Verónica se casó enamorada. No imaginaba la pesadilla qué sería ese matrimonio. Después de años de maltratos toma una decisión qué cambiará su destino.
NovelToon tiene autorización de Beamav para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 10
Llevo más de 3 días sin saber de mi amiga. Mi nombre es Sofía y conozco a Verónica de toda la vida. Nunca confíe en Rodrigo, siempre me dio mala espina.
Mi amiga estaba enamorada y no quiso escuchar mis advertencias. Las dos éramos muy jóvenes y en algún momento llegué a pensar que mi opinión a cerca de Rodrigp era equivocada. Ahora qué nos hemos reencontrado y qué he visto de lo qué Rodrigo es capaz, temo por su seguridad.
Cansada de no tener noticias, tomo la decisión de llamar a Pamela. Ella me aconseja ir hasta el domicilio de Verónica y se ofrece a acompañarme.
Al llegar llamamos a la puerta una y mil veces sin respuesta. Desde afuera es imposible ver las ventanas de la casa. Pamela decide llamar a las autoridades qué tardan demasiado en llegar.
El problema es qué no pueden ingresar a una vivienda sin una orden y al no haber ninguna denuncia previa por violencia doméstica es aún más difícil.
Pamela mueve cielo, mar y tierra. Consigue qué una juez emita la orden y por fin las autoridades pueden ingresar.
No nos permiten entrar con ellos, dicen qué es por protocolo. Mis manos sudan, mi instinto me dice qué algo está muy mal.
Un policía sale del lugar, va hablando por su radio solicitando una ambulancia. En ese momento, temo lo peor.
- ¡Por favor! Dígame cómo está mi amiga- suplico desesperada.
- La señora está inconsciente. No puedo decirle más, debemos esperar la ambulancia.
Minutos después escucho a lo lejos la sirena. La ambulancia se acerca. De ella bajan dos paramédicos qué entran apresurados a la casa.
El tiempo parece transcurrir en cámara lenta. Pamela me habla, pero no entiendo nada de lo qué dice. Cuando veo salir la camilla con mi amiga en ella, me derrumbo.
Puedo ver sangre, su rostro inflamado por los golpes, está inconsciente, pálida... Insisto en irme con ella en la ambulancia, lo qué veo durante el trayecto me deja horrorizada.
Llegamos al hospital, el mismo en qué fue atendida hace unos días cuando Rodrigo la golpeó. La ingresan a Urgencias y debemos esperar.
Pamela no se separa de mi lado. Intenta convencerme de qué todo estará bien, pero yo tengo miedo.
Casi dos horas después veo al doctor Ocampo aproximarse, la expresión en su rostro, lejos de tranquilizarme, me preocupa más.
- Doctor, ¿cómo está Verónica?
- Mal, perdió mucha sangre.
- ¿Por los golpes?
El médico tarda en responder.
- No solo fueron los golpes. La señora Verónica intentó suicidarse.
La palabra suicidio hace eco en mi cabeza. La Verónica qué yo conozco jamás haría algo así.
- ¿Suicidio? ¡No, no puede ser!
- No hay duda, Sofía. Se cortó las venas. Unos minutos más y no habríamos podido hacer nada. ¿Ustedes saben qué sucedió?
- No- digo negando con la cabeza- Aunque no es difícil de imaginar. El maldito de Rodrigo la golpeó otra vez. Ni él, ni las niñas estaban en la casa.
- Verónica estaba encerrada en la habitación principal- dice Pamela- Es lo qué me dijeron los agentes qué ingresaron en la casa. La habitación estaba hecha un desastre, ropa y artículos rotos regados por el piso. Me queda claro que Verónica sufrió una agresión ahí.
- Esto hay qué denunciarlo- dice el doctor Ocampo.
- Totalmente de acuerdo- apoya Pamela.
- Haga lo qué deba de hacer, doctor.
Él promete mantenernos al tanto de oa evolución de Verónica. Pamela se ofrece a traer café y algo para comer, aunque sé muy bien qué no podré probar bocado.
÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷÷
Soy llamado a la sala de Emergencias por un intento de suicidio. Corro hasta ahí, en estos casos el tiempo es clave.
Al llegar, escucho el parte médico mientras me coloco los guantes. Me acercó a la camilla y apenas puedo reconocer a la mujer qué está tendida ahí. Es Verónica Mijares.
La mujer qué atendí apenas unos días atrás y qué me convenció de no denunciar la agresión que había sufrido por parte de su esposo.
En ese instante, el remordimiento se apodera de mí. A la mujer la han molido a golpes y seguramente, en su desesperación no vio otra solución que salir por la puerta falsa.
Intento dejar mis sentimientos personales de lado y concentrarme en brindarle la mejor atención.
Los paramédicos lograron controlar la hemorragia, pero es un remedio temporal. Doy indicaciones a la enfermera y me dispongo a suturar las heridas de sus muñecas.
Una vez controlado ese tema, sigo con la herida que tiene en el labio inferior. Su nariz está fracturada y debemos mandarla a cirugía. Una de las cuencas orbitales, también está muy dañada.
He visto casos como este muchas veces y sigo sin comprender cómo un hombre puede hacerle algo así a la mujer que algún día dijo amar.
Y aunque he atendido a muchas mujeres en la misma situación qué Verónica, algo me sucede con ella. No logro identificar qué.
Es una mujer hermosa, insegura, producto del mal trato al qué ha sido sometida. Pero hay algo en su mirada qué despierta en mí un extraño interés.
Ella dice q no sabe hacer nada, claro q sabe, llevar una casa, calarse las malcriadeces, los desplantes de un enfermo, claro q sabes y puedes