NovelToon NovelToon
El Error Más Perfecto.

El Error Más Perfecto.

Status: Terminada
Genre:Romance / Grandes Curvas / Amor eterno / Completas
Popularitas:7.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Tintared

En su nueva universidad en Suecia, Axel propone un experimento cruel: demostrar que cualquiera puede protagonizar un cuento de hadas, incluso la chica más invisible del campus. Así llega a Liv, una joven pelirroja, dulce, soñadora y completamente ajena al mundo superficial que la rodea.

Ella cree en la magia.
Él, en las reglas.

Lo que comienza como un juego cuidadosamente planeado, lleno de sonrisas calculadas y emociones manipuladas, pronto se convierte en algo que Axel no puede controlar. Porque Liv no sigue ningún guion… y porque, sin darse cuenta, es ella quien empieza a enseñarle lo que significa realmente vivir.

NovelToon tiene autorización de Tintared para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Miedo.

—Mira… no es nada personal contra ti, de verdad. Eres una chica linda en tu propio estilo.

—Para mí sí es personal —consiguió articular Liv, con la voz rota por el orgullo herido.

Freja la observó durante unos segundos, y por primera vez hubo un destello de algo parecido a la lástima en sus ojos azules.

—Sí, me doy cuenta. Y eso es lo verdaderamente triste de estas historias.

Silencio.

—Solo quería advertirte —añadió Freja, levantándose del asiento con una fluidez perfecta, sacudiéndose una brizna invisible de polvo del abrigo—. Antes de que sigas acumulando ilusiones que no van a llegar a ningún lado en la primavera.

Liv no se movió. No habló. Casi juraría que no respiró para no romperse en mil pedazos ahí mismo.

—Porque al final del día… —dijo Freja, girándose una última vez antes de emprender la marcha— Axel siempre regresa al lugar al que pertenece. Siempre vuelve a lo que realmente quiere y necesita para su futuro.

Y eso… definitivamente no eres tú.

Freja se alejó con pasos firmes, dejando tras de sí un silencio absoluto, un vacío que parecía congelar el jardín entero.

Liv se quedó ahí, sola bajo el gran roble, con el cuaderno viejo apretado entre sus manos temblorosas. Abrió una página al azar, la última en la que había estado trabajando. El dibujo del castillo. El mismo que había comenzado con tanta ilusión en sus primeras tardes con él. Intentó tomar la pluma para trazar una línea, para terminar el boceto, pero la mano le tembló tanto que la tinta se corrió en un borrón negro y desprolijo. No pudo terminarlo. El cuento se había acabado antes del epílogo.

Más tarde, cuando el sol ya se ocultaba tras los edificios de piedra, Axel llegó al jardín. Venía caminando rápido, buscándola con la mirada fija en su punto habitual, con esa urgencia extraña que se había convertido en su nueva constante.

—Liv—

Ella no levantó la mirada del cuaderno cerrado en su regazo. Su voz sonó muerta, despojada de cualquier rastro de la calidez habitual.

—¿Era un juego, Axel?

Silencio. Directo. Sin avisos de cortesía, sin anestesia. Un misil directo al centro de la flotilla de mentiras del alemán.

Axel se detuvo en seco a dos pasos de la banca, sintiendo que el aire se le congelaba en los pulmones.

—¿Qué? ¿De qué estás hablando?

—Responde a mi pregunta, Axel. Solo eso.

Su voz no temblaba. Estaba al límite, suspendida en la delgada línea que separa la tristeza de la furia contenida, pero se mantuvo firme.

Axel sintió que algo físico, algo vital y pesado, se rompía con un crujido sordo dentro de su pecho. Miró la postura rígida de Liv y supo, con una certeza matemática, que la verdad ya había salido de la caja.

—No… Liv, escúchame—

—No me mientas más, por favor. Ya no tiene caso.

Un golpe fulminante. El silencio que siguió fue el más doloroso de sus vidas. Axel miró al suelo, sintiendo el peso de su apellido, de la apuesta del System y de su propia cobardía aplastándole la garganta. Por primera vez en sus veinte años de existencia, el brillante Axel Von Lindberg no tenía una salida de emergencia fácil, un argumento legal o un chiste cínico para salvarse.

