Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Duque Victor Fitzgerald 3
Olivia todavía sentía un ligero dolor en la cabeza.
No entendía completamente qué había ocurrido en aquella habitación.
Recordaba haber hablado con el duque.
Recordaba el té.
Recordaba haber hablado de sus sueños.
Pero había algo extraño en todo aquello.
[¿Por qué dije tantas cosas?]
Se levantó lentamente.
—Creo que debería retirarme.
Victor la observó.
—¿Se encuentra bien?
Olivia asintió rápidamente.
—Sí. Solo estoy un poco cansada.
Hizo una pequeña reverencia.
—Muchas gracias por comprar mi pintura, Su Excelencia.
—Lady Lothian.
Olivia se detuvo.
Victor la miró durante unos segundos.
—¿Le gustaría conocer el lugar que pintó?
Olivia parpadeó.
—¿El lugar?
—Los territorios Fitzgerald.
Ella lo miró con cierta confusión.
Después negó suavemente.
—No es necesario.
El ceño de Victor se frunció.
—¿Por qué?
Olivia respondió con total sinceridad.
—Porque no quiero viajar.
—¿No?
—No.
Olivia juntó las manos frente a ella.
—Yo solo quiero pintar en mi casa tranquila.
Victor apretó lentamente los puños.
—Podría conocer paisajes que nunca ha visto.
Olivia negó.
—Estoy segura de que son hermosos.
—Entonces...
—Pero prefiero quedarme en la mansión Lothian haciendo lo que amo.
El duque la miró fijamente.
Olivia sintió nuevamente aquella presión intimidante.
Aun así, decidió ser clara.
—Sin ofender, Su Excelencia, pero no me gustaría.
Victor permaneció en silencio.
Olivia hizo otra pequeña reverencia.
—Muchas gracias por todo.
Después sonrió tímidamente.
—Que tenga una buena tarde.
Victor no respondió.
Solo soltó un pequeño gruñido.
—Hmph.
Olivia se estremeció.
Y estuvo casi segura de que la temperatura de la habitación había descendido varios grados.
[Qué miedo...]
No quiso averiguar si realmente había sido el frío o simplemente su imaginación.
Así que salió rápidamente.
Al cerrar la puerta, Olivia soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.
[¡Por fin!]
Caminó por el pasillo intentando recuperar la calma.
Apenas unos pasos después se encontró con Lady Brenda.
La joven sonrió al verla.
—Lady Olivia.
—Sí.
—Quería agradecerle nuevamente por su aporte a la subasta.
Olivia asintió.
—Me alegra haber podido ayudar.
Brenda hizo una pequeña reverencia.
—Gracias a usted, muchas personas podrán recibir asistencia.
Olivia sonrió.
—Eso es lo importante.
Y sin quedarse más tiempo, continuó caminando.
Cuando finalmente llegó al carruaje, prácticamente se dejó caer en el asiento.
Miró por la ventana mientras la mansión Fletcher se alejaba.
[Qué día tan extraño.]
Primero la subasta.
Después descubrir que su cuadro había alcanzado un precio increíble.
Luego aquel extraño té.
Después decir cosas que no comprendía.
Y finalmente...
Un duque que parecía capaz de congelar una habitación con solo fruncir el ceño.
Olivia se abrazó ligeramente a sí misma.
[Definitivamente necesito descansar.]
Cuando regresó a la mansión Lothian, sintió un alivio inmediato.
Allí estaba su hogar.
Su salón de pintura.
Sus pinceles.
Sus lápices.
Sus lienzos.
Su jardín.
Y, sobre todo...
Nadie le estaba pidiendo que viajara a ninguna parte.
Olivia bajó del carruaje y entró rápidamente.
Fany la recibió.
—Mi lady, ¿cómo estuvo la subasta?
Olivia se quedó pensando.
—Interesante.
—¿Solo interesante?
Olivia recordó al duque.
—Muy interesante.
Fany sonrió.
—¿Se divirtió?
Olivia hizo una pequeña mueca.
—Más o menos.
Después miró hacia el interior de la mansión.
[Quiero quedarme aquí.]
Subió a su habitación.
Se cambió.
Y finalmente regresó al salón de pintura.
Allí se sentó frente a un lienzo vacío.
Tomó un lápiz.
Respiró profundamente.
Y sonrió.
[Esto sí.]
[Esto es lo que quiero.]
No quería viajes.
No quería reuniones.
No quería conocer territorios desconocidos.
No quería ser famosa.
Solo quería pintar tranquila en su casa.
Y, después de aquel día tan extraño, Olivia tomó una decisión muy sencilla.
[Espero no tener que salir de esta mansión durante mucho, mucho tiempo.]
Sin embargo, muy lejos de allí, un hombre de cabello blanco seguía mirando el cuadro de la montaña.
Y aunque Olivia había decidido olvidarse de aquel extraño encuentro...
El duque Victor Fitzgerald no tenía ninguna intención de hacerlo.
Espero de todo corazón que Olivia no le rompa el corazón, Victor solo necesita de cuidado y mucho amor.