Dolor, dolor puro y agonizante era lo que sentia mientras veia a mi compañero destinado, a quien se supone que me amaria para siempre, a quien habia sido mi mejor amigo por años, tomando como compañera y luna a otra mujer que no era yo y esa otra era nada mas y nada menos que Elaine Wood la hija del Gamma y mi mejor amiga.
En mi vida habian demasiados secretos, secretos que nunca me habia costado guardar, pero esos secretos se convertirían en mis enemigos y comenzarían a pensar en mi mente cuando llegara el, El rey Alfa.
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Capitulo 7: Estupidez
Ese dia pase toda la tarde hablando con mi compañero, era tan fácil hablar con el. Me preguntaba si seria asi de facil contarle todo lo que escondía del mundo, como reaccionaria el al saber que mi alfa era mi compañero y que me rechazo, que habia sido cobarde y habia preferido fingir que nada paso y borrar el pasado que viví con mis mejores amigos antes de decir la verdad, habia priorizado la felicidad de Elaine y Jace por encima de la mia y no sabia si eso me hacia una buena amiga o una tonta.
Estabamos hablando cuando senti a Ryan en mi cabeza, era uno de los jefes de guardia de la patrulla nocturna y ya sabia para que me buscaba
— Beta, estamos casi listo, solo esperando por ti.
— Dame unos minutos ya voy para alla
Mire a mi compañero mirándome tan dulcemente y sonrei — Ya tengo que irme
— ¿Por que? ¿A donde vas a estas horas, mi reina?
— Me encargo de la patrulla nocturna, estan esperando por mi.
— Oh, cierto — el río tan casual y despreocupado.
Estoy segura que esta era una faceta del rey alfa que no muchos conocían, habia escuchado que era un hombre despiadado, que el solo habia erradicado una manada de picaros que estaba robando en su manada, su lobo era uno de los mas fuerte, midiendo una altura que ningun lobo llegaba y que ponia a temblar a los demas lobos con sus ojos rojos como la sangre.
— Te dejare ir a seguir con tus deberes, pero tienes que prometerme que desayunaremos juntos — tomo mis manos y las beso, chispas volando por todo mi cuerpo.
Asenti — Claro, mañana vendre y desayunaremos juntos.
El sonrió y me dio un suave beso en los labios
— No puedo esperar para llevarte conmigo y coronarte como mi reina.
Eso me trajo a la realidad, el era el rey alfa y tenia su propia manada, tendría que irme con el y dejar atras a mis padres, mi hermano, a mis niños de la manada, eso me ponia triste.
— ¿Por que estas triste mi luna? ¿No te gusta la idea?
Sus ojos me miraron desilusionados, apreté sus manos y hable — No, no pienses eso, claro que quiero ser tu reina, solo que voy a extrañar a mis seres queridos, las personas que se quedaran aqui.
— Te entiendo mi luna, yo también lo haré, mis hermanas han conseguido a sus parejas y son hombre con cargos que no pueden abandonar, ellas se quedaran aquí con ellos.- su rostro se veía triste y lo comprendía, también tenía que dejar a mi hermano atrás, a mi mejor amigo, mi mellizo.
Lo abrace y me recoste en su pecho.
— Pero me hace tan feliz saber que no me iré solo, tú te irás conmigo, mi luna.
Sus labios se pegaron a los mios en un beso largo que me dejo sin respiracion. No sabia que un beso se podia sentir de esta manera.
— Beta ¿Te falta mucho?
Sentía a Ryan en mi cabeza de nuevo, me despegué de Alec
— Lo siento debo irme ya, nos vemos mañana.
Le di un pequeño beso y corri de ahi antes de que me arrepintiera y me quedara toda la noche es sus brazos.
— Voy en camino Ryan. ¿En donde estan?
— En el punto 32. El Alfa esta aqui
Mis pasos se detuvieron. ¿Que hacia Jace ahi?
— ¿Te ha dicho por que esta ahi?
