Estaba feliz, realmente lo estaba, después de una vida de trabajo, finalmente a sus 68 años podía jubilarse, eso era en lo único que pensaba Ell. ¿Qué haría en su tiempo libre? Dormir, pasear por el parque, dormir más, pasar tiempo con su amada Whisky, su preciosa y maravillosa gata, dormir juntos, tal vez aprender algo nuevo como pintar o tejer, dormir era una opción, también podía terminar de ver todas las series que dejó inconclusas en los últimos años o probar aquellas clases de zumba de las que tanto hablaban sus vecinas en el supermercado.
Ya saboreaba su preciada jubilación, se acostó feliz, dichoso esperando el mañana; un mañana que nunca llegó ¿Por qué? Un infarto fulminante mientras Whisky dormía en su cara.
Ese era el fin, debía serlo, un fin injusto ante sus ilusiones de jubilado pero el destino es caprichoso.
“¿Dónde rayos estoy? ¿Por qué me siento tan mal? ¿Qué es este cochinero? ¿Whiiiiiiisky, dónde estááás, bebéééé?”
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Capítulo 17. Que lindos soldaditos
Ell llegó al frente de su casa a las 6:26 de la mañana, paso toda la noche y madrugada recorriendo la ciudad, definitivamente era una gran ciudad, aún de madrugada, seguía muy activa.
Bruno y los demás estaban como zombis mientras bajaban todas las compras de los autos, Ell los arrastró por toda la ciudad sin detenerse un momento, cuando llegaron, sus compañeros que se quedaron fríos y temblando de solo pensar que les hizo aquel Omega aterrador para dejarlos así.
Ell entro corriendo a la casa y dejó en la cama a Whisky quien se encontraba dormida, ella también estaba cansada por aquella ajetreada noche, grito y manoteo a todos los militares cada vez que movían sus cosas sin cuidado, sus maullidos eran simplemente adorables, cada que eso pasaba, Ell reia a todo pulmón causando que los militares se aturdieron y las personas que pasaban se detuvieran y sonrojaran.
De ahí el cansancio de los oficiales, no fue tanto el esfuerzo físico, ellos eran personas entrenadas, podían soportar eso; fue el peso mental y emocional de estar con Ell toda la noche, cada que él hablaba, reía, se movía, les sonreía o se burlaba de ellos, fue simplemente demasiado.
— MUCHACHOS les grito Ell a todos los soldados que estaban en la zona, ellos lo miraban con ojos de cachorro ante ese grito tan encantador como aterrador, es el fin pensaron muchos.
— Pasen a comer algo, les dijo mientras salía de la casa.
— No señor, no sería propio le respondió Bruno, además, casi es hora del cambio de turno dijo volviendo a su tono militar.
— Ummm… ¿De verdad no pueden? Pregunto con una voz suave pero profunda y su rostro precioso haciendo un puchero.
Vacío, eso fue lo que sintieron todos los presentes, sus mentes se quedaron en blanco ante eso… Cuando reaccionaron, los 10 hombres grandes se encontraban encogidos y sentados en la sala de la casa de Adell comiendo galletas y café con suma educación mientras sudaban frío porque Ell les servía más con mucho entusiasmo.
Algunos estaban entre pálidos y sonrojados a la vez, otros simplemente temblando como si fueran a llorar, a Ell le parecían adorables, le encantaba ver a esos jóvenes comer bien, después de todo fue una noche larga, no podía dejarlos sin comer después de que lo acompañaron en su recorrido, no sería cortes.
Pero esa no era la razón principal por la que los retuvo… fue la información, se dio cuenta de que tenía a su lado un cúmulo de información de alta calidad andante; la información que podía obtener como civil era poca y muy genérica, y no tenía las herramientas necesarias para conseguirla por él mismo en este momento, eso era caro y su presupuesto es limitado en este momento, aún más después de comprar cosas básicas para arreglar la casa y comer decentemente. Tenía que conseguir un trabajo después de esto, pero pensaría en eso luego, por ahora lo importante, sus enciclopedias.
Se percató que aquellos muchachos se quedaban aturdidos ante su presencia, una sola palabra y sonrisa y ¡BOOM! Ellos por los nervios le respondían lo que sea que les preguntara, malo para un soldado si le preguntan, pero eso no le importaba en lo más mínimo, ni que fuera su deber salvar el país, era proteger a Adell.
