiera ayudar a la policía
Ella se puso de pie y miró como llovía. No creía poder irse.
-Creo que dormiré contigo. Llueve demasiado. Si me escuchas por favor dame una señal- Volvió a ocupar su lugar esperando una mínima señal que no llegó
Azul continuó hablándole, recordando después un momento duro en la vida de Maxi. Habían pasado demasiadas cosas juntos.
y Maxi está que ni el sol lo calienta pobre el necesita ya ablar y ojalá cuando lo haga le diga que lleva tiempo que Azul le gusta