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Casado Con Un Dragón

Casado Con Un Dragón

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Yaoi
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Azul zafiro

Bellamy despierta sin recuerdos. Descubre que está casado con Ignis, un duque dragón al que teme y detesta o eso pensaba. Su matrimonio fue un arreglo político, y él tiene un huevo de dragón escondido en el sótano que necesita las feromonas de ambos padres para nacer.

Ignis es brusco y posesivo, pero por la noche lo cuida en secreto. Bellamy descubre que antes de perder la memoria hizo cosas terribles por su hijo —incluso intentó matar a Martin, el hombre que Ignis prefiere según él.

Obligado por el bien de su bebé, se acerca a Ignis y consigue lo necesario para el huevo.

Al pasar los días, Bellamy ve a Ignis como un extraño y le teme, Ignis se da cuenta de que lo perdió por culpa de su propia brutalidad. Al en contrar el huevo Ignis no se enoja solo se preocupa.
Y el huevo espera… creciendo, esperando nacer.

¿Crees que Ignis logre recuperar el amor de Bellamy?

¿Podrá Bellamy hacer que su bebé nazca sin que su padre lo descubra?

NovelToon tiene autorización de Azul zafiro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21.

Ya me sentía tranquilo: Martin no logró someter a mi bebé. Sin embargo, no dejaba de dar vueltas en mi cabeza. ¿Por qué quiso dominarlo? ¿Ignis no haría nada al respecto? ¿Lo dejaría pasar como si nada? Esas preguntas me inquietaban y no me dejaban en paz.

Aun así, entendía a Ignis. Para él, Martin no era solo un conocido: era familia. Quería preguntarle quién era más importante para él: ¿él o yo? Y al mismo tiempo, me daba miedo hacerle esa pregunta, por temor a la respuesta.

—¿Cuándo es el banquete? —pregunté, cambiando de tema.

—En una semana —respondió Ignis, sin levantar la vista de su trabajo.

—Tenemos tiempo de sobra para prepararnos —dije, saliendo del despacho con mi hijo contra el pecho—. Manda hacer una cuna portátil, la más hermosa que se pueda crear. ¿Entendido?

Ignis soltó una risa suave, pequeña y llena de ternura.

—Lo haré, mi amor.

Cerré la puerta detrás de mí y dejé todas esas dudas a un lado. Por un momento, mi corazón se sintió lleno y en paz.

—Faltan solo dieciséis días para que rompas el cascarón —susurré bajito, acariciando suavemente el huevo que llevaba entre mis brazos mientras recorría el pasillo.

Pasé todo el día abrazando a mi bebé. Los días siguientes transcurrieron como un sueño suave: cada mañana contaba los días, tachando en el calendario los que pasaban. Hubo momentos en que me faltaban las fuerzas y apenas podía sostenerme en pie. Entonces Ignis no me dejaba tomarlo en brazos hasta que recuperara las fuerzas y pudiera caminar con normalidad. Ya no me molestaba que lo hiciera; sabía que no lo hacía para apartarlo de mí, sino para cuidarme a mí.

—La semana pasó tan rápido… —dije con ilusión —. Ahora faltan nueve días… cada vez más cerca de verte y conocerte, mi pequeño amor.

—Bellamy, ¿estás listo, mi amor? —preguntó Ignis, entrando y tomándome la mano con suavidad—. Te ves hermoso.

—Tú también te ves muy bien —respondí, sonriendo.

Ignis traía consigo la cuna portátil que le había pedido: era perfecta para nuestro bebé, con cuatro ruedas y un mango de oro, cubierta por una tela suave de color azul profundo.

—¿Qué te parece? ¿Te gusta? —preguntó él—. Si quieres, podemos cambiarla.

—Me encanta… hasta mandaste hacer ropa similar para los dos —respondí, conmovido.

Hoy es el día del banquete.

En el templo, una semana antes

Martin llevó al niño ante el Papa y lo presentó como su discípulo, sin revelar aún que poseía un Don.

—Un niño tan pequeño no puede ser discípulo —dijo el Papa con calma, evaluando al pequeño con una mirada escrutadora, como si sospechara algo—. Además, no es propio de ti cuidar de alguien que no sea Ignis Sterling.

