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El CEO y la Bebé

El CEO y la Bebé

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Niñero / Padre soltero / Amor eterno / Completas
Popularitas:334.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Vitória Tavares

Eduardo Belmont lo tiene todo: poder, dinero y el control absoluto de un imperio empresarial. Pero tras la muerte de su esposa, el hombre más temido del mundo corporativo se convirtió en una sombra. Se refugió en el trabajo, en noches vacías y en una frialdad que mantuvo a todos a distancia, incluida su propia hija.

Clara tiene apenas meses de vida y nunca ha sentido los brazos de su padre.

Cuando Alana llega a la mansión Belmont como niñera, lo único que espera es un empleo estable. Lo que encuentra es una casa llena de silencio, una bebé que necesita amor desesperadamente y un hombre que parece incapaz de sentir. Pero detrás de la mirada gélida de Eduardo, Alana descubre algo que nadie más ha visto: un corazón roto que todavía late.

Lo que comienza como un deber profesional se transforma en algo que ninguno de los dos puede controlar. Cada sonrisa de Clara los acerca. Cada roce accidental enciende algo prohibido. Y mientras Eduardo lucha contra lo que siente por la mujer que le devolvió la luz, alguien observa desde las sombras, dispuesta a destruir todo lo que Alana ha construido.

Entre la pasión que crece, los secretos que acechan y una obsesión peligrosa que amenaza con arrasar con todo, Eduardo tendrá que decidir: seguir escondiéndose detrás de su armadura de hielo... o arriesgarlo todo por el amor que jamás creyó merecer.

Una historia de segundas oportunidades, amor prohibido y la familia que el destino tenía reservada.

NovelToon tiene autorización de Vitória Tavares para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12 — El primer día

El despertador sonó a las 6:30 de la mañana.

Alana prácticamente saltó de la cama.

El corazón acelerado.

Las manos heladas de los nervios.

Era el primer día.

La primera oportunidad real desde que había llegado a Estados Unidos.

Beatriz, todavía somnolienta, levantó la cabeza de la almohada.

— ¿Ya te vas?

Alana sonrió mientras se recogía el cabello en un moño bajo y prolijo.

— Quiero llegar temprano.

Llevaba un pantalón de vestir cómodo en tono beige, una blusa de manga larga en un tono claro y zapatillas bajas, exactamente como Doña Adelaide le había indicado.

Nada llamativo.

Solo comodidad y delicadeza.

— Te va a ir increíble — dijo Beatriz, volviéndose a tapar.

— Amén — respondió Alana, respirando hondo.

A las 7:55, ya estaba frente a los inmensos portones de la mansión Belmont.

La propiedad era todavía más impresionante de lo que había imaginado.

Jardines impecables.

Una fachada elegante en tonos claros.

Ventanales enormes.

Todo transmitía lujo, poder… y cierto silencio.

Doña Adelaide la recibió en la puerta.

— Buenos días, querida.

Alana sonrió.

— Buenos días.

El ama de llaves la condujo adentro.

— Me alegra que hayas llegado temprano.

— No quería llegar tarde el primer día.

Adelaide asintió, satisfecha.

— Ven, te voy a mostrar la casa y el cuarto de la pequeña Clara.

Las dos comenzaron a subir la escalera principal.

Fue entonces que unos pasos firmes resonaron en el pasillo del piso superior.

Alana levantó la mirada.

Y lo vio.

Un hombre alto y elegante.

Vestido con un traje azul oscuro impecable.

El celular en una mano.

La otra sosteniendo la llave del auto.

La mandíbula marcada.

La mirada seria y fría.

Imponente.

Ella lo supo de inmediato.

Eduardo Belmont.

Por un segundo, él aminoró el paso al verla.

Los ojos fríos la analizaron rápidamente.

Del cabello recogido al atuendo discreto.

Entonces dijo, en tono neutro:

— Ah… tú debes ser la nueva niñera, ¿no?

La voz era grave.

Pero distante.

Alana intentó mantener la postura profesional.

— Sí, señor.

Sonrió levemente y extendió la mano.

— Mucho gusto, soy Alana.

Por un segundo, su mano quedó ahí.

Extendida en el aire, esperando.

Pero Eduardo ni siquiera miró.

Pasó de largo junto a ella.

El celular ya pegado al oído.

— Pedro, ya voy saliendo. Espérame en la oficina.

Y siguió caminando hacia la puerta.

