NovelToon NovelToon
LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

9

Capítulo 9: Dos parejas, dos formas de amar

Parte 1

La mañana siguiente comenzó con una noticia que nadie esperaba.

A las siete en punto, todos los estudiantes de la universidad recibieron el mismo correo.

"Por motivos de seguridad sanitaria, las actividades académicas quedan suspendidas hasta nuevo aviso."

Richel leyó el mensaje dos veces.

—¿Qué?

Clara, sentada frente a ella en la cafetería, tomó su teléfono.

—A mí también me llegó.

—¿Qué clase de plaga puede cerrar una universidad entera?

Clara hizo una mueca.

—Dicen que encontraron varios casos de una enfermedad infecciosa.

Richel frunció el ceño.

—Eso es extraño.

—¿Por qué?

—Ayer no había nada.

Clara se encogió de hombros.

—Quizá ocurrió durante la noche.

Richel no quedó convencida.

---

Muy lejos de allí...

En la oficina del rector...

Ren permanecía sentado frente al hombre.

Sobre el escritorio había un documento con el sello oficial de la universidad.

—¿Está seguro de que esto es necesario, señor Ashikaga?

Preguntó el rector.

Ren dejó un sobre sobre la mesa.

—La seguridad de los estudiantes es mi prioridad.

El rector miró el contenido.

Una cantidad de dinero suficiente para financiar varios proyectos universitarios durante años.

Tragó saliva.

—Entiendo.

—La universidad permanecerá cerrada hasta que mi equipo determine que no existe peligro.

—Por supuesto.

Ren se levantó.

—Y recuerde.

Nadie debe saber que la decisión vino de mí.

El rector asintió rápidamente.

—Así será.

Ren salió del despacho.

La supuesta amenaza sanitaria no existía.

Era una excusa.

Ren necesitaba mantener a Richel lejos de la universidad mientras investigaba a la organización de la serpiente.

Y si para conseguirlo tenía que cerrar temporalmente una institución entera...

Lo haría.

---

Esa misma tarde, Richel recibió otra llamada.

—¿Hola?

—Soy yo.

Reconoció inmediatamente la voz.

—¿Ren?

—Sí.

—¿Sabes algo sobre la universidad?

—Sé que permanecerá cerrada durante un tiempo.

—¿Y ahora qué hago?

Hubo un pequeño silencio.

—Tengo una propuesta.

—¿Cuál?

—Trabaja conmigo.

Richel quedó desconcertada.

—¿Contigo?

—Como mi asistente.

—¿No tienes cientos de empleados?

—Sí.

—Entonces no entiendo.

Ren sonrió.

—Quiero que estés cerca de mí.

La sinceridad de la respuesta hizo que Richel se quedara callada.

—Eso no suena muy profesional.

—Probablemente no lo sea.

—Ren...

—Piénsalo.

Te pagaré el salario correspondiente y podrás continuar con tus estudios desde casa mientras la universidad permanezca cerrada.

Richel mordió suavemente su labio.

Era una propuesta demasiado buena para rechazarla.

Además...

Una parte de ella quería pasar más tiempo con él.

—Está bien.

Acepto.

Ren sonrió.

—Perfecto.

Mañana te recogeré a las ocho.

---

Al día siguiente...

Richel llegó al Grupo Ashikaga.

El enorme edificio parecía aún más impresionante que durante su entrevista.

Una empleada la recibió.

—Señorita Richel, el señor Ashikaga está esperándola.

—Gracias.

Mientras caminaba por el vestíbulo, varias miradas se dirigieron hacia ella.

Todos sabían quién era.

La mujer que había logrado captar la atención del presidente.

---

Cuando las puertas del ascensor se abrieron en el último piso...

Ren ya estaba esperándola.

Llevaba un traje gris oscuro.

Sus orejas de zorro estaban perfectamente visibles.

—Buenos días.

Richel sonrió.

—Buenos días.

Ren se acercó.

—¿Dormiste bien?

—Sí.

—¿Desayunaste?

—Sí.

—¿Estás cansada?

Richel soltó una risa.

—Ren...

—¿Sí?

—Acabo de llegar.

Él sonrió.

—Solo quería asegurarme.

Richel negó con la cabeza.

—Eres demasiado protector.

—Lo sé.

---

Mientras tanto...

En el vestíbulo...

Clara acababa de llegar.

Había acompañado a Richel porque debía entregarle algunos documentos de la universidad.

Se acercó al mostrador.

—Disculpe, ¿podría decirme dónde está Richel?

Antes de que la recepcionista respondiera...

Una voz masculina habló detrás de ella.

—¿Busca a la señorita Richel?

Clara se giró.

Y se quedó inmóvil.

Frente a ella estaba Kaito.

El semi lobo vestía un traje negro.

Sus ojos se encontraron.

Y durante unos segundos...

Ninguno dijo nada.

Algo extraño ocurrió.

Una atracción inmediata.

Instintiva.

Como si ambos hubieran reconocido algo que todavía no comprendían.

Las orejas de Kaito se movieron ligeramente.

Clara sintió que el corazón le daba un vuelco.

—Sí...

Busco a Richel.