— No ha dicho nada, solo llego y se quedo aqui.
— Esta bien, ya estoy llegando.
Corri lo mas rápido que pude y llegué al punto 32, todos estaban ahi esperando que llegara, apenas Jace me vio vino hacia a mi
— Tenemos que hablar, Azula.
— Alfa, deme un momento y ordeno las patrullas.
El puso cara de fastidio, pero se hizo a un lado.
— El escuadrón uno que vaya del punto 0 hasta el 20, el 2 del punto 20 hasta el cuarenta y el 3 que se quede en la frontera, ire a los puntos faltantes con el Alfa.
— Como ordene, beta.
Todos partieron a donde pedi y le hice seña a Jace para que me siguiera, ibamos caminando los dos en silencio, caminamos un largo rato hasta que el se freno.
— Azula, tenemos que hablar
— ¿De que quieres hablar, alfa?
— Ese hombre no puede ser tu compañero.
— ¿Por que no podria serlo?
— ¡Porque yo soy tu compañero!
— ¡¿De que hablas Alfa?! Tu compañera es Elaine Wood, tu luna
— Tu y yo sabemos que eso no es asi
— No, tu y yo y toda la manada sabe que tu compañera es Elaine no yo, asi que no vuelvas a decir eso.
— ¿Por que? ¿Acaso no quieres que tu compañero el rey alfa lo sepa?
— No seas estupido Jace, he guardado este secreto por años, haciéndome a un lado para que tu y Elaine sean felices por que los quiero, no puedes venir y dañarlo todo ahora. ¡No permitiré que lastimes a Elaine con tu estupidez!
Despues de mi arrebato de locura, jace se quedo en silencio, solo mirándonos, solte un suspiro y me di la vuelta.
— Tengo que seguir con la patrulla alfa, vuelve a casa con tu luna, debe estar preocupada por ti.
En ese momento senti a Aron en mi cabeza
— ¿Pequeña has visto a Jace? Elaine esta esperándolo para dormir a los niños.
— Si, vino a revisar las patrullas, ya se va
— ¿Fue a revisar las patrullas? Eso no es normal
— Si, lo mismo pense, pero ya se va.
— Nos vemos en la casa pequeña
— Dale, Aron
En enlace mental se corto y voltee a ver a Jace, tenia los ojos vidriosos y las manos empuñadas a un costado, sus ojos volvieron a su color y me miro.
— Tengo que irme, pero esta conversación no ha acabado Azula.
Él se dio la vuelta y se fue. Al fin sola.
Termino mi turno de la patrulla y volví a la casa, todo estaba oscuro y ya todos dormían, subí a mi habitación y abrí la puerta, podía ver el bulto en la cama de Aron y me acerqué queriendo dormir con el cómo cuando éramos niños. Lo iba a extrañar tanto.
Me lance en su cama y se escuchó un grito, me asusté y grite también, escuche a Aron gritar, me levante de la cama corriendo y prendí la luz. Aron estaba en su cama con Lisa, los dos con miradas asustadas, Aron tenía todo el cuello y la cara llena de pintura, los dos me miraron yo los miré y nos partimos de la risa.
— Azula, me has dado un susto. ¿Por que gritaban las dos?
Lisa no paraba de reír y no podía ni hablar
— Vine y quería dormir contigo así que me lance en tu cama pensando que eras tú y caí encima de Lisa, ella gritó, yo grite y tú te despertaste gritando.
— Diosa que vergüenza, que pena azula, pense que te quedarías con mi hermano.
— ¿Que? ¡No! — reí nerviosa — Estaba en mi turno en las patrullas, termine y vine a dormir.
— Qué vergüenza — Lisa estaba roja, tapándose con la sabana hasta el cuello.
Yo rei y apague la luz — Tranquila no he visto nada, vuelvan a dormir, dormiré en la habitación de invitados.
Sali de la habitación y escuche Aron reir. Eso habia sido vergonzoso hasta para mi.