Pero cuando su esposa muere al dar a luz a su hija Vida, Giorgio se encuentra con algo que no esperaba: una bebé que depende completamente de él, y un vacío que no sabe cómo llenar.
Necesita una niñera. Lo que encuentra es a una mujer que va a poner su mundo de cabeza.
Ella no le tiene miedo. No se deja intimidar. Y lo peor de todo: le hace sentir cosas que juró que nunca volvería a sentir.
En el mundo de Giorgio, mostrar debilidad es una sentencia de muerte. Pero enamorarse de la niñera de su hija podría ser la decisión más peligrosa — y la más valiente — que haya tomado.
Porque incluso los hombres más despiadados tienen un punto débil. Y el de Giorgio tiene ojos grandes y la risa más contagiosa del mundo.
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Ya estás contratada
AYLA: Buenos días, sol de mi vida
REBECA: Buenos días, linda
AYLA: Entonces, ¿dormiste bien?
REBECA: Claro, contigo a mi lado (sonrió)
AYLA: ¡Que bueno! Ahora vamos a comer
REBECA: Voy a arreglarme que de ahí me voy directo al trabajo, y tú recuerda poner el currículo en mi bolso
AYLA: Listo (ella entra al baño) El fin de semana pasó tranquilo, el sábado salimos a pasear y el domingo nos quedamos por aquí. Rebeca se va a trabajar y yo voy a buscar empleo.
REBECA: ¿Vamos?
AYLA: ¿Y yo voy así? (reímos) Ya vengo (entró al baño y me arreglo) Ahora sí, querida, vamos
REBECA Y AYLA
AYLA: Amiga, si los tipos son mafiosos ¿para qué la empresa?
REBECA: Solo es fachada, amiga. Mis padres ni se lo imaginan, ¿oíste?
AYLA: Tranquilo. ¿Y la empresa de qué es?
REBECA: Fábrica de armas
AYLA: Guau, debe ser genial, ¿no?
REBECA: Ya fui al área de fabricación. Es interesante
AYLA: Me imagino
REBECA: Me voy, ¿bien? Cualquier cosa te llamó
AYLA: Todo bien, cuídate (nos abrazamos y cada una se va por su lado)
EN LA EMPRESA
PARK: Buenos días, Beca (sonrió)
REBECA: Buenos días, señor Park
PARK: Ya te dije que no me llames señor
REBECA: Y yo ya te dije que prefiero así (entramos a la oficina)
PARK: ¿Qué tenemos para hoy?
REBECA: Aquí está su agenda del día (abro la agenda y la coloco en su escritorio) Y estos papeles para firmar (entrego el sobre)
PARK: ¿Algo más? Señorita Ferrari (la encaró)
REBECA: No... señor Park (reímos)
PARK: No sonrías así que me enamoró, chica, ya sabes que los oppas somos románticos (hago señal de corazón)
REBECA: Ya, ¿les dice eso a todas? (le entrego el bolígrafo)
PARK: ¿Qué todas? (me hago el tonto firmando) Listo, firmado madame, ¿algo más? (la encaró)
REBECA: Sí, olvidé recordarle la audiencia de su mejor cliente a las 15h. Y... yo... yo...
PARK: Anda, Beca, declárate de una vez, te escuchó
REBECA: Usted no se toma nada en serio, Dios mío. Quería pedirle un favor
PARK: Caray, eso si es nuevo. Dime
REBECA: Una amiga de la universidad está buscando empleo, acaba de llegar de Brasil. ¿Podría recomendarla para el puesto de niñera de la bebe Vida?
PARK: Dios mío, Beca, no sabía que fueras tan mala
REBECA: ¿Yo?
PARK: Quieres lanzar a la chica en las manos de Bianchi, pobrecita
GIORGIO: ¿Pobrecita de quién que va a estar en mis manos? (preguntó entrando)
PARK: Beca está recomendando a una amiga para el puesto de niñera
GIORGIO: Dile que venga, dile que ya está contratada
PARK: ¿Sin entrevistarla?
GIORGIO: Siendo amiga de Beca seguro es decente y no va a andar intentando abrirme las piernas, así como Beca nunca intentó abrírtelas a ti. Así Margareth no me fastidia por acostarme con la empleada
REBECA: Con permiso (salgo de ahí con una angustia inmensa en el pecho al escuchar aquello, hablar de esas cosas me trae pésimos recuerdos) Aun así no pierdo el foco y llamó a Ayla
AYLA: Hola, guapa
REBECA: Vente a la empresa, ya tienes el trabajo
AYLA: Dios mío, ya voy (salgo emocionada a tomar un taxi)