Él juró destruir a su familia. Nunca imaginó que ella sería lo único que desearía salvar.
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Capítulo 20
Sia llegó a ArqNova Studio con varios minutos de retraso.
Había intentado ocultar la herida de su labio, pero no era fácil. Aunque se había aplicado un poco de maquillaje, la pequeña cortada seguía siendo visible.
Durante el trayecto había pensado en regresar a casa, cambiarse de ropa y quedarse encerrada en su habitación.
Pero no lo haría.
No permitiría que lo ocurrido convirtiera su día en un desastre.
Entró al edificio con el bolso colgado del hombro y caminó hacia la recepción.
Sin embargo, apenas levantó la mirada, se detuvo.
Renán estaba allí.
De pie junto a la recepción, impecablemente vestido, con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón.
Parecía haber estado esperándola.
Sia cerró los ojos durante un instante.
Otra vez él.
—Señor Prescott —dijo finalmente, acercándose—. ¿Qué hace aquí otra vez?
Renán la observó con atención.
Su mirada se había detenido en su rostro.
Más exactamente, en su labio.
La expresión relajada desapareció de su rostro.
—¿Qué te pasó en el labio?
Sia llevó instintivamente los dedos hasta la herida.
—No le importa.
Renán dio un paso hacia ella.
—Sia...
—Ya le dije que no le importa.
Él ignoró sus palabras.
Con delicadeza, levantó una mano y rozó con el pulgar la pequeña herida de su labio.
Sia se quedó inmóvil.
El contacto fue breve, pero suficiente para que ambos recordaran el beso de aquella noche.
Renán retiró lentamente la mano.
Su expresión había cambiado.
—Tu padre te hizo esto.
No fue una pregunta.
Sia bajó la mirada.
—Ya le dije que no le importa.
—Sí me importa.
—Pues no debería.
Renán apretó la mandíbula.
Sia acomodó su bolso sobre el hombro.
—Tengo trabajo.
—Sia.
—Váyase.
Él frunció el ceño.
—Solo quiero asegurarme de que estás bien.
Sia sintió que la rabia volvía a apoderarse de ella.
—Debería preocuparse por Victoria.
Renán se quedó inmóvil.
—Yo...
—Ella es su prometida, ¿no?
Renán intentó hablar, pero Sia no se lo permitió.
—Entonces preocúpese por ella.
—Las cosas no son como tú crees.
Sia lo miró confundida.
—¿Y cómo son?
Renán abrió la boca.
Pero se detuvo.
Todavía no era el momento.
No podía explicarle el contenido del contrato allí, en medio de la recepción, y mucho menos después de verla con el labio herido.
Sia interpretó su silencio como una confirmación.
—Eso pensé.
Se dio la vuelta.
—Sia...
Ella siguió caminando.
—Solo vete y deja de aparecer donde quiera que estoy.
Entró al ascensor sin volver a mirarlo.
Las puertas se cerraron.
Renán permaneció inmóvil.
Su rostro se endureció.
Miró hacia la puerta del ascensor.
Después bajó la mirada hacia la mano con la que había tocado el labio de Sia.
Una furia profunda comenzó a apoderarse de él.
—Pagarás por esto, Gregory Whitmore.
Sus ojos se volvieron fríos.
—¿Cómo te atreviste a golpearla?
Gregory había cruzado una línea.
Y Renán no estaba dispuesto a dejarlo pasar.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Cuando Sia entró a la oficina, Emma levantó inmediatamente la mirada.
—¡Por fin llegas!
Sia dejó su bolso sobre el escritorio e intentó caminar hacia su puesto.
Pero Emma la detuvo.
—Espera.
—¿Qué?
Emma se acercó.
Su sonrisa desapareció en cuanto vio el rostro de su amiga.
—¿Qué te pasó en el labio?
Sia apartó la mirada.
—Nada.
—Sia.
—Estoy bien.
Emma tomó suavemente su barbilla para observar la herida.
—Eso no parece nada.
—Fue un golpe.
—¿Quién te golpeó?
Sia suspiró.
Sabía que no conseguiría ocultárselo.
—Papá.
Emma abrió los ojos.
—¿Qué?
Sia se sentó.
Emma tomó una silla y se colocó frente a ella.
—Cuéntame.
Sia permaneció unos segundos en silencio.
Después comenzó a hablar.
Les explicó que su familia la había enfrentado por no haber dormido en casa.
—Me acusaron de ser una mujer fácil —dijo con amargura—. Dijeron que seguramente había amanecido en la cama de algún desconocido.
Emma apretó los labios.
—¿Y tu padre te golpeó por eso?
Sia asintió.
—Le dije que no tenía nada de qué avergonzarme.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Y me dio una bofetada.
Emma tomó su mano.
—Sia...
—Todos se quedaron mirando.
—¿Todos?
—Victoria, mamá y Dylan.
Emma negó con la cabeza.
—¿Y nadie hizo nada?
—No.
Sia soltó una risa triste.
—Victoria incluso sonreía.
Emma apretó la mano de su amiga.
—No puedo creerlo.
Sia se limpió rápidamente una lágrima.
—Después mi madre dijo que cuando Victoria se casara buscarían para mí un hombre de nuestra posición.
Emma hizo una mueca.
—¿Todavía piensan que pueden decidir con quién vas a casarte?
—Parece que sí.
Hubo un momento de silencio.
Entonces Emma recordó algo.
—Espera.
Sia la miró.
—¿Qué?
—¿Renán?
Sia se quedó callada.
Emma comprendió inmediatamente.
—¿Qué pasó?
—Estaba esperándome en recepción cuando llegué.
Sia asintió.
—Me preguntó qué me había pasado en el labio.
—¿Y?
—Supuso que mi padre me había golpeado.
Emma se quedó pensativa.
—¿Cómo lo supo?
—No sé.
—¿Y qué hizo?
—Me tocó el labio.
Emma abrió la boca.
—¿Te tocó?
—Sí.
—¿Y tú qué hiciste?
—Le dije que no le importaba.
Emma suspiró.
—Sia, ese hombre está demasiado pendiente de ti.
—Lo sé.
—No, creo que no lo entiendes.
Emma se levantó y comenzó a caminar por la oficina.
—Primero aparece aquí. Después te invita a cenar. Luego lo encuentras en el club. Y ahora estaba esperándote aquí.
Sia frunció el ceño.
—Quizás es casualidad.
Emma se volvió hacia ella.
—No creo en tantas casualidades.
—Emma...
—Y hay algo más.
Sia la observó.
—¿Qué?
—Si él se va a casar con Victoria, ¿por qué está detrás de ti?
Sia no respondió.
La pregunta quedó flotando entre ambas.
Emma continuó:
—No tiene sentido.
—Quizás solo quiere molestarme.
—No.
—¿Entonces?
Emma negó lentamente con la cabeza.
—Creo que Renán Prescott está ocultando algo.
Sia sintió un nudo en el estómago.
—¿Qué podría ocultar?
—No lo sé.
Emma se acercó a ella.
—Pero estoy segura de que hay algo que no sabemos.
Sia bajó la mirada.
Por alguna razón, las palabras de Emma comenzaron a hacer eco en su cabeza.
Las cosas no son como tú crees.
Eso era exactamente lo que Renán había dicho.
Y por primera vez, Sia se preguntó si realmente existía algo detrás de aquella extraña insistencia.
Si Renán realmente iba a casarse con Victoria...
¿Por qué parecía importarle tanto ella?
🥰👏 las e leída todas las que se han publicado
Mucho éxito y siga escribiendo