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Regresé y Mi Lugar Ya Era de Otra

Regresé y Mi Lugar Ya Era de Otra

Status: Terminada
Genre:Completas
Popularitas:292.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: lulu

Valeria Salcedo se fue de México sin explicar la verdad: estaba enferma, sola y convencida de que dejar a Alejandro Alcázar era la única forma de no arruinarle la vida.

Tres años después, vuelve decidida a empezar de cero con su papá y un nuevo trabajo. Pero el primer proyecto que recibe la pone frente a Camila Rivas, la nueva novia de Alejandro. Una mujer dulce frente a todos, venenosa cuando nadie mira.

Alejandro ya no es el hombre que la amaba. Ahora la humilla, la duda, la acusa y protege a otra con la misma ternura que antes era solo para ella.

Valeria intenta mantenerse lejos, pero cada encuentro abre una herida vieja. Entre mentiras, escándalos, accidentes y nuevas oportunidades, tendrá que decidir si sigue atada al amor que la destruyó o si por fin se elige a sí misma.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

Capítulo 2

Camila llevaba un vestido rosa claro y el cabello recogido en una coleta alta. Se veía fresca, limpia, de esas mujeres que parecen no haber tenido nunca que pelear por nada.

Me sonrió desde el asiento del copiloto.

—Valeria, aquí casi no pasan taxis. ¿A dónde vas? Mi novio puede acercarte.

Por el reflejo del vidrio vi la cara de fastidio de Alejandro.

—No hace falta. Ya pedí un coche por la app.

Otra punzada me retorció el estómago.

Camila lo notó.

—¿Te sientes mal?

Alejandro me miró apenas un segundo. Luego volvió la vista hacia ella.

—Solo estoy cansada —dije—. No es nada.

Camila le jaló la manga.

—Ale, todavía llegamos a comer. ¿Y si primero la llevamos al hospital?

Él le tocó la punta de la nariz.

—Siempre eres demasiado buena. Un día alguien se va a aprovechar de ti.

La indirecta era para mí.

No tenía fuerzas para responder.

—Con que me dejen donde pueda tomar un taxi, está bien.

Subí al asiento trasero.

Mi cuerpo se encogía solo por el dolor. Apreté la tela de mi falda hasta clavarme las uñas.

—Valeria —dijo Camila, volteando medio cuerpo—, escuché que Alejandro tuvo una novia en la universidad. ¿La conociste?

En el retrovisor vi cómo Alejandro fruncía el ceño.

—No mucho —contesté—. No era tan bonita como tú.

La sonrisa de Camila se abrió de inmediato.

—Ale también dice eso. Entonces no me estaba consintiendo.

Miré la nuca de Alejandro y lo maldije en silencio.

—Hoy voy a cenar con sus papás —siguió Camila—. ¿Crees que me veo bien?

Me mostró el vestido como si yo fuera su asesora.

Yo había esperado cuatro años para conocer a los padres de Alejandro. La primera vez, Marcela Ibarra me miró como si yo fuera una mancha en su mantel.

Ahora ellos invitaban a Camila por voluntad propia.

—Te ves adecuada. A los mayores les va a gustar.

Ella quedó tranquila y volvió a coquetear con Alejandro.

En cuanto llegamos a una avenida con movimiento, él se orilló.

Bajé.

El coche se fue sin esperar a que cerrara bien la puerta.

Me acuclillé en la banqueta, sudando frío. Pedí otro taxi y fui a urgencias.

El médico estaba escribiendo en un expediente. Llevaba cubrebocas azul.

—Doctor, me duele el estómago.

Levantó la vista.

Sus ojos se iluminaron.

—¿Valeria?

Tardé un segundo en reconocerlo.

—¿Doctor Robles?

Santiago Robles. Mi médico en Estados Unidos.

—¿Tú también volviste a México?

Al verme doblada, dejó la pluma y me ayudó a sentarme. Me revisó, me dio analgésico y pidió una tomografía.

Mientras esperaba, llamé a Leonardo para reportar el avance del proyecto. Sonó satisfecho y hasta me dio la tarde libre.

Los estudios salieron limpios. No había lesiones nuevas. El dolor venía de comer mal y no tomar mis medicinas.

Santiago me recetó más y me recordó, con cara de pocos amigos, que debía hacerme revisiones.

Al salir, un sedán se detuvo frente a mí.

Santiago bajó la ventana.

—Súbete. Acabo de salir y voy a comer. Me invitas.

—No hace falta, doctor.

—Señorita Salcedo, hoy volví a salvarla. ¿No piensa alimentar a su médico?

No tuve cómo decir que no.

Subí.

—Crecí casi siempre fuera —dijo, sobándose la sien—. No conozco bien la ciudad. ¿Dónde se come rico?

Pensé en un restaurante privado de comida picante al que Alejandro solía llevarme. Me gustaba tanto que una vez sacó membresía a mi nombre.

—Conozco un lugar de comida yucateca. Pican rico y tienen reservados tranquilos.

—¿Y tu estómago?

—Yo pido arroz o caldo. Tú come.

Aceptó.

Al bajar del coche, Santiago alzó la mano.

—¡Alejandro! ¡Qué milagro!

Seguí su mirada.

Alejandro estaba junto a su coche, con el saco abierto y un cigarro entre los dedos.

Fruncí el ceño.

Él odiaba el olor a tabaco.

¿Desde cuándo fumaba?

Santiago no notó mi cara.

—Es mi amigo de toda la vida. Espérame, voy a saludarlo.

Lo sujeté del brazo.

