Ella renace en un mundo mágico, pero no cambia su forma de ver la vida, sigue siendo ella buscando la felicidad en pequeños detalles.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Amarillo y negro 3
Entonces los guardias comenzaron a apartarse.
Y finalmente lo vio.
El rey.
Alana se quedó inmóvil durante un segundo.
Era...
Alto.
No.
Muy alto.
Demasiado alto.
[¿Qué come este hombre?]
Tenía el cabello negro, perfectamente arreglado, y unos ojos igualmente negros que parecían capaces de atravesar a cualquiera con una sola mirada.
Su rostro era serio.
Sus facciones eran marcadas.
Su presencia era imponente.
Y, aunque Alana no quería admitirlo tan rápidamente...
Era guapo.
Mucho.
Pero no era un tipo de belleza amable.
Era una belleza intimidante.
Aterradora.
La clase de hombre que podía entrar a una habitación y hacer que todos recordaran inmediatamente cómo debían comportarse.
Alana tragó saliva.
[Oh.]
El rey avanzó lentamente.
Todos hicieron una reverencia.
Alana también.
Su movimiento fue perfecto.
Espalda recta.
Cabeza inclinada.
Vestido perfectamente acomodado.
Una reverencia digna de una dama de la nobleza.
Y entonces...
Alana levantó ligeramente la mirada.
Sus ojos se encontraron con los del rey.
Por primera vez.
Fue apenas un instante.
Pero ambos se observaron.
Alana pensó..
[El rey es imponente.]
Sus ojos recorrieron discretamente su figura.
[Se nota que es el jefe.]
Era una conclusión bastante sencilla.
No necesitaba que nadie se lo explicara.
Ese hombre tenía una presencia que decía claramente..
"Yo mando aquí."
Alana bajó nuevamente la mirada.
Y mientras ella intentaba mantener una expresión perfectamente educada...
Draco la observaba.
La reconoció inmediatamente.
La mujer del jardín.
La mujer del vestido rosado.
La mujer que había cambiado las flores reales.
Su mirada bajó un instante hacia el vestido.
Rosado.
Luego volvió a su rostro.
Hermosa.
Cabello rubio.
Ojos azules.
Una expresión aparentemente inocente.
Draco entrecerró los ojos.
[Así que ella es la mujer que vandalizó el palacio.]
La observó en silencio.
Después miró nuevamente el vestido.
[¿Y además está obsesionada con el rosado?]
No entendía absolutamente nada.
Durante toda la noche había intentado descubrir qué clase de persona podía entrar al jardín real, alterar las flores y después dormir tranquilamente como si nada hubiera ocurrido.
Ahora la tenía frente a él.
Y la mujer llevaba nuevamente rosado.
Draco mantuvo el rostro completamente serio.
Pero dentro de su cabeza apareció una conclusión.
[Definitivamente es sospechosa.]
Alana, completamente ajena a semejante acusación mental, permaneció en silencio.
El rey avanzó unos pasos.
Todos los nobles estaban tensos.
Alana también.
Aunque por una razón ligeramente diferente.
[Es mucho más alto de cerca.]
Draco la miró.
Alana levantó los ojos.
Volvieron a encontrarse.
Ella pensó..
[Qué miedo.]
Él pensó..
[Está fingiendo inocencia.]
Ella pensó..
[Espero no decir algo estúpido.]
Él pensó..
[¿Qué estará planeando?]
Ella pensó..
[Quizás debería sonreír.]
Él pensó..
[¿Por qué sonríe?]
Alana sonrió ligeramente.
Draco frunció apenas el ceño.
Alana dejó de sonreír.
[Oh, no. Lo hice enojar.]
Draco pensó..
[Definitivamente oculta algo.]
Ninguno de los dos dijo una palabra.
Y, sin embargo, en apenas unos segundos ambos habían llegado a conclusiones completamente equivocadas sobre el otro.
Alana veía a un rey intimidante, poderoso y serio.
Draco veía a una mujer hermosa, aparentemente inocente, que había vandalizado su jardín y tenía una extraña obsesión con el rosado.
Y lo peor para Draco era que todavía no sabía por qué.
Mientras el rey continuaba saludando a los nobles, Alana se quedó junto a sus padres.
Intentó prestar atención.
Pero una pequeña parte de su mente seguía pensando en el hombre que acababa de conocer.
[Definitivamente es aterrador.]
Hizo una pausa.
[Guapo, pero aterrador.]
Otra pausa.
[Muy guapo.]
Alana negó mentalmente con la cabeza.
[¡No! Basta. Es el rey. Compórtate.]
Al otro lado de la sala, Draco volvió a mirarla.
Y vio nuevamente el vestido rosado.
[¿Por qué siempre lleva ese color?]
La tormenta continuó golpeando las ventanas del palacio.
Los caminos estaban cerrados.
Los nobles no podían marcharse.
Y, sin que ninguno de los dos lo supiera todavía, aquella tormenta había hecho algo mucho más importante que impedir los viajes.
Había obligado a Alana Norton y al rey Draco Sunderland a permanecer bajo el mismo techo.
Y para desgracia del rey... la mujer que había destruido su jardín no parecía tener la menor intención de dejar de usar rosado.
Y A MÍ PARECER ESA TERAPEUTA ES UNA COMPLETA INÚTIL, QUÉ NO ESTÁ ATACANDO SU PROBLEMA EMOCIONAL🙄
Indudablemente! ese Rey no dejoʻ a nadie sin formarle su lío
y Draco vigilando🤣🤣🤣medio en shock😎🤣🤣
Ahora que Alana estaba esperando por ti 🥰
Que buena imitación