—Al principio… —dijo finalmente, con la voz apagada, arrastrando cada sílaba como una condena— sí. Al principio era un juego, Liv.

Un error de cálculo absoluto. El más grande de toda su vida.

Liv cerró los ojos. Solo un segundo. Un breve instante en el que pareció que el dolor la derribaría de la banca, pero fue suficiente para procesar la confirmación de su peor pesadilla. Cuando los volvió a abrir, miró a Axel directamente a la cara.

—Gracias por tener la decencia de decir la verdad al menos una vez —murmuró ella, con una calma que a Axel le pareció mil veces más aterradora que cualquier grito de histeria.

—Pero ya no lo es, Liv —intentó dar un paso hacia delante de manera desesperada, extendiendo las manos—. Las cosas cambiaron, yo cambie, lo de anoche en mi departamento—

—No.

Lo detuvo con una sola palabra corta, levantando una mano abierta en el aire. Una barrera infranqueable. La mirada con la que lo escaneó ya no tenía rastro de la Cenicienta que se maravillaba con las luces de la ciudad. Era una mirada madura, fría, distante. La mirada de un extraño.

—No intentes arreglar esto ahora, Axel —dijo ella en un susurro firme—. No lo hagas todavía más patético de lo que ya es. No lo empeores.

Silencio. Axel dio otro paso instintivo hacia ella, sintiendo una desesperación negra que jamás había experimentado en su vida perfecta.

—Liv, yo de verdad… déjame explicarte lo del System, lo de Berlín—

—Dije que no, Axel.

Liv dio un paso hacia atrás, asegurando la distancia física entre sus cuerpos, un abismo insalvable.

—No vuelvas a acercarte a mí en la facultad. No vuelvas a buscarme en el parque. No vuelvas a pronunciar mi nombre.

Las palabras salieron de su boca con una claridad meridiana. Firmes. Definitivas. Sin espacio para la negociación corporativa a la que él estaba acostumbrado.

Y por primera vez en toda su impecable, calculadora y soberbia existencia… Axel Von Lindberg sintió algo que su cerebro no sabía cómo procesar, una emoción que no figuraba en ninguno de sus manuales de estrategia.

Miedo.

Un miedo cerval, absoluto y paralizante. Porque el juego del System se había roto por completo en mil pedazos contra el suelo de París… y él ya no tenía la menor idea de cómo volver a armar el tablero.

1
Lorena Malpica
Muy bonita, me gustó, muchas felicidades, gracias
Lorena Malpica
Liv, sin querer, todo ese cambio, es ocasionado por ti, tu le enseñaste el camino correcto con tu forma de ser 🥳💓
Lorena Malpica
Lástima que ahora el está arrepentido. Ojalá y puedan perdonarse
Lorena Malpica
Porqué cortaste la grabación, es que hay algo que no quieres que Liv se entere. Rata inmunda, así te a ir
Lorena Malpica
Te vas a sentir mejor Axel
Lorena Malpica
Qué poca dignidad de la tipa ojalá y así le vaya
Lorena Malpica
Pasumecha que personas tan deprimente, andarse inventando juegos para darle sentido a sus vidas mediocres, sin importar a quien dañan. Qué les quiten los privilegios y se pongan a trabajar
María Angelica Stessens
Me gustó mucho , Liv y Axel sanaron mutuamente 👏👏👏 !!!
María Angelica Stessens
👏👏👏 para Liv !!!
María Angelica Stessens
Freja , eres insoportable !!!
María Angelica Stessens
Bien por Axel 👏👏👏
María Angelica Stessens
Muy mal que Freja haya hablado con Liv sin consultar primero con él , se metió donde no la llamaron ...
Rolando Morales
/Drool//Drool//Drool//Drool/
Mindy Rey
Enamorada de todas las novelas
Dalila Otero
ya la leí/Facepalm/ y la volveré a leer cuando la alargues autora
me gustó mucho
Megara García
me encanta
Megara García
que hermosa es la redención 👏
Yolanda Luna
si me gustó
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play