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Olvidada Por Mi Marido

Olvidada Por Mi Marido

Status: Terminada
Genre:CEO / Pérdida de memoria / Embarazo no planeado / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:304.4k
Nilai: 4.7
nombre de autor: 1x.santx

Ella se casó por amor.
Él, un poderoso CEO, perdió la memoria… y con ella, el corazón.
Después de un accidente, empieza a creer que solo lo quisieron por su dinero y la expulsa de casa sin piedad. Sola, embarazada y traicionada por quien más amaba, lucha por sobrevivir… hasta descubrir que lleva tres vidas en su vientre. Entre habitaciones baratas, trabajos extenuantes y noches frías en pasillos de hospitales, ella elige resistir.
Cuando la verdad finalmente sale a la luz y los recuerdos regresan, tal vez ya sea demasiado tarde para pedir perdón.
Porque algunas heridas no se borran… ni siquiera con amor.

NovelToon tiene autorización de 1x.santx para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Luisa

Los días pasaron de forma extrañamente silenciosa después del viaje de Arthur. Yo intentaba mantener la rutina normal, como si eso fuese suficiente para alejar la nostalgia. Me despertaba temprano, organizaba la casa, respondía mensajes, fingía normalidad. Él llamaba todos los días, a veces más de una vez, y aquello era lo que me sustentaba.

“Hoy fue pesado”, dijo en una de las llamadas.

“Pero suenas bien”, respondí, acostada en la cama, mirando al techo.

“Porque estoy pensando en ti”.

Sonreí sola. “Así es fácil trabajar”.

En el último día antes de la vuelta, él parecía animado.

“Mañana, a esta hora, ya voy a estar en casa, vamos a estar abrazándonos, y aprovechando la compañía del otro", dijo con su voz cariñosa.

“Voy a hacer tu cena favorita”, prometí. "Así podremos tener una cena romántica y aprovechar nuestro momento a solas", digo sonriendo.

“Entonces corre el riesgo de que nunca más viaje”.

Cortamos con risas y planes simples. Nada grandioso. Solo nosotros dos. En el día de la vuelta, me desperté demasiado temprano. Limpié la casa entera, incluso sin necesidad. Cambié las flores de la sala, hice su cena favorita, como prometido, preparé el cuarto, escogí un vestido ligero. Quería estar bonita cuando él entrase por la puerta. El reloj parecía jugar conmigo, avanzando demasiado despacio. Cuando oí el timbre, mi corazón se disparó. Corrí hasta la puerta con una sonrisa abierta, ya lista para lanzarme en sus brazos. Giré la manija sin pensar.

No era Arthur.

Dos hombres estaban allí. Uno de ellos sostenía una credencial. El otro mantenía la mirada baja.

“¿Usted es Luisa Valente?”, preguntó el primero.

“Soy… ¿Arthur los mandó? ¿Es alguna sorpresa nueva?”, pregunté, con una sonrisa confusa.

El silencio de ellos duró segundos de más.

“Hubo un accidente…”, dijo el hombre, finalmente. “Su marido sufrió una colisión de coche. Él fue llevado al hospital central”.

Sentí el suelo desaparecer bajo mis pies, la sonrisa que aún jugaba en mi rostro murió en el mismo instante. “¿Qué?”, mi voz salió débil. “Eso… eso no tiene sentido. Él estaba viniendo para casa. Yo hablé con él, ¡él estaba viniendo!", las lágrimas comenzaron a brotar.

“Fue camino al aeropuerto”, completó.

No recuerdo haber cerrado la puerta. Solo recuerdo haber agarrado la bolsa, el celular, y entrar al coche sin pensar. Mis manos temblaban tanto que mal conseguí girar la llave. El trayecto hasta el hospital fue un borrón de semáforos rojos, bocinas y lágrimas que yo no dudé en dejar caer. Cuando llegué, el olor a hospital me golpeó como un puño. Pregunté su nombre en la recepción, la voz fallando.

“Él está en cirugía”, informó la enfermera.

Mi cuerpo cedió en la silla más próxima.

Minutos después, vi a Verónica acercarse por el corredor, impecable como siempre, pero con el rostro tenso.

“Luisa...”, dijo, fría. “Yo vine así que supe”.

“¿Dónde está él?”, pregunté, sin fuerzas para cualquier otra cosa.

“En la sala de cirugía”.

Nos sentamos lado a lado, pero parecía que había un abismo entre nosotras. El tiempo se arrastraba. Cada puerta que se abría me hacía contener la respiración. Después de lo que parecieron horas, un médico se acercó.

“¿Familia del señor Arthur Valente?”

Me levanté en el mismo instante. “Yo soy la esposa”.

“Él sufrió un accidente grave”, explicó. “Tuvo un trauma en la cabeza y algunas fracturas. La cirugía salió bien, pero los próximos días serán decisivos”.

“¿Él va a estar bien?”, pregunté, casi implorando.

“Estamos haciendo todo lo que es posible”.

Fue solo eso. Ninguna palabra de más. Ninguna explicación completa. Y, aún así, yo me agarré a aquel “salió bien” como si fuese una promesa. Cuando finalmente me dejaron verlo, mis piernas mal me obedecían. Arthur estaba acostado, inconsciente, lleno de aparatos. Había una pequeña curita en la frente. Mi Arthur. Tan inmóvil que dolía mirar. Me acerqué despacio y sujeté su mano.

“Eres increíble”, susurré, la voz quebrando. “Prometes que vuelves a casa y resuelves casi matarme del corazón”, sonrío débil. "Pero vas a estar bien. Yo sé que sí".