Kaito la observó unos segundos.

—Está arriba.

—Gracias.

Clara sonrió.

—Soy Clara.

Kaito extendió la mano.

—Kaito.

Cuando sus manos se tocaron...

Ambos sintieron un pequeño escalofrío.

Kaito retiró la mano lentamente.

Clara sonrió.

—Supongo que nos veremos otra vez.

—Eso espero.

---

Cuando Clara finalmente encontró a Richel...

La encontró trabajando junto a Ren.

—¡Richel!

Ella se levantó.

—¡Clara!

Se abrazaron.

—¿Qué haces aquí?

—Vine a entregarte unos documentos.

Y...

Clara miró discretamente hacia la puerta.

Kaito estaba allí.

Sus ojos se encontraron nuevamente.

Richel lo notó.

Después miró a su amiga.

Luego volvió a mirar a Kaito.

Una sonrisa apareció en su rostro.

—Ah...

Clara se puso roja.

—No digas nada.

—No he dicho nada.

Richel soltó una carcajada.

—Pero lo estás pensando.

Clara miró a Kaito.

—Creo que...

—¿Sí?

—Me gusta.

Richel abrió los ojos.

—¿Tan rápido?

Clara se encogió de hombros.

—No sé cómo explicarlo.

Pero cuando lo vi...

Sentí algo.

Richel sonrió.

—Entonces me alegro por ti.

---

Más tarde...

Richel observó a Clara y Kaito conversando en uno de los salones.

No ocultaban su interés.

Kaito incluso le había pedido su número.

Y Clara se lo había dado sin ninguna vergüenza.

Richel sonrió.

—Son muy directos.

Ren apareció detrás de ella.

—Demasiado.

Richel se giró.

—¿Estás celoso?

—No.

Ella soltó una pequeña risa.

—Estás mintiendo.

Ren cruzó los brazos.

—No me gusta que Kaito sea tan abierto con ella.

—¿Por qué?

—Porque me hace parecer demasiado reservado.

Richel se acercó.

—No tienes que ser como ellos.

Ren la miró.

—Pero ellos no tienen miedo de admitir lo que sienten.

Ella sonrió.

—¿Y tú sí?

Ren quedó en silencio.

Richel dio un paso hacia él.

Luego, delante de varios empleados que pasaban por el pasillo...

Se puso de puntillas.

Y depositó un pequeño beso en su mejilla.

Ren quedó completamente inmóvil.

Los empleados también.

Richel sonrió.

—¿Mejor?

Ren llevó lentamente una mano a su mejilla.

Su expresión había cambiado por completo.

Una sonrisa orgullosa apareció en su rostro.

—Mucho mejor.

Richel volvió a su escritorio.

Pero antes de alejarse, lo miró.

—Y deja de tener celos de Kaito.

—No prometo nada.

Ella soltó una carcajada.

Ren la observó alejarse.

Por primera vez...

No le importaba que todos supieran lo que sentía.

Si Richel quería demostrar delante de sus empleados que estaba a su lado...

Él no pensaba ocultar que estaba feliz.

Y mientras Clara y Kaito comenzaban su propia historia...

Ren comprendió que quizá no necesitaba esconder sus sentimientos.

Porque Richel acababa de demostrarle algo mucho más importante.

Ella también estaba empezando a elegirlo.

Después del beso en la mejilla, Richel regresó a su escritorio como si nada hubiera ocurrido.

Pero para Ren...

Aquello había sido suficiente para cambiarle completamente el humor.

Los empleados que habían presenciado la escena intentaban disimular sus sonrisas.

Ren los observó.

—¿Algún problema?

—No, señor.

Respondieron casi al mismo tiempo.

Richel tuvo que contener una carcajada.

—No los intimides.

Ren se acercó a ella.

—No los intimido.

—Claro que sí.

—Solo les recuerdo quién es el jefe.

Richel levantó una ceja.

—Y yo pensaba que eras más amable.

—Lo soy.

—¿Con todos?

Ren la miró directamente.

—No.

Solo contigo.

Ella volvió a sentir calor en las mejillas.

---

En otra parte del edificio...

Clara y Kaito estaban sentados en una pequeña sala de descanso.

La conversación había comenzado con algo sencillo.

Pero ninguno parecía tener prisa por terminarla.

—Entonces eres el jefe de seguridad de Ren.

Preguntó Clara.

—Sí.

—¿Y siempre eres tan serio?

Kaito sonrió.

—Solo cuando estoy trabajando.

—¿Y ahora?

—Ahora no estoy trabajando.

Clara sonrió.

—Eso significa que puedo conocerte como Kaito.

—Puedes intentarlo.

Ella soltó una pequeña risa.

—Eres raro.

—Tú también.

—¿Por qué?

Kaito la observó unos segundos.

—Porque no pareces tener miedo de decir lo que piensas.

—No veo por qué debería ocultarlo.

Él sonrió.

—Eso me gusta.

Clara bajó la mirada.

Por primera vez, ella también sintió un poco de vergüenza.

—¿Tan rápido?

—¿Qué?

—Que te guste.

Kaito se quedó callado.

Después respondió con total naturalidad.

