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UN AÑO PARA ODIARTE

UN AÑO PARA ODIARTE

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / Amor-odio
Popularitas:49.1k
Nilai: 5
nombre de autor: SilvinaTracy

Candelaria Echeverría nunca imaginó que un embarazo que no logra explicar, una familia que le da la espalda y un hombre al que apenas comprende terminarían convirtiendo su vida en un escándalo.

León Salvatierra sabe lo que es estar en la cima y perderlo todo. Lo que no esperaba era terminar casado con una mujer que preferiría verlo arder antes que compartir su apellido.

Ella quiere el divorcio. Él asegura que nunca tuvo una verdadera oportunidad de ser su marido.

Pero el juez tiene otros planes: un año más de matrimonio bajo condiciones que no admiten escapatoria. Una sola habitación, una sola cama y una convivencia real antes de decidir su futuro.

Doce meses para descubrir si están condenados a odiarse o si su matrimonio esconde algo que ninguno se atreve a admitir.

NovelToon tiene autorización de SilvinaTracy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

AQUELLA NOCHE

...CANDELARIA ECHEVERRÍA...

Llegué a la universidad con más sueño que de costumbre y la sensación de que no había descansado absolutamente nada. Había pasado gran parte de la noche dando vueltas en la cama, repasando cada detalle de mi vida en busca de una explicación que no conseguía encontrar.

La fiesta de hacía dos meses seguía rondándome la cabeza.

Me sentía ridícula por darle tantas vueltas a un recuerdo tan confuso, pero no podía evitarlo. Había despertado en una habitación desconocida, completamente vestida y sin recordar cómo había llegado allí. En aquel momento me había parecido una consecuencia desagradable de haber bebido demasiado. Ahora, en cambio, no conseguía pensar en otra cosa.

--¿Estás escuchándome?

Levanté la mirada y encontré a una compañera observándome desde el otro lado de la mesa.

--Perdona. ¿Qué decías?

Ella suspiró, divertida.

--Que el profesor cambió la fecha de la entrega. Si sigues mirando al vacío, vas a terminar presentando el trabajo el día del examen

Intenté sonreír.

--Gracias por avisarme

Volví a concentrarme en mis apuntes, aunque me costó bastante. Mi cabeza estaba en cualquier lugar menos en el aula. Cada vez que intentaba prestar atención, terminaba pensando en la prueba de embarazo, en las palabras de la doctora y en la cita que tenía aquella tarde.

Necesitaba que me hicieran la ecografía. Necesitaba saber cuánto tiempo llevaba embarazada.

Quizá conocer las fechas me ayudaría a comprender algo. Quizá existiera alguna posibilidad de que mis cálculos estuvieran equivocados.

Me aferré a esa idea durante el resto de la mañana.

Cuando terminaron las clases, guardé mis cosas y me dirigí al trabajo. No podía permitirme faltar cada vez que algo salía mal en mi vida. Además, estar ocupada era preferible a quedarme a solas con mis pensamientos.

El restaurante estaba bastante concurrido cuando llegué. Me cambié de ropa, me recogí el cabello y comencé mi turno como cualquier otro día. Atendí las mesas, tomé pedidos, llevé platos y respondí con una sonrisa a los clientes que me llamaban.

Durante un rato, conseguí olvidarme de todo.

Era extraño, pero el trabajo tenía esa capacidad. Cuando había demasiadas cosas que hacer, no me quedaba tiempo para pensar en mis problemas. Solo tenía que asegurarme de no equivocarme con los pedidos y de que nadie esperara demasiado por su comida.

Sin embargo, cada vez que miraba el reloj, sentía que el estómago se me encogía un poco más.

Cuando finalmente terminó mi turno, me despedí de mis compañeros y salí del restaurante. Valeria me estaba esperando cerca de la entrada, con el teléfono en la mano y una expresión que me hizo sospechar que llevaba un buen rato allí.

--Por fin. Pensé que tendría que entrar a buscarte

--Estaba trabajando, no escondiéndome de la policía

--Conociéndote, cualquiera de las dos cosas es posible

Le dediqué una mirada poco impresionada, pero terminé sonriendo. Agradecí que siguiera tratándome como siempre. No quería que cada conversación se convirtiera en un recordatorio de que mi vida estaba a punto de cambiar.

Nos dirigimos a la clínica juntas.

Durante el trayecto, Valeria intentó hablarme de sus planes para el fin de semana, de una compañera que había discutido con su novio y de cualquier otra cosa que se le ocurriera. Yo respondía cuando podía, aunque la mayor parte del tiempo me limitaba a escucharla.

Al llegar, tuve que hacer un esfuerzo para no mostrar lo nerviosa que estaba.

No sabía qué esperaba encontrar en aquella consulta. Una parte de mí quería que la doctora me dijera que todo había sido un error, aunque sabía que era poco probable. Otra parte necesitaba conocer la verdad, incluso si eso significaba enfrentarme a una realidad para la que no estaba preparada.

Cuando llegó mi turno, Valeria me acompañó hasta la consulta.

La doctora revisó mis datos y me explicó que realizarían una ecografía para confirmar el embarazo y estimar su tiempo de evolución. Asentí a cada indicación, intentando mantener la calma mientras me preparaba para el procedimiento.

Poco después, la pantalla se iluminó.