Les sonrió con picardía y comenzó a preguntarles modulando su voz para que fuera aún más magnética de lo que ya era; sabía que era espeluznante que un anciano estuviera haciendo pucheros y caras tiernas, pero ahora no estaba en condiciones de escatimar en métodos, además estaba en el cuerpo de Adell que era precioso, eso nadie lo podía negar, por eso, esa cara, con su voz, eran su mejor arma en este momento.
Las feromonas también, pero esas las dejaría para otra ocasión más importante.
Ell los tuvo más de dos horas haciéndoles todo tipo de preguntas, cuando por fin obtuvo todo lo que quería de ellos, los dejo ir, estaban como frutas marchitas, pero con el estómago lleno se dijo a sí mismo.
Obtuvo mucha información útil…
Cuando salieron sus compañeros se sorprendieron, primero por el hecho de que siguiera ahí y segundo por su estado.
— SALUDOS COMANDANTE gritaron los soldados fuera de la casa al ver a Bruno salir.
Él no les contesto, su cara simplemente permanecía en blanco, lo cual era gracioso para Ell quien salió detrás de ellos y les dijo con alegría
— Muchas gracias muchachos, descansen y los veo está noche.
Los soldados que llegaron también se paralizaron, ellos no conocían a Adell, solo sabían lo que había en el archivo y las fotos dadas, pero la persona frente a ellos no era para nada lo que les dijeron.
Verlo y escucharlo fue como un sueño con fiebre… Alucinante e irreal.
Bruno vio aquello con resignación, se dió cuenta que ya estaban en las manos de ese Omega.
— ATENCIÓN grito Bruno con toda su fuerza para sacar a sus aturdidos hombres de aquel sueño en el que Ell los tenía.
— SEÑOR, SI SEÑOR respondieron todos los soldados presentes reaccionando.
— A partir de ahora todas las órdenes del señor Salas deben ser atendidas como máxima prioridad, si solicita algo es nuestro deber cumplir dicha solicitud ¿Está claro?
Los nueve soldados que estaban con Bruno la noche anterior respondieron de inmediato poniéndose en posición mientras que los otros diez que acababan de llegar solo estaban confundidos
— CONTESTEN grito Bruno más fuerte que antes
— SEÑOR, SI SEÑOR gritaron todos
La mitad de ellos no sabían qué pasaba, pero debían respetar las órdenes de su superior y los demás ya estaban en manos de Ell.
— Señor Salas, quedamos totalmente a su disposición, si requiere algo no dude en informarnos
Ell los miro detenidamente con una mirada seria, Bruno lo miraba nervioso temiendo que aún se sintiera ofendido por su incesantes anterior.
Ell les sonrió y con voz serena les contesto — Está bien jovencito, cuento con ustedes entonces, él no se opondría a tener ayuda en esta situación, aún más si era gratis, pensó mientras reía en sus adentros.
Los soldados nuevamente se sonrojaron al escucharlo
— Por cierto, no pasó nada anoche mientras no estábamos preguntó dirigiéndose a los soldados, tenía curiosidad por si los hombres de los carros intentaron algo.
— Reporten, dijo Bruno preguntando a los soldados que se quedaron anoche
— Señor, reportando, dijo uno de los soldados; unas horas tras la partida del señor Salas, un hombre identificado como Cyril Rossi apareció en la casa afirmando ser conocido del señor, trato de ingresar a la vivienda pero al no estar autorizado por usted, no le permitimos su ingreso, el sujeto opuso resistencia por ello nos vimos obligados a utilizar fuerza.
Bruno abrió sus ojos y sudo frío al pensar que podían haber tratado con rudeza a uno conocido de Ell, temía que el Omega se enfureciera por ello.
— Señor nosotros… Dijo bajito con la cabeza baja sin atreverse a verlo a la cara, pero fue interrumpido por esa voz que tanto los hacía estremecer.
— Hicieron bien dijo Ell con su voz en un tono que no le habían escuchado en todo este tiempo… Era diferente, como… siniestro pensó Bruno.
Levantó la cabeza lentamente para encontrarse a sus hombres pálidos y a Ell con una sonrisa tan encantadora como aterradora, sus ojos brillantes como dos joyas tetricas, en ellos se veía la rabia y odio más puros que jamás había visto, esos eran los ojos de alguien que quería sangre…
El miedo que sintió en este momento no se comparaba al de anoche, todo su cuerpo se tensó gritándole que no se moviera… Todos los soldados que recién llegaban entendieron por qué su comandante les dio esa orden…
espero te recuperes y pronto te sientas mejor.
y que los problemas se solucionen pronto. bendiciones
nora: estoy enamorada de esta novela, así que espero con ansias su desarrollo ❤️❤️❤️