El Papa conocía bien los sentimientos de Martin hacia Ignis, y conocía aún mejor a Martin: sabía que no era de ayudar solo por bondad. Para él, la bondad era simplemente un papel que estaba obligado a interpretar.

El pequeño se aferró con miedo a la túnica de Martin.

—Este niño me recuerda a mí mismo —dijo Martin, acariciándole el cabello con suavidad aparente—. Su madre murió al darlo a luz, y su padre no tiene tiempo para él. No tiene más familiares que lo cuiden. Le ruego a Su Santidad que me permita quedarme con él.

Sabía que si el Papa se negaba, los fieles murmurarían, y su reputación se arruinaría por rechazar a un desamparado.

—Si ya has tomado la decisión, no puedo negarme —dijo el Papa, visiblemente molesto—. Solo recuerda que tienes muchas obligaciones aquí.

—No afectará mis deberes, Su Santidad —se inclinó Martin, y se llevó al niño consigo.

El Obispo me cuidará porque me parezco a él, pensó el pequeño, con anhelo y devoción creciente. Podré ser como él, y los demás ya no me llamarán monstruo por mi Don. Mi papá ya no tendrá que preocuparse por mí. Podrá decir con orgullo que soy su hijo… Tal vez, algún día, pueda recibir un nombre.

Martin lo llevó al santuario con una sonrisa dulce y le explicó paso a paso cómo controlar su Don. Pero en medio de las enseñanzas, el niño lo miró con nerviosismo y dudó un instante antes de hablar.

—Santo Obispo… —susurró con voz muy baja—. ¿Puede darme un nombre?

Martin se quedó mirándolo, sorprendido por la petición, pero no lo pensó ni un segundo.

—Escúchame bien: desde ahora serás Mariel. Tomarás mi apellido, y serás parte de la familia Sterling.

Los ojos del niño se llenaron de lágrimas. Lo abrazó con todas sus fuerzas, sin saber que el nombre que le había puesto sin pensarlo dos veces era el mismo de su madre fallecida. Y ese detalle, que él no conocía, lo conmovió hasta lo más profundo, ganándose su corazón por completo.

Pasaron siete días enteros, día y noche, y Martin comenzó a enseñarle a Mariel todo cuanto sabía. Le explicó cómo controlar el vapor cálido que brotaba de sus manos, cómo sentir la energía de los demás, cómo ocultar lo que sentía y mostrar solo lo que los demás querían ver.

—Eres especial, Mariel —le decía con esa voz dulce y suave que siempre usaba, acariciándole el cabello mientras lo hacía practicar una y otra vez hasta que las manos del niño temblaban de agotamiento—. Nadie más puede hacer lo que tú haces. Por eso… debes ser perfecto. Debes ser fuerte. Debes ser mi mano, mi voz, mi reemplazo cuando yo no pueda estar.

El niño asentía con los ojos brillantes de devoción. No veía la herramienta que era. Solo veía al hombre que lo había salvado, que le había dado un nombre, que le hablaba con tanta suavidad. No sabía que cada lección era una cadena, cada caricia una orden, cada palabra dulce un lazo que lo ataba más fuerte.

—Lo haré todo bien, Santo Obispo —decía él, esforzándose al máximo—. Seré perfecto para ti.

—Eres un buen niño, Mariel —respondía Martin, sonriendo, mientras en su mente pensaba: Serás perfecto. Serás mi arma. Y nadie sabrá que soy yo quien está detrás de todo.

Mariel se había esforzado de verdad, creyendo que por fin había encontrado a alguien que lo entendía.

Pero los planes de Martin avanzaban, y ahora lo llevaba consigo hacia el banquete, diciéndole que debía conocer a alguien. El niño sentía miedo de entrar en un lugar lleno de gente; la sola idea de que lo llamaran monstruo lo aterrorizaba. Sin embargo, al ver la sonrisa de Martin esa calma y calidez que se habían convertido en su refugio no pudo negarse.

1
Itziar
más por favor necesito saber qué pasó
Itziar
no sé qué pasó, pero siento que el esposo de Bellamy se deja manipular siempre por el estúpido de Martín
kook
Vaya... Que directo
Dalia Lara
ya se descubrió el mismo jjj
Itziar
por favor que el bebé reconozca a su mamá 😭😭
Brisa Romero
/Sneer/
Itziar
más por favor 🙏🙏😌
Oly-chan
Me gusta ❤️
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