—Doctor, por favor. No quiero que nadie sepa de mi enfermedad.

Él miró a Alejandro, luego a mí.

—¿Se conocen?

Pensé en la forma en que Alejandro me había negado esa mañana.

—Lo vi hoy. Es el novio de una colaboradora.

Santiago sonrió como si no me creyera.

—Entonces vamos a saludar.

Antes de que pudiera negarme, Alejandro apagó el cigarro y vino hacia nosotros.

Santiago lo abrazó.

—Sigues igual de guapo, aunque un poco menos que yo.

Alejandro no le siguió el juego.

Me miró.

—¿Tu novia?

Santiago inclinó la cabeza.

—Ya quisiera. Por ahora no.

Alejandro sonrió con filo.

—Échale ganas. La señorita Salcedo no es cualquier cosa. Tú llevas años soltero. Si te interesó, debe ser especial.

—Lo es.

—Señor Alcázar, exagera —dije.

Él me miró con desprecio.

Santiago preguntó por Camila. Alejandro respondió que ella estaba con sus padres en el reservado 308.

—¿Tus papás también? —Santiago abrió los ojos—. Entonces esto va en serio. Voy a saludarlos.

Me miró, invitándome.

—Ve tú. Yo reservo mesa.

Santiago aceptó y subió.

Me quedé con Alejandro.

Di media vuelta.

—No imaginé que fueras tan rápida —dijo a mi espalda—. Santiago acaba de volver y ya lo tienes cerca. Aunque la familia Robles tampoco está para mujeres como tú.

Me giré.

—Qué considerado. Con novia formal y todavía preocupado por la vida amorosa de tu ex.

Su sonrisa se congeló.

—Santiago es mi amigo. Tengo derecho a advertirle cuando una mujer viene con intenciones sucias.

—Lo que tú llamas sucio, quizá a otros les gusta.

Se acercó.

—Valeria, no quiero volver a cruzarme contigo. Aléjate de mí y de la gente que me rodea. Si no, no prometo que te guste lo que haga.

Se fue.

Yo me quedé con la garganta cerrada.

En recepción pedí un reservado. Como no tenía el número de Santiago, describí su ropa a la hostess.

—¿Se refiere al señor que viene allá?

Volteé.

Santiago bajaba con Ricardo Alcázar, Marcela Ibarra, Alejandro y Camila.

Todos me vieron.

No pude huir.

—Señor Alcázar, señora Ibarra. Cuánto tiempo.

La sonrisa de Ricardo desapareció.

—Vámonos —dijo, seco.

Marcela me miró como si yo hubiera ensuciado el piso. Luego habló con Santiago con dulzura y se llevó a Camila.

Antes de irse, Camila nos sonrió.

—Santi, otro día Ale y yo los invitamos a ti y a Valeria. Hoy no queremos hacerles mal tercio.

Santiago no corrigió nada.

Cuando se fueron, soltó:

—Esa niña no es tan inocente.

—¿No les gustan así a la mayoría de los hombres?

—No me metas en esa mayoría. Tengo hambre.

En el reservado comió como si llevara días sin probar comida. Yo solo tomé caldo.

Al terminar, dejó los cubiertos y me miró.

—Entonces tú eres la mujer que dejó a Alejandro.

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Cliente anónimo
Ósea Santi pago los platos rotos 😩 q final tan horrible
Cliente anónimo
Que estupida es De que siglo será 😱
Cliente anónimo
🙄🙄jaaasss Dios está natación es de Niño de primera 🤣
Cliente anónimo
Que historia tan mala 😩
Cliente anónimo
Pero ella es caída de la mata 🙄
NERY SOSA
se le juntó el ganado,🤭🤭🤭🤭
Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰🥰GRACIAS AUTORA MUY BUENA HISTORIA🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰TE FELICITO UN ABRAZO🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰DIOS TE BENDIGA/Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Wilt//Wilt//Wilt//Rose//Wilt//Rose//Wilt//Rose//Wilt//Rose/
Rosario Hernandez Ortiz
/Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob/POR QUE AUTORA 😪😪😪😪😪😪😪😪😪😪😪😪😪😪😪😪😪😪
Angela Contreras
yo me preguntó cómo se puede recuperar de tanto golpe patadas arrastradas 🤔 🤦
Dilia De Freitas Teixeira
totalmente de acuerdo
Bea Tastro
Esta protagonista con cáncer de estómago supuestamente superado y es tan irresponsable al comer
Jennifer Quispe
nunca una protagonista me ah habia caído tan mal , hasta me cae mejor Camila 🤣😭
Mouna Taher
lo siento pero no me gusto para nada mucho drama inutil
Adrian Perez Flores
😂😂😂les dije pura basura 😂🤭
Adrian Perez Flores
ya ni dan ganas de comentar no cambia nada igual de insipida
Adrian Perez Flores
ay autora ni. siquiera le cambia un poco lo tonta le queda grande es una bruta sin valor sin dignidad ni orgullo y un serebro peor que un gato póngale un poco de todo porque ya no más falta que trapie con ella y la tire a la vasura
Adrian Perez Flores
la autora ISO está serie poniendo a las mujeres muy tontas que no tiene. serebro y dignidad la de lo peor ya más vajesa no pude ser autora dele más valor si no no tiene sentido verla
Adriana Rayos Montelongo
excelente historia ❤️
Najwa Correa
es la primera vez que leo una historia donde la protagonista es una pendeja total llegué al final omitiendo muchos párrafos etc..
Najwa Correa
que se le muera el papá y se quede sola por pendeja
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