Renata necesitaba dinero para proteger a su hermana menor, Julián necesitaba redimir a su familia, honrar la memoria del único hombre que creyó en él y salvar a la mujer de la que siempre estuvo enamorado en silencio.
La solución parecía sencilla, firmar un contrato, donde la única condición era no involucrar los sentimientos. Sin embargo, en un juego donde las deudas se saldan con caricias y el pasado esconde un fraude imperdonable, la única forma de sobrevivir al deseo será rompiendo sus propias reglas.
NovelToon tiene autorización de @maryurisve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 24: El precio de la fachada
En la casa de Rodrigo Benítez, donde horas antes se respiraba la calma de una supuesta victoria, se convirtió en el escenario de un auténtico desastre.
Serena estaba de pie en la mitad de la sala de estar, con el teléfono temblando entre sus dedos, en la pantalla plana, el canal de noticias corporativas y de prensa rosa transmitía en bucle unas fotografías muy nítidas, capturas de chats confidenciales y transferencias bancarias sospechosas.
El titular en letras rojas gigantes no dejaba espacio a la duda: “Escándalo en el Consorcio Benítez: La doble vida de Rodrigo Benítez y su romance clandestino con una estudiante universitaria”.
El teléfono de Serena no paraba de sonar, las mismas “amigas” del círculo corporativo a las que les había sembrado la duda sobre Renata durante un almuerzo, ahora bombardeaban sus chats con mensajes de fingida compasión, emojis de conmoción y capturas de los memes que comenzaban a viralizarse en las redes.
—¡Rodrigo! —gritó Serena con la voz totalmente desencajada por la rabia y la humillación—¡Ven aquí en este instante!
Rodrigo bajó las escaleras a pasos apresurados, con la cara pálida y el nudo de la corbata deshecho, sostenía su propio móvil, donde su equipo de relaciones públicas intentaban frenéticamente contener una crisis que no tenía freno.
—Serena, cálmate, esto es una maniobra de…
Rodrigo supuso que esto era obra de Francesco, aunque le sorprendía lo estratégico que había sido la contramedida, sin embargo, no tenía tiempo para planear una respuesta: debía evitar que el consorcio se le viniera abajo.
—¡¿Qué me calma?! —lo interrumpió ella, arrojándole un cojín con furia mientras las lágrimas de rabia comenzaban a arruinar su maquillaje—¡Toda la ciudad se está burlando de mí! ¡Hablan de los regalos que le compraste, de los viajes que le pagaste con fondos de la empresa! Me dejaste en ridículo frente a todos los salones capitalinos mientras yo me encargaba de limpiar nuestro camino.
Por fuera, pretendía ser una mujer humillada por la infidelidad de su marido; pero por dentro, la idea de que su plan hubiera fracasado y que la respuesta viniera directamente del entorno de Francesco le aceleraba el corazón, haciéndola temer que su prima contara con un respaldo mucho más fuerte del que imaginaba.
—¡Te digo que esto fue un ataque orquestado! —bramó Rodrigo, apretando los puños con frustración—Alguien filtró expedientes privados de mi ordenador personal, esto no es un chisme de pasillo, ¡Es inteligencia corporativa de alto nivel!
—¡Me da igual de donde salió! —soltó Serena, caminando de un lado a otro con la respiración agitada—Me convertiste en la cornuda de la élite en cuestión de minutos. ¡Toda la prensa está en la puerta del consorcio!
Rodrigo recibió llamadas de sus padres, de sus socios comerciales, de personas relacionadas en su sector, y de aquella joven cuya vida había sido expuesta, pero evitaba hablar con ellos porque la crisis de relaciones públicas era más importante, no estaba de humor para lidiar con su esposa, por desgracia eso último era imposible.
—Serena, necesitas calmarte, solo es una estrategia de Francesco.
—No te creo.
—Ese es tu problema, Serena. No tengo tiempo para tus celos absurdos —replicó él con impaciencia—El Consorcio Benítez patrocina a varios estudiantes y esa joven es una de ellos. Esos chats están completamente sacados de contexto.
