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LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:256.5k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13. La risa

Cynthia no quería ir a la playa.

Estar a campo abierto la ponía nerviosa, sin paredes, sin puerta que cerrar, expuesta a cualquiera que pasara en un bote y mirara hacia la orilla. Pero Valentina llevaba tres días pidiéndolo, Ángel le había dicho que ese pedazo de costa era privado y que no pasaba nadie, y a ella se le había acabado la lista de excusas.

Así que ahí estaba, sentada en la arena con las rodillas pegadas al pecho, vigilando el horizonte como si fuera a aparecer el Mercedes negro nadando.

—Relájate —dijo Ángel, a su lado—. Nadie nos ve.

—Eso decían en la otra casa, hasta que les pareció buena idea ponerme cámaras.

Él soltó algo parecido a una risa por la nariz y no respondió.

Valentina, en cambio, no tenía ningún problema con el mundo abierto.

Corría detrás de las olas y salía gritando cuando el agua la alcanzaba, volvía a entrar, se caía, se levantaba con la cara llena de arena. Ángel terminó metido en el juego sin saber muy bien cómo, cavando un hueco que la niña insistía en llamar piscina y que el mar le tapaba cada dos minutos.

—¡Más hondo, doctor, más hondo!

—Si lo hago más hondo nos vamos a caer los dos.

—¡Eso quiero!

Cynthia los miraba desde la arena con los brazos cruzados. Mírenlo, el cirujano prodigio de los periódicos, de rodillas haciéndole una piscina a una mocosa. La idea le sacó media sonrisa antes de poder evitarlo.

Y entonces vino la ola.

Una grande, de las que no se anuncian. Le pegó a Ángel por la espalda justo cuando se inclinaba sobre el hueco, lo tumbó de lado y lo dejó sentado en el agua con cara de no entender qué le había pasado, el pelo pegado a la frente y una concha enredada en la camiseta.

Valentina se reía a carcajadas, señalándolo.

Y Cynthia se rió.

De verdad. Fuerte, desde el estómago, con una carcajada que no pedía permiso y que le salió antes de que su cabeza pudiera detenerla. Se llevó la mano a la boca, sorprendida del sonido, como si lo hubiera hecho otra persona.

Hacía años que no se reía así. Tantos que se le había olvidado que el cuerpo podía hacer eso sin que después doliera.

Ángel la miró desde el agua, todavía sentado, empapado, y por una vez no dijo nada inteligente. Solo se quedó mirándola reír.

—¿Qué? —dijo ella, bajando la mano.

—Nada. Te ves distinta cuando no estás esperando un golpe.

A Cynthia se le borró la risa, pero no del todo. Le quedó algo tibio en el pecho que no supo cómo tratar, así que hizo lo de siempre: cambió de tema.

—Levántate, que te vas a enfermar ahí sentado.

Jugaron un rato más, hasta que Valentina se detuvo de golpe.

Estaba a media carrera detrás de una gaviota cuando se paró, se llevó las manos a las rodillas y se quedó así, doblada, respirando con la boca abierta.

—¿Valentina? —Cynthia se levantó.

—Estoy cansada, mami.

—Pues claro, llevas dos horas corriendo como loca. Ven, descansa.

La niña se dejó caer en la arena, pálida, con el pecho subiendo y bajando más rápido de lo normal. Cynthia se sentó al lado y le apartó el pelo de la cara. Estaba sudada y respiraba como si hubiera corrido el doble.

—Mira, mami. —Valentina estiró la pierna—. Me salió un morado.

Cynthia le miró la espinilla. Una mancha morada del tamaño de una moneda, oscura, en la parte de adentro.

—¿Te golpeaste con algo?

—No.

—Algo te diste, mi amor. Con una piedra, con el hueco que estaban cavando.

—No, mami. Me salió solo.

Cynthia le pasó el dedo por encima. La niña ni se quejó. Cosas de niños, pensó. Valentina vivía cayéndose, trepándose a todo, llena de raspones que ni recordaba haberse hecho. Un morado más no era nada.

—Tienes otro aquí —dijo la niña, levantándose la manga—. Y aquí.