Las lágrimas comenzaron a caer sin control. “Yo te quedé esperando”, continué. “Arreglé todo. Incluso la cena, hice tu favorita como prometí”. Apreté su mano con cuidado. “Me debes una explicación por este viaje”, reí entre sollozos. “Yo te avisé para que condujeras con cuidado”.

Respiré hondo, apoyando la frente en la de él. “No puedes dejarme sola así, Arthur”.

El monitor al lado hizo un sonido más acelerado. Levanté el rostro rápidamente. “¿Amor?”, llamé, esperanzada. “Arthur, estoy aquí”.

Sus dedos se movieron levemente. Mi corazón casi salió por la boca. “¡Te amo!”, dije rápido. “¿Recuerdas? Íbamos a viajar cuando volvieras. Iba a estar todo bien. Era una promesa de marido, ¿recuerdas? ¡Necesitas cumplir!", las lágrimas volvieron con todo. "Por favor, mi amor, despierta..."

Yo pasé la noche en el hospital al lado de él, no conseguí pegar los ojos, me quedé despierta observando todo, las entradas en la madrugada de las enfermeras, los monitores siempre que pitaban, no salí de cerca ni por un momento siquiera. Cuando ya era de mañana, yo estaba en la silla sujetando su mano y mirando su forma inconsciente, me partía el corazón, hasta que los ojos de él se abrieron despacio.

Sonreí, llorando al mismo tiempo. “¿Ves? Siempre haces drama, pero vuelves”. Te miro una vez más. "¿Cómo estás, mi amor?", pregunto conteniendo las lágrimas.

Él pestañeó algunas veces, confuso. La mirada vagó por el cuarto, por los aparatos, por el techo, hasta parar en mí. El silencio que se siguió fue ensordecedor. Arthur frunció la frente, como si estuviese intentando encajar piezas que no hacían sentido. Su mano se alejó lentamente de la mía.

Entonces él habló, con la voz débil, pero clara lo suficiente para destruirme por dentro. “¿Quién eres tú?”

Allí yo sentí mis piernas fallar, perdí el suelo sobre mis pies, y percibí, el accidente no llevó a Arthur de mí, llevó el “nosotros”. Él sobrevivió, pero nuestra historia fue enterrada de una forma cruel y repentina.

1
Kelvis Rondon
Excelente
Kelvis Rondon
Gracias estuvo bueno
Gabriela Carina Leañez
No entiendo cómo lleva la historia,la hace quedar como boba e ignorante,ella está actuando mal,debía haberse puesto firme,es su esposa y él como amnésico ella tenía su deber como esposa,no dejarse llevar x la madrasta,tendría que haber luchado,que no era que lo amaba?,ya piensa en otro?,no me gusta como va está historia!
Susana
Excelente me encantó 💖💖💖💖
Susana
Que triste lo que está pasando 😭😭😭😭
Cliente anónimo
No me gustó Muy aburrida .
Susana Macedo
Excelente, excelente trabajo autora muy atrapante, y dramática muy buen final felicitaciones gracias x compartir tu trabajo con nosotros 👏👏👏
carina alejandra moreno
me parece que Marcos se fué de mambo,ir a invadir el departamento donde ella está viviendo con sus hijos?creo que el tendría que haber llamado y citarla para hablar
Mercedez Peréz
bueno asta sca llego su historia. no tiene pata ni cabeza pense que iba a cambiar algo pero sigue dando buelta en.lo misma tontefa desde.que empeze aleer sdta una proxima historia edperando algo mejor
Mercedez Peréz
pero que mujer tan tonta como no se da cuenta que el no tiene culpa solo que esta todo mal le quedo mas.facil dejar todo en vez de buscar solucionez como va a firmar.un papel de diborcio sabiendo que el no sabe ni donde el ezta parado menos mal que eres inteligente.no parese
Mercedez Peréz
pero el perdio la memoria no es que la dejo el se dejo manipular por la madrastra y ella no lucho mucho para que el raccione asi. que ay mucho que poner en orden un amor como ellos tenian ay que luchar por el ella tiene derecho y formas que puede y derschos
Mercedez Peréz
bueno es novela pero como dises mirna en que cabeza dentra que ella como su espoda no tenga voz ni boto primero hizo mal en dejar que el tenga que bolver a su casa por desicion de la madrasta cuando la que tiene que decidir es ella como la esposa bueno seguimos leyendo beremos
Moralba La Niña
bueno el carajo no recuperó la memoria
Moralba La Niña
el no reflejo ningún entusiasmo por los hijos,el no debe preguntar si puede ayudar,solo debe hacerlo y listo y también averiguar los hechos
Mirla Loyo
bueno por lo menos llegando al final la autora le puso coherencia a la trama 🤣🤣
Mirla Loyo
desde el principio Alice no estaba de acuerdo, pero la pregunta es.. porqué ésa obsesión de ésa vieja?🤷‍♀️
Mirla Loyo
y que hace ése hombre ahí, me imagino que si llegó hasta ahí, es porque sabe que volvió con el padre de sus hijos..🤔o será que se confabuló con la Verónica?🤷‍♀️
Mirla Loyo
espero que la autora no retroceda .y como está éso que ésa mujer entró, si en otras oportunidades tocaba para que le abrieran 🤣🤷‍♀️
Mirla Loyo
explicar que a quién? es su ex y padre de sus hijos 🤷‍♀️
carina alejandra moreno: a parte este tal Marcos ni un escarpín les a regalado a los bebitos,re agarrado 🙄
total 1 replies
Mirla Loyo
y que pasó con la consulta que se supone tenía con el siquiatra?🤷‍♀️
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