—¡Por favor, Rodrigo, no me trates como si fuera estúpida!
Antes de que Rodrigo pudiera articular otra excusa igual de absurda, el teléfono de Serena emitió una notificación prioritaria de Facebook e Instagram.
La pantalla iluminó su rostro, y se trataba de una actualización pública que acababa de hacer la cuenta oficial y verificada de Julián Benítez.
Julián Benítez ha cambiado su estado a: En una relación.
Serena se quedó petrificada, aunque la publicación no mencionaba etiquetas, ni nombres, solo una escueta línea de texto acompañada de millas de “me gusta” y comentarios en cuestión de segundos.
La maniobra era de un cinismo brillante: mientras la vida personal de Rodrigo y Serena se desmoronaba bajo el peso de un escándalo vergonzoso y real, Julián monopolizaba la atención positiva de los medios y la sociedad con el anuncio de su relación.
Julián, quien era considerado el segundo hijo de la familia del cual no se esperaba mayores logros, siempre tuvo una vida muy discreta del cual no había escándalos personales sino una trayectoria limpia como un estudiante destacado.
A Serena se le inundaron los ojos con un ardor amargo, porque esto era un puñal directo a su ego ya la fijación secreta que guardaba por Julián. Sin embargo, presionó la mandíbula y tragó saliva con fuerza, obligándose a recomponer las facciones antes de que Rodrigo notara que ese anuncio le dolía mil veces más que la propia infidelidad de su matrimonio.
— ¿Qué ocurre ahora? —preguntó Rodrigo con aspereza, acercándose para intentar mirar la pantalla.
Era una mujer muy astuta y sabía que no podía dejar escapar la menor pista sobre su verdadera obsesión y mucho menos Rodrigo, podía sospechar jamás de lo que sentía por su cuñado. Para el mundo, su odio hacia la línea de Julián debía parecer estricta rivalidad familiar y orgullo herido.
Serena bloqueó el teléfono con un movimiento rápido y sutil girándose de espaldas para disimular el leve temblor de sus manos y la palidez de su rostro.
—Julián acaba de anunciar que está en una relación —dijo, manteniendo la voz firme y tiñéndola únicamente de un desdén corporativo cuidadosamente calculado—Mientras tú te dejas atrapar en un escándalo de poca monta por tus imprudencias, tu hermano aprovecha la atención para limpiar la imagen de su entorno y dejarnos en evidencia.
Se volvió hacia Rodrigo con la barbilla en alto, vistiendo de nuevo su corazón de frialdad para esconder el torbellino de celos y frustración que la carcomía por dentro.
—Así que haz el favor de resolver tu desastre con la prensa —añadió en un susurro helado—Porque no voy a permitir que el nombre de esta familia se siga arrastrando mientras Julián destaca como un ciudadano ejemplar.
En la sede central de R&J Security, Julián observaba con diversión contenida la cascada incesante de notificaciones que iluminaba la pantalla de su terminal, una ligera sonrisa curvó sus labios al imaginar que a su hermano le esperaba una larga noche intentando sofocar un desastre mediático de semejantes proporciones.
Entre el torrente de alertas, entró un mensaje directo de Serena que intentaba sonar cordial y cercana, pero rayaba en una intrusión descarada al cuestionarlo sobre su arrepentido cambio de su estado sentimental.
Julián ni siquiera se molestó en responder; conocía de sobra la falta de límites de su cuñada, así lo dejó en visto y lo archivó en su carpeta de evidencias digitales.
En su lugar, abrió el chat de Renata y le escribió unas breves líneas para confirmar que hubiera llegado sana y salva a casa y desearle buenas noches.
Él estaba dispuesto a disfrutar de este breve espacio, porque era plenamente consciente de que cuando ella se enterara de lo que hizo su familia—, cualquier posibilidad de un futuro juntos se esfumaría para siempre.
Sin embargo, en el fondo de su alma Julián ya había aceptado el costo: tal vez un año a su lado le bastaría para llenar el resto de su vida sin ella.