Sin estrechar la mano.

Sin siquiera voltear.

La mano de Alana permaneció suspendida un segundo antes de recogerla lentamente.

Los ojos abiertos de par en par.

Sin poder creerlo.

Volvió el rostro hacia Doña Adelaide.

El ama de llaves puso cara de pena.

— No lo tomes personal, querida…

Pero Alana ya estaba procesando la escena.

Qué hombre tan arrogante y grosero.

Forzó una pequeña sonrisa.

— Está bien…

Pero por dentro, pensaba:

💭 "Dios mío, qué tipo tan insoportable." 💭

Mientras veía a Eduardo desaparecer por el pasillo, frunció ligeramente el ceño.

¿Guapo? Muy.

¿Elegante? Demasiado.

Pero también absurdamente frío.

Y maleducado.

Alana respiró hondo.

— Espero que la bebé no haya salido al papá.

Doña Adelaide contuvo una risita.

— No te preocupes.

Sonrió con cariño.

— La pequeña Clara es un ángel.

La frase fue suficiente para suavizar el ánimo de Alana.

— Entonces vamos a conocerla.

Las dos siguieron por el pasillo hasta el cuarto de la bebé.

En cuanto la puerta se abrió, el ambiente delicado apareció ante ella.

Paredes en tonos claros.

Mariposas decorando una de las paredes.

La lámpara suave.

La cuna blanca en el centro.

Y, dentro de ella, Clara.

Sentadita.

En pijamita rosa.

Abrazada a su osito.

Los ojitos grandes y almendrados miraron a Alana.

Por un segundo, la bebé se quedó en silencio.

Observando.

Entonces esbozó una pequeña sonrisa.

Y extendió los bracitos.

El corazón de Alana se derritió al instante.

— Hola, princesa…

La voz salió dulce.

Al tomarla en brazos, Clara apoyó la cabeza en su hombro como si, de alguna manera, ya la conociera.

Doña Adelaide observó la escena con una sonrisa emocionada.

— Creo que le gustaste.

Alana acarició con delicadeza el cabello de la bebé.

— Y yo ya la quiero a ella.

Pero, en el fondo… la imagen del padre frío y arrogante todavía resonaba en su mente.

Y lo que no sabía… era que ese hombre todavía pisotearía mucho su orgullo.

Y también su corazón.

1
Noemi Santos
Me encantó gracias bendiciones muy excelente muy bonita y divertida me fascinó y tiene mucha enseñanza
Adiana Navas
me encanto
Alicia Paredes Sanchez
quiere atención ella
Ani España
❤️😍❤️😍❤️😍❤️😍
Dora Angelica Espitia
Es que vió una fiesta y le dió pena no entrar 🤭
Ani España
segura que todas se van a lucir.e me encanta
Ani España
segura que todas se van a lucir.e me encanta
Dora Angelica Espitia
Es que vió una fiesta y le dió pena no entrar🤭
Karol Murillo
una historia cargada de amor resiliencia esperanza y de la unidad familiar en donde la humildad siempre prevalece por encima de todo y imponiendo siempre el amor ❤️😍 gracias escritora te sobraste en esta novela 🙏
Karol Murillo
si por q la arpía de la patricia les hizo la vida imposible
Karol Murillo
está novela está cargada de mucho amor me encanta 😍😍😍😍😍😍😜😜😜😜😜
Karol Murillo
😍😍😍😍😜😜😜🙏🙏🙏 q bendición este bebé ya es muy bendecido por Dios y la familia
Karol Murillo
Eduardo es un hombre muy especial es un cariñoso 😍🙏😍
Karol Murillo
lo q iba a decir es q el vuelo de Canadá a Italia dura aproximadamente 8 a 10horas
Karol Murillo
bueno ya son esposos a disfrutar de las mieles del amor muy bonito 😜😜😜😍
Karol Murillo
cada capítulo es mejor q el otro muy bella historia
Karol Murillo
q boda más hermosa no se me aguo el ojo 😍😍😍😍😍😍😍😜😜😜
Karol Murillo
será q la autora se equivocó y la dejo como si fuera criada solo por la mamá en este capitulo 😜😜
Karol Murillo
q hermosas todas😍😍😍😍😍😍😜😜😜😜
tatiana bolivar
🔥🔥🔥 llamen a los bomberos 🚒🚒🚒 fuego 🔥 puro fuego 🤣😂🤣
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