NovelToon NovelToon
The Silent Luna of Silver Crown

The Silent Luna of Silver Crown

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Mujer despreciada / Enfermizo / Completas
Popularitas:52.8k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Celeste Marín fue abandonada frente a toda la manada el día de su ceremonia. Sin Alpha, sin voz y con su madre agonizando en una clínica privada, quedó marcada como la esposa muda que nadie quería proteger.
Dos años después, Damián Valcárcel regresa a Silver Crown decidido a cerrar un matrimonio político que nunca deseó. Pero en cuanto se acerca a Celeste, su lobo reconoce un aroma imposible: jazmín nocturno, lluvia fría y una promesa de luna que ningún contrato puede romper.
Celeste no quiere un dueño. Quiere recuperar la voz que le arrebataron, destruir a la familia que la usó y descubrir por qué su madre desapareció al despertar. Damián no quiere otra Luna. Quiere a la mujer que su lobo ya eligió, aunque los Ancianos, una falsa salvadora y una manada entera intenten separarlos.
Cuando la verdad del incendio salga a la luz, Celeste tendrá que decidir si acepta el vínculo que la consume o si rechaza al Alpha que una vez la dejó sola ante todos.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Capítulo 18: La clínica de Santa Luna

La terminal interna de Inés Valcárcel era una bomba colocada en medio de la mesa.

Nadie la tocó durante diez segundos.

Mateo miraba la pantalla como si quisiera que los números cambiaran solos. Damián no. Damián miraba el nombre de su madre con una quietud tan peligrosa que el aire de Nocturna se volvió delgado.

Celeste tomó su teléfono.

No la acuses sin pruebas.

Damián leyó.

—No pienso acusarla.

Mateo levantó una ceja.

—Eso sonó muy civilizado para tu cara.

—Pienso interrogar a todo el sistema.

Eso sonó más a él.

La investigación los llevó a Clínica Santa Luna antes de medianoche. Dr. Elías los recibió con bata arrugada, ojos cansados y una carpeta gruesa bajo el brazo.

—Antes de que empiecen a matarse políticamente, hay algo que Celeste debe saber.

Celeste se quedó inmóvil.

Damián también.

El doctor abrió la carpeta. Gráficas, análisis de sangre, rastros de acónito, viejas imágenes de tejido cicatrizado en la garganta.

—Tu voz no está perdida solo por el incendio —dijo Dr. Elías.

El cuarto se quedó sin aire.

Celeste sintió la mano de Damián cerca de la suya. No la tocó.

—Hay daño por humo de plata, sí. Pero también hay supresión crónica. Microdosis de acónito durante años. Lo suficiente para mantener dormida a tu loba, debilitar tus sentidos y evitar que las cuerdas vocales terminen de sanar.

Celeste leyó los papeles.

No entendió todos los términos.

Entendió lo necesario.

Años.

No accidente.

No mala suerte.

Diseño.

Su loba no habló. Solo golpeó una vez, tan fuerte que Celeste se llevó una mano al pecho.

Damián inhaló.

Su aroma se volvió hierro.

—¿Quién?

Dr. Elías miró a Celeste, no a él.

—Los registros originales desaparecieron. Pero el patrón coincide con tratamientos administrados antes de que llegaras a esta clínica. Red Thorn tuvo acceso a tus medicamentos de niña.

Marcela.

Raúl.

Quizá otros.

Celeste escribió:

¿Se puede revertir?

Dr. Elías no suavizó la respuesta.

—Parcialmente, seguro. Totalmente, no lo sé. Necesitaríamos cirugía humana para retirar tejido cicatricial, tratamiento lunar para limpiar acónito residual y una ceremonia de estabilización cuando tu loba empiece a despertar.

Damián dio un paso.

—Hazlo.

Celeste lo miró.

Él corrigió al instante.

—Si ella quiere.

Esa corrección, pequeña y enorme, atravesó el dolor.

Celeste sostuvo la carpeta.

La idea de hablar le daba más miedo que el silencio. Hablar significaba que todos escucharían cómo sonaba realmente. Si era feo. Si era débil. Si salía roto. Si no salía.

Su loba, desde la oscuridad, susurró:

*Voz.*

Celeste cerró los ojos.

Quiero intentarlo.

Damián leyó la pantalla y no dijo nada.

Pero el aroma de tormenta cambió. Orgullo. Miedo. Algo cálido que intentó esconder.

Dr. Elías asintió.

—Entonces empezamos mañana.

Mateo, que había permanecido raro y silencioso, levantó una mano.

—Perdón por arruinar el momento médico, pero encontré algo. La terminal de Inés fue usada con clave secundaria. Alguien entró desde la hacienda, sí, pero no necesariamente ella.