Me quedé mirando sin comprender del todo lo que estaba viendo. La doctora señaló algunas imágenes y comenzó a explicarme lo que podía observarse. Sus palabras me llegaban de manera extraña, como si estuviera escuchándolas desde muy lejos.

Hasta que dijo algo que consiguió que volviera a prestarle atención.

Estaba embarazada.

No era una sospecha ni un resultado que pudiera atribuirse a un error. La ecografía confirmaba lo que la prueba ya había indicado.

Tragué saliva.

--¿De cuánto tiempo estoy?-- pregunté

La doctora revisó las mediciones y me explicó que, de acuerdo con los datos obtenidos, el embarazo se situaba aproximadamente dentro de un período determinado. Me indicó las fechas estimadas y aclaró que se trataba de un cálculo aproximado, sujeto a los márgenes de precisión propios de la evaluación.

Pero para mí fue suficiente.

Sentí que el cuerpo se me quedaba helado. Las fechas coincidían con aquella noche.

La fiesta a la que había ido con Valeria. La habitación que no reconocía. Mi ropa puesta cuando desperté. El dolor de cabeza y la certeza de haber bebido demasiado, aunque no recordara cuánto. Las horas que faltaban en mi memoria.

Todo regresó de golpe.

--¿Cande?-- escuché decir a Valeria

No pude responderle inmediatamente.

Miraba la pantalla, pero ya no veía las imágenes de la ecografía. En mi cabeza solo estaba aquella habitación desconocida y la sensación de haber perdido una parte de la noche sin saber qué había sucedido durante ese tiempo.

Había estado tan convencida de que mi última experiencia sexual había ocurrido tres años atrás que ni siquiera había considerado seriamente que aquella fiesta pudiera tener algo que ver.

Ahora las fechas me obligaban a contemplar una posibilidad que me aterraba.

Algo había ocurrido aquella noche... algo que yo no recordaba.

La doctora continuó explicándome los cuidados que debía tener y los pasos que correspondía seguir a partir de ese momento. Intenté escucharla, pero me costaba concentrarme. Valeria tomó mi mano y me apretó los dedos, y solo entonces comprendí que llevaba varios segundos sin moverme.

Cuando salimos de la consulta, me detuve en el pasillo.

--Fue aquella noche-- murmuré

Valeria me miró con preocupación.

--¿Qué dices? ¿Cuál?

--La fiesta de hace dos meses. Las fechas coinciden con esa noche

Mi amiga guardó silencio.

--Cande, eso no significa que sepamos exactamente qué ocurrió

--Ya lo sé

Pero era imposible no pensarlo.

No tenía recuerdos de haber estado con alguien. No recordaba haber salido de aquella habitación acompañada ni haber despertado junto a un hombre. Lo único que sabía era que había perdido varias horas de aquella noche y que ahora estaba embarazada.

Me abracé a mí misma.

--Yo desperté sola, Vale. No había nadie conmigo

--Lo recuerdo

--Y no recuerdo haber hecho nada con nadie

Valeria se acercó un poco más.

--Vamos a averiguar qué pasó. No tienes que sacar conclusiones ahora mismo

Asentí, aunque la tranquilidad que intentaba transmitirme no conseguía llegar hasta mí.

Porque ya no se trataba solamente de un embarazo que no comprendía. Había una noche de mi vida que no podía recordar y unas fechas que parecían señalarla directamente.

Y, por primera vez, tuve miedo de descubrir qué había sucedido realmente.

1
Kim Nava
Leoncito🤣🤣🤣 te amamos valeria 🤣
Kim Nava
tranqui León vale solo te está defendiendo de periodistas como ese
Carolina A²V
normal entre la gente sin oficio ni beneficio
Carolina A²V
😂😂😂 y vas por buen camino 🤭🤭
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Es un gran hombre León y ama a Candelaria
Betty Saavedra Alvarado
Vale no puede con su genio Cande está sufriendo con la menstruación León la apoya en todo muy pronto Vale y su novio estarán con ellos que locuras hará
SE Pti
Ambos por todo critican sin averiguar primero.
Nairobis Cardozo Portillo
Cande ayuda a Vale es tu hermana no la defraudes
Betty Saavedra Alvarado
Cande no defraudes a tu ami ella necesita de ti en estos momentos ya te dijo como ayudarla no la defraudes
JOGXANDY BELLO
no me digas que el novio es el callahan soltero ??
Heidy🦋
jajajaja ese Leon anda probando el terrero jajajja
Nairobis Cardozo Portillo
León tú esposa ya te ve con otros ojos y le importas mucho
Nairobis Cardozo Portillo
Valeria te defiende a capa y espada
Carolina A²V
eso terminará de conseguir tu amor para el 😊
Carolina A²V
eso sí es cierto
Carolina A²V
🤦🏻‍♀️ Valeria controlarte no vale la pena caer en esa situaciones y menos con idiotas 🤷🏻‍♀️🤷🏻‍♀️
Carolina A²V
en realidad 🤭
SE Pti
También fue él como es el destino lo puso de nuevo en la misma situación.
Noiraly Tovar
Vamos candelaria le estás agarrando el gustito 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Betty Saavedra Alvarado
León ya comenzaste con tu plan de conquista a Cande ella también te quiere Vale te defiende como hna
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