Sofía siempre ha obedecido a sus padres por miedo a decepcionarlos. Su vida cambia cuando su padre y el mejor amigo de este,, deciden obligarlos a casarse para unir a sus familias y sus empresas.
Adrián, el heredero de una de las empresas más poderosas de Rusia, tampoco desea ese matrimonio. Obligados a compartir una vida que ninguno eligió, ambos descubrirán que el destino puede cambiarlo todo.
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capitulo 14
Adrián
Sofía estaba recostada sobre mi pecho, escuchando el ritmo de mi corazón. Yo la abrazaba con firmeza por la espalda, pasando mis dedos distraídamente por su cabello suave y cubriéndonos a los dos con la sábana
—¿En qué piensas? —preguntó ella en un susurro, trazando círculos invisibles sobre mi torso desnudo con la yema de sus dedos.
—En que soy un idiota —admití, soltando una pequeña risa antes de dejar un beso en la coronilla de su cabeza—. Debí demostrarte que me gustabas desde el primer momento en que te vi. En serio... te amo muchísimo, Sofía.
Ella levantó ligeramente la mirada, con los ojos brillándole en la penumbra.
—¿Te quedas a dormir conmigo? —le rogué en voz baja, aferrándola un poco más a mí.
—Sí, me quedaré —respondió con una sonrisa dulce que le iluminó el rostro
Nos quedamos así durante un largo rato, acurrucados entre besos lentos y bromas compartidas. La conversación fluyó sin esfuerzo: ella me habló de su infancia, de cómo era su vida con sus padres y de los pequeños detalles que la hacían feliz, mientras que yo le abrí la puerta a mi pasado, contándole cómo había sido crecer al lado de mi padre.
El repentino sonido de un pitido sordo y persistente nos sacó del sueño a la mañana siguiente.
—¿Qué cosa es eso? —murmuró Sofía, escondiendo la cara en mi cuello para cubrirse de la luz que empezaba a colarse por las cortinas.
—Lo siento, es mi alarma... —dije con la voz ronca y aún adormilado, estirando el brazo a ciegas para apagar el teléfono—. Tenía pensado ir a boxear un rato, pero... la verdad es que no me quiero levantar. Estoy demasiado a gusto contigo.
—Que.... ¿tú boxeas? —preguntó Sofía de inmediato, incorporándose sobre un codo. Su voz, antes perezosa, se llenó de una emoción enorme.
—Sí —asentí, regalándole una media sonrisa—. Aunque, para ser honesto, hace como tres meses que no entreno, lo cual es rarísimo en mí porque solía madrugar solo para ir al gimnasio. Pero... bueno, no pensé que tú ibas a terminar viniendo a mi habitación anoche.
—¡Te acompaño! Quiero ir a verte entrenar —dijo rápido.
Negué con la cabeza suavemente y le acaricié la mejilla con el pulgar.
—Ese no es un lugar para ti, créeme. Además, hoy no tengo ganas de ir a ningún lado. Me quiero quedar aquí en casa contigo... Así, abrazados, dándonos besos. Podemos quedarnos en la cama todo el día y ver una película si quieres.
—Está bien, podemos ver una película... pero yo la elijo —dijo con una sonrisa
—Sí, me parece perfecto. Pero espera un momento, hago una llamada rápida y ya vuelvo contigo. No te vayas a mover de aquí.
Me levanté de la cama sin prisa. A pesar de estar completamente desnudo, no sentí vergüenza. Tomé mi celular de la mesita y me encaminé hacia el baño, cerrando la puerta tras de mí.
Marqué el número de una florería exclusiva de la ciudad para encargar un ramos de tulipanes, sus favoritos. Dejé instrucciones precisas para que los entregaran lo antes posible en la casa y le mandé un mensaje rápido al personal de servicio para que los acomodaran en el recibidor y en la sala en cuanto llegaran. Quería que la casa estuviera perfecta para ella.
Al salir del baño, la vi esperándome en medio de las sábanas revueltas. Me deslicé de nuevo en la cama y la envolví entre mis brazos; su cuerpo aún conservaba ese calor delicioso del sueño.
—Listo —murmuré contra su cuello, aspirando su aroma mientras se acomodaba de nuevo contra mi pecho
—Soy todo tuyo
Se subió encima mío de un momento a otro tomándome por sorpresa. Que estás haciendo —dije con una sonrisa en los labios
Cuando te levantaste de la cama enserio me provocaste. Un monto así que ahora cumple — me beso y coloque mis manos en su cadera
Se levanto un poco acomodando mi erecion en su entrada y se fue hundiendo hasta que entró por completo y comenzó a dar saltos. Rápidos y furiosos. La vi como se decido arriba de mi sus saltos de volvieron más rápidos. Hasta que cayó encima de mi.
Te amo Sofía..