Damián cerró la mandíbula.

—¿Quién tiene claves secundarias?

Mateo miró la pantalla.

—Elder Arturo. Y cualquier persona a la que él haya delegado acceso hace años.

El Consejo.

Otra vez.

Celeste miró a Elena dormida detrás del vidrio de observación.

Luego los análisis.

Luego a Damián.

La guerra era más grande que Red Thorn.

Y su voz, la que le habían quitado, acababa de convertirse en prueba.

Más tarde, cuando Elías salió a preparar el protocolo, Celeste se quedó sola con Damián y el sonido de los monitores.

La clínica ya no olía solo a enfermedad. Olía a papel recién impreso, antídoto amargo y una posibilidad tan frágil que daba miedo tocarla. Celeste miró sus propias manos. Habían firmado contratos, escrito acusaciones, sostenido a Elena. Ahora parecían manos de alguien a punto de aprender un idioma desde el principio.

Damián habló desde la puerta.

—No voy a pedirte que confíes en mí con esto.

Celeste levantó la mirada.

—Bien.

La palabra no salió. La escribió.

Él aceptó el golpe pequeño sin defenderse.

—Voy a pedirte que uses todo lo que tengo. Médicos, guards, dinero, archivos. Como herramienta. No como deuda.

Celeste lo estudió.

El bond entre ellos se tensó, sensible al cansancio de ambos. La parte lobo de ella quería acercarse al aroma de cedro y tormenta. La parte humana recordaba dos años de puertas cerradas. Ninguna de las dos ganó del todo.

Escribió: Si intentas decidir por mí, te saco de la habitación.

Damián leyó.

Por primera vez ese día, casi sonrió.

—Justo.

Elías volvió con un formulario de consentimiento médico y lo puso frente a Celeste, no frente a Damián.

Ese gesto la hizo respirar mejor.

Firmó despacio.

No estaba curada.

Pero por primera vez, el tratamiento empezaba con su permiso.

Antes de irse, Elías dejó tres copias del protocolo.

Una para la clínica. Una para Damián. Una para Celeste.

—La tuya no es simbólica —dijo—. Si alguien cambia una dosis, tú debes verlo primero.

Celeste pasó los dedos por su copia. Había tablas, advertencias, firmas, un espacio para registrar reacciones olfativas y otro para anotar sueños de su loba. Un documento médico que aceptaba que su cuerpo tenía memoria sobrenatural y derecho legal al mismo tiempo.

Valeria, aún en pantalla, silbó bajo.

—Eso puede convertirse en precedente.

Elías la miró.

—Primero que sobreviva mi paciente.

—Una cosa no impide la otra.

Damián observó a Celeste, no al documento.

—¿Quieres que esto se use para otras lobos?

Celeste pensó en niñas sin voz, en Omegas sin acceso médico, en esposas llamadas frágiles para que no protestaran.

Escribió: Sí. Pero sin usar mi nombre todavía.

Damián asintió.

—Como tú decidas.

La frase no curó nada.

Pero dejó una huella limpia donde antes siempre había habido imposición.

Celeste guardó su copia bajo el brazo.

Pequeña.

Pesada.

Suya.

Al salir de la clínica, Damián pidió a los guardias que cambiarán turnos frente a la habitación de Elena. Celeste lo detuvo con una mirada y revisó ella misma la lista.

No conocía a todos.

Ese era el problema.

Marcó dos nombres para investigación antes de permitir el cambio.

Damián no discutió.

1
Marleys Sofia Cervantes
Me gustó muy diferente a la que he leído que más son conejos todo el tiempo aquí ni supimos en qué horas fue 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Marleys Sofia Cervantes
Todos juntos como debe ser
Marleys Sofia Cervantes
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
que víva los novios
Sofia Carruso
por algo se empueza
Sofia Carruso
La ley llegó tarde pero llego
Sofia Carruso
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏 Celeste
Sofia Carruso
A patear el trasero 👏🤣👏🤣👏🤣
Sofia Carruso
Una madre siempre será una madre
Dmary
linda , merecía su final feliz
Sofia Carruso
Juntos por la libertad y el amor
Sofia Carruso
Espectacular 👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
Arturo faltas tu por caer
Sofia Carruso
Mateo y Valeria hacen una bonita pareja
Sofia Carruso
Con madres así para que enemigas
Sofia Carruso
Bien Paloma
vamos tu puedes
Sofia Carruso
Juntos
siempre
luchando
Sofia Carruso
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Que lindo
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Sofia Carruso
Entre cielo y tierra no hay nada oculto
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
De aquí tu eres dueña de tu destino
Sofia Carruso
Todos están aprendiendo lecciones de vida
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play