Cuatro años atrás, el amor entre Miriam Bianchi y Adam Ricci parecía inquebrantable… hasta que una traición los separó de la forma más cruel. Lo que Miriam no sabe es que detrás de su dolor se esconde un nombre que aún la persigue en silencio y Elisa Moretti, la mujer que manipuló cada pieza para destruirlos.
Ahora, el destino vuelve a cruzar sus caminos. Miriam ha reconstruido su vida con esfuerzo, apoyada por su leal amiga Lionela Conti, mientras Adam, consumido por el arrepentimiento, intenta llenar el vacío con ayuda de su inseparable amigo Francisco Romano. Pero hay heridas que nunca sanaron… y secretos que nunca salieron a la luz.
Cuando la verdad comienza a revelarse, el pasado amenaza con repetir la misma tragedia. ¿Podrá el amor sobrevivir a la traición? ¿O será demasiado tarde para recuperar lo que una vez fue perfecto?
Porque hay historias que no terminan… solo esperan el momento de volver a comenzar.
NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 21
Al pronunciar su nombre, la memoria pareció abrir una puerta que llevaba años cerrada de golpe. Uno tras otro, volvieron escenas que creían perdidas, palabras que entonces parecían inocentes y que ahora, vistas con ojos nuevos, revelaban una intención oscura y calculada.
—¿Recuerdas aquella cena donde discutimos por primera vez? —empezó Miriam, con voz suave pero llena de asombro—. Ella fue quien insistió en que fuéramos, aunque yo no tenía ganas. Y durante toda la noche, hizo comentarios sutiles que nos fueron poniendo el uno contra el otro, sin que nos diéramos cuenta. Entonces pensé que solo quería animarnos… ¡pero ya estaba sembrando la primera semilla de duda!
Adam cerró los ojos, dejando que otros recuerdos afloraran con una claridad dolorosa.
—Y yo recuerdo cuando planeábamos nuestro viaje de aniversario. Ella se ofreció a ayudarnos a organizarlo todo: eligió el lugar, los horarios, hasta los caminos que tomaríamos. Decía que lo hacía por ahorrarnos trabajo… pero ahora lo veo claro: necesitaba saber cada paso que daríamos para poder inventar luego que me había visto en otros sitios, haciendo cosas que nunca hice. ¡Nos entregamos en sus manos sin sospechar nada!
—Todo encaja —susurró Miriam, estremeciéndose—. Recuerdo que, cuando algo me molestaba de ti, siempre acudía a ella para desahogarme. Y en lugar de calmarme, siempre añadía algo más: un “es extraño que haga eso”, un “yo no me fiaría tanto”, una sospecha pequeña que hacía crecer mi inseguridad. Me preparaba para creer la mentira final mucho antes de que llegara.
—Y conmigo hacía lo mismo —confirmó Adam, abriendo los ojos llenos de horror—. Cada vez que yo te defendía, ella asentía… pero dejaba caer frases como: “Ojalá ella pensara igual”, o “el amor a veces ciega a la gente”, para hacerme sentir que tú ya no confiabas en mí. Manipuló nuestras palabras, nuestros miedos, nuestros gestos más sencillos… todo lo convirtió en arma para usar contra nosotros mismos.
Miriam negó con la cabeza, incrédula ante tanta astucia malvada.
—Siempre estaba ahí. En nuestros momentos felices, sonriendo falsamente; en nuestras dificultades, “ayudando” a empeorarlas. Estuvo presente en cada paso de nuestra historia, tejiendo su red poco a poco, día tras día, hasta que no quedó ningún rincón libre de su influencia.
—Y nosotros tan ciegos —añadió Adam con amargura—. Creímos que tenerla tan cerca era una suerte, contar con una amiga tan entregada… y en realidad, habíamos dejado entrar al lobo justo en el centro de nuestro hogar. Cada paso que dimos, cada decisión que tomamos, terminó siendo guiado por ella hacia donde ella quería.
Se miraron, sobrecogidos. Aquellos recuerdos olvidados ya no eran solo momentos del pasado: eran las piezas que demostraban que Elisa no había aparecido de la nada para destruirlos, sino que había trabajado pacientemente, desde las sombras, mucho antes de que ellos pudieran siquiera sospecharlo.
—Era como una sombra que se movía con nosotros —murmuró Miriam, horrorizada al revivirlo todo—. Aconsejaba, organizaba, escuchaba… y todo para saber exactamente dónde golpear más fuerte.
—Nos convertimos en marionetas en sus manos —reconoció Adam con amargura—. Cada pequeña duda, cada malentendido que creímos casual… ahora veo que fue sembrado a propósito por ella.
Miriam apretó los puños, sintiendo rabia y alivio a la vez.
—Estuvo presente en cada paso, en cada rincón de nuestra historia… y nosotros tan ciegos, pensando que solo quería lo mejor. Pero no: todo, absolutamente todo, estaba calculado para destruirnos poco a poco.
—Lo más aterrador es verlo ahora claro —susurró Adam, sacudiendo la cabeza—: nunca nada fue casualidad. Cada comentario, cada consejo, cada coincidencia… todo estaba pensado para separarnos.
—Se metió en nuestra vida como una amiga fiel —añadió Miriam con voz tensa—, pero en realidad estaba estudiándonos, conociendo nuestras debilidades, solo para usarlas después en nuestra contra.
—Jugó con nosotros a la perfección —admitió él, con una rabia fría—. Hizo que nos hiriéramos sin que ella tuviera que levantar un dedo. Y lo peor: logramos que creyéramos que toda esa destruición salía de nuestro propio amor.
Lo más seguro es que al final se queden juntos, pero mientras que ella sufra cómo lo hizo sufrir a él por no confiar en su amor.
Entonces la que amaba menos era ella. Y su inseguridad y baja autoestima la hace ser crédula y tonta.