Dos más. Uno en el brazo, otro arriba del codo. Del mismo color oscuro, sin raspón, sin cuento de cómo se los hizo.

A Cynthia se le pasó algo frío por el estómago, pero lo apagó enseguida. La mocosa se la pasaba estrellándose contra el mundo. Le limpió la arena de la cara y la abrazó.

—No es nada. Vamos a comer algo y descansas.

Ángel se había acercado a buscar las toallas y se quedó parado a un metro.

No dijo nada, pero Cynthia lo vio mirar.

Le vio los ojos detenerse en la espinilla de la niña, después en el brazo, después en la palidez de la cara y en la respiración todavía agitada. Le vio la cara cambiar medio segundo, esa misma cara clínica de cuando le revisó las costillas, solo que esta vez con algo más debajo que apretó la mandíbula y se tragó rápido.

—¿Qué? —preguntó Cynthia.

—Nada. —Ángel le pasó la toalla a la niña y le sonrió a Valentina, suave—. ¿Cansada, campeona? Comemos y descansas, como dijo mamá.

Pero a Cynthia no se le escapó que, mientras lo decía, le tomó la muñeca a la niña con dos dedos, despacio, como quien busca el pulso, y que después miró el agua un rato largo sin decir una palabra.

Y por primera vez en el día, no fue el horizonte lo que le revolvió el miedo. Fue el silencio del doctor.

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Doris Torre
una novela con una muy buena narrativa, un género bien fuerte difícil de lograr y que se haga con respeto
Doris Torre
yo creo que Alberto es el que va a morir
Antonia Garcia
No tengo palabras me a encantado es una historia que pasa en la vida real y es muy doloroso aunque esto es una historia pero muchas gracias por compartir 😃
Antonia Garcia
Muy bonita historia y muy dura es para no parar de llorar gracias autora
Lupita Carmen
para mi el mismo que iso matar a la hermana
Gloria Galvan
Pero el es medico está para salvar vidas no para matar , porque es lo que hizo al mandar a ésa mujer infectada😭😭
Gloria Galvan
Una venganza muy cruel, no estoy de acuerdo, el médico resultó peor que Alberto Castro😭 y espero que lo pague
Gloria Galvan
Y que va a pasar cuando el monstruo se de cuenta que no son sus hijos que son del doctor😭😭😭
Gloria Galvan
Hay no que no les pase nada malo a ninguno de los dos 😭
Sofia Pradenas
ése hombrecito es un,mounstro y toda su familia la única que es buena es Lucia
yelitza campos
Bueno la vieja Catalina debió advertir fue a Alberto, y ahora veamos si puede con la culpa, y Valeria... bueno, el que a hierro mata, no puede morir a sombrerazos!!!
yelitza campos
Creo que de alguna manera Alberto se entera y sale corriendo a evitar el desastre y termina pagando él, junto a Valeria..
yelitza campos
,Y ahora que vas a hacer Cynthia, lo hecho hecho está, lo bueno de todo esto es que el monstruo parece que está cambiando, pero eso no lo excusa de todo el horror que viviste, no confío en ese tipo.. Y lo peor, Catalina y Valeria conspirando para sacarte del medio, creo que por ahí va a desenrrollarse la trama, esperaré y veremos...
yelitza campos
Las inseminaciones la mayoría de las veces resultan en partos múltiples! ay! papá👴....
yelitza campos
Hasta cuándo con ésta mujercita vale.. Lo mejor será que estire la pata, y muerto el perro se acaba la rabia 😡😡
yelitza campos
Creo que el doctor va a ser el donante!! jajaja😂😂😂
yelitza campos
Creo que Lucía puede hacer algo, no se!
yelitza campos
Ese desgraciado psicópata, ahora tiene una obsesión enferma por Cynthia, otra vez el infierno, ella va a terminar matándolo.. 😡😡
yelitza campos
No vale! que cruel destino, las mujeres golpeadas y sometidas a tantos vejámenes nunca denuncian por terror y terminan muertas, ojalá que Cynthia tenga valor por su hija y le ponga una caución 😡
yelitza campos
Quien la manda a estúpida! tanto dolor y golpes que aguantó, que al parecer le afectaron el cerebro.. que rabia..
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