Un chico marcado por 10.000 voces zarpa en un mar maldito para escribir el final de todas las historias.
Nicolás solo quería ser libre. Pero cuando las historias de los muertos lo eligieron, tuvo que pelear contra piratas, monstruos hechos de arrepentimiento y su propio destino.
Ahora con "El Colmillo Carmesí" en la mano debe decidir: ¿salvar el mundo de historias o dejar que todo se queme?
Fantasía épica, aventura y piratas. Para lectores que aman un buen viaje en el mar.
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CAPÍTULO 21: EL CORAZÓN DEL BARCO
El barco se moría.
El agua ya le llegaba a Nico a la cintura en la bodega. Las tablas crujían como huesos.
"¡Está en el corazón!" gritó Vex. Tenía un corte en la ceja. "¡El Ancla está usando el corazón del barco para vivir!"
Nico asintió. La marca tenía cinco líneas. Le ardía.
Pero no estaban solos.
Atrás de ellos apareció la tripulación. Los pocos que quedaban.
El Capitán Roldán. Con el brazo vendado y un arpón en la otra mano.
María la cocinera. Con un cuchillo de cocina y cara de furia.
Tomas el grumete. 15 años, temblando, pero con una linterna.
Otros 3 marineros. Heridos, cansados, pero ahí.
"¿Qué hacemos, chico?" rugió el Capitán. "¡Este barco es mío!"
Nico los miró. Hacía 20 cazas que los protegía en secreto. Hoy no podía más.
"El monstruo está adelante" dijo Nico. "Si lo matamos, el barco se hunde. Si no lo matamos, nos mata a todos."
María escupió al agua. "Entonces que se hunda. Pero peleando."
Delante, en la sala de máquinas inundada, estaba El Ancla.
Enorme. Piel gris y babosa. Del pecho le salían cadenas negras clavadas en el mástil. Cada vez que el barco se movía, él gemía.
Nos vio a todos y rugió. El agua tembló.
"Plan" dijo Nico. "La tripulación lo distrae. Vex y yo lo matamos."
El Capitán asintió. "¡A la mierda! ¡Por el barco!"
Los marineros gritaron y tiraron lo que tenían. Arpones, cajas, fuego.
El Ancla se distrajo. Le pegaron en la cara.
"¡Ahora!" gritó Vex.
Nico y Vex corrieron por el agua. El monstruo los vio tarde.
Nico saltó. La marca ardió. La quinta línea se puso negra.
Le clavó la garra a la primera cadena.
CHING.
Se rompió. El barco se ladeó más.
El Ancla rugió y agarró a Tomas el grumete.
"¡NO!" gritó María.
Nico no pensó. Soltó la cadena y saltó.
Le clavó la garra directo en el pecho del monstruo. En el corazón negro que palpitaba.
El Ancla aulló. Soltó a Tomas. Y explotó.
Agua negra para todos lados. Cadenas cayendo.
El barco dio una vuelta.
Cuando el agua se calmó, todos estaban vivos. Empapados, golpeados, pero vivos.
El Capitán tosió y se rió. "¡Maldito seas, chico! ¡Casi nos matas!"
Tomas abrazó a María llorando. Los otros marineros se ayudaban a pararse.
Nico se sentó en el agua. Temblaba.
Vex le puso la mano en el hombro. "Lo hiciste."
El Archivista apareció en la cubierta. Sin mojarse.
Miró a la tripulación. Miró a Nico.
Sacó el pergamino. DEUDA: 0.4 VIDAS.
"El barco está perdido" dijo. "Pero la tripulación vive. Gracias a él."
El Capitán se acercó. Miró a Nico distinto. "¿Qué eres, muchacho?"
Nico no supo qué decir.
"El Gremio se los lleva a todos" dijo el Archivista. "El mar ya no es seguro."
Abrió un portal negro. Grande. Para que pasen todos.
María miró a Nico. "¿Vienes con nosotros?"
Nico dudó. Miró el barco hundiéndose. Miró a la tripulación.
Asintió.
Cruzaron todos juntos. El Capitán, María, Tomas, los marineros, Vex y Nico al último.
Cuando el último pie cruzó, el barco se hundió.
El Volumen 2 terminó con todos vivos.
Y en tierra, el Volumen 3 empezaba... con una tripulación entera que ahora sabía la verdad.
FIN CAPÍTULO 21