BL!!
¿Castigar a tu lobo por llamar destinado al vampiro que se casará con tu hermana?
¿Negar el instinto , los celos y la decepción de un lobo?
Para Nyx que su lobo llame destinado a Lazarus es un error, solo es un chupasangre engreído que se casara con su hermana por el bien de ambos reinos , ¿porque importarle?
Lo mejor sería negarlo y solo proteger su reino de la amenaza externa que advierte que le quitarán su alma……
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Otra perspectiva
...Perspectiva de Lazarus...
Lazarus caminó por los pasillos del castillo sin prisa.
Pero su mente seguía en el patio.
En el
En Nyx.
En aquella mirada que había recibido antes de marcharse.
Había algo diferente en él desde la noche de la tormenta.
Antes, Nyx discutía por cualquier cosa.
Si Lazarus hacía un comentario, Nyx respondía.
Si Lazarus sonreía, Nyx se irritaba.
Si se acercaba demasiado, Nyx gruñía.
Ahora…
Nada.
Y Lazarus empezaba a extrañar aquellos enfrentamientos.
Se detuvo junto a una ventana.
Afuera, el cielo seguía gris después de la tormenta.
—Qué problema eres, Nyx Hestrongord…
Sonrió para sí.
Había comenzado como una simple curiosidad.
Después se había convertido en diversión.
Y, sin darse cuenta, aquella diversión se había transformado en algo que Lazarus todavía no quería nombrar.
Recordó aquella noche.
Nyx había llegado convertido en lobo.
Había cruzado el castillo buscándolo.
Y cuando recuperó su forma humana, se había lanzado hacia él.
Lazarus todavía podía recordar la sensación de tenerlo entre sus brazos.
Pero lo que más recordaba era lo que ocurrió después.
Nyx había dormido junto a él.
Tranquilo.
Sin discutir.
Sin orgullo.
Sin aquella mirada desafiante que llevaba siempre.
Simplemente había buscado su olor y se había quedado allí.
Lazarus bajó la mirada.
Aquello debería haber sido solo una consecuencia del celo.
Nada más.
Los licántropos eran criaturas profundamente guiadas por sus instintos.
Y él era un vampiro.
No existía ningún vínculo destinado entre ellos.
Eso era lo que siempre había pensado.
Entonces, ¿por qué le había gustado tenerlo cerca?
¿Por qué aquella mañana, cuando Nyx se aferró a su ropa para impedir que se marchara, una parte de Lazarus había querido quedarse incluso antes de que se lo pidiera?
Cerró los ojos.
—Esto es absurdo.
Él no necesitaba un destino.
Los vampiros elegían.
Y Lazarus siempre había pensado que, si algún día elegía a alguien, sería porque quería hacerlo.
No porque una fuerza sobrenatural se lo ordenara.
Pero entonces apareció una pregunta incómoda.
¿Y si ya había elegido?
Lazarus abrió los ojos.
No.
Todavía no.
No iba a ponerse ese nombre.
No tan rápido.
Pero había algo que sí podía admitir.
Le gustaba Nyx.
Mucho más de lo que debería.
Le gustaba verlo enfadado.
Le gustaba su orgullo.
Le gustaba cómo protegía a Isolde.
Incluso le gustaba aquella manera absurda de fingir que nada le importaba.
Y últimamente…
Le gustaba saber que Nyx había buscado su presencia cuando su propio cuerpo y su lobo estaban fuera de control.
Pero también sabía que no podía aprovecharse de aquello.
Si alguna vez Nyx se acercaba a él, debía hacerlo siendo consciente.
No por el celo.
No por su lobo.
No por un supuesto destino.
Por él.
Lazarus sonrió ligeramente.
—Así que tendrás que decidirlo tú, Nyx.
Porque él podía esperar.
Podía provocar.
Podía molestarlo un poco, quizá.
Pero no iba a obligarlo.
Y mientras regresaba a sus aposentos, una certeza comenzó a instalarse lentamente en su mente:
Si algún día Nyx lo elegía…
Lazarus no pensaba dejarlo ir.