—Sí.

Clara levantó la mirada.

—¿No te parece extraño?

—Mucho.

—¿Y no te preocupa?

Kaito negó lentamente.

—No.

Hay cosas que simplemente se sienten correctas.

Clara sonrió.

—Entonces creo que pensamos igual.

---

Mientras tanto...

Richel trabajaba en el despacho de Ren.

Había pasado más de una hora y no podía evitar notar que él la observaba constantemente.

—Ren.

—¿Sí?

—Deja de mirarme.

—No estoy mirando.

Richel levantó la cabeza.

—Llevas cinco minutos mirándome.

Ren sonrió.

—Tal vez me gusta hacerlo.

—Me desconcentras.

—Entonces puedo sentarme más cerca.

—¡No!

Él soltó una carcajada.

—Está bien.

Richel intentó concentrarse nuevamente.

Pero unos minutos después...

Sintió una presencia detrás de ella.

Ren estaba revisando unos documentos.

Demasiado cerca.

—¿Qué haces?

—Ayudándote.

—Puedo hacerlo sola.

—Lo sé.

—Entonces...

Ren se inclinó ligeramente.

—Solo quería estar cerca.

Richel se quedó callada.

La cercanía de Ren hacía que su corazón latiera más rápido.

Él también lo notó.

Su oído podía escuchar perfectamente aquellos latidos.

Y una sonrisa apareció en su rostro.

—Tu corazón está acelerado.

Richel abrió los ojos.

—¡No escuchaste eso!

—Soy un semi zorro.

—Eso no vale.

Ren soltó una pequeña risa.

—Para mí sí.

---

A media tarde, Richel salió del despacho para buscar café.

En el pasillo se encontró con Clara.

—¿Ya terminaste?

—Todavía no.

Clara sonrió.

—Kaito me invitó a cenar.

Richel abrió los ojos.

—¿En serio?

—Sí.

—¡Me alegro muchísimo!

Richel abrazó a su amiga.

—Creo que hacen una pareja bonita.

Clara sonrió.

—¿Y tú?

—¿Yo qué?

—¿Cuándo vas a admitir que Ren te gusta?

Richel quedó en silencio.

—No sé.

Clara la miró con una sonrisa.

—Richel...

—¿Qué?

—Cuando él entra en una habitación, lo buscas con la mirada.

Richel bajó los ojos.

—Tal vez.

—Y cuando se va...

—Lo extraño.

Clara sonrió.

—Entonces ya está.

Richel soltó una pequeña risa.

—Quizá sí.

---

Al regresar al despacho...

Richel encontró a Ren conversando con una mujer.

Era una de las directoras de la empresa.

Elegante.

Hermosa.

Y demasiado cercana a él.

Richel se detuvo.

No sabía por qué...

Pero algo dentro de ella se incomodó.

La mujer tocó ligeramente el brazo de Ren mientras hablaba.

Richel sintió una pequeña punzada de celos.

Ren la vio.

Sus ojos dorados se iluminaron.

—Richel.

La directora se giró.

—¿Ella es...?

—Mi asistente.

Respondió Ren.

Richel sintió una pequeña decepción.

Mi asistente.

Solo eso.

La directora sonrió.

—Mucho gusto.

—Igualmente.

Richel respondió con educación.

La mujer se despidió y salió.

Cuando quedaron solos...

Ren observó a Richel.

—Estás molesta.

—No.

—Sí.

—No.

Ren se acercó.

—Estás celosa.

Richel levantó la mirada.

—¿Y si lo estoy?

Ren sonrió.

—Me gusta.

Ella frunció el ceño.

—No es divertido.

—Para mí sí.

—Ren.

Él se acercó un poco más.

—No tienes nada de qué preocuparte.

—No estaba preocupada.

—Entonces mírame.

Richel levantó los ojos.

Ren sostuvo su mirada.

—No me interesa ninguna otra mujer.

Ella sintió que el corazón le daba un vuelco.

—¿Por qué?

Ren respondió sin dudar.

—Porque ya encontré a la mujer que quiero.

Richel quedó completamente callada.

---

La tarde terminó rápidamente.

Al salir de la empresa, Clara esperaba junto a Kaito.

—¿Nos vamos?

Preguntó Kaito.

Clara asintió.

—Sí.

Antes de marcharse, se acercó a Richel.

—Nos vemos mañana.

—Diviértete.

Clara sonrió y tomó la mano de Kaito.

No intentaron ocultarlo.

Simplemente caminaron juntos.

Richel los observó alejarse.

Sonrió.

—Se ven felices.

Ren se colocó a su lado.

—Sí.

—Me alegro por ellos.

—Yo también.

Richel miró a Ren.

—¿Sabes qué?

—¿Qué?

—Quizá nosotros también podríamos dejar de esconder lo que sentimos.

Ren se quedó inmóvil.

—¿Estás segura?

Richel sonrió.

—Sí.

Luego tomó su mano.

Ren bajó la mirada hacia sus dedos entrelazados.

Su corazón se aceleró.

Aquello era algo sencillo.

Pero para él significaba mucho más.

No necesitaba ocultarse.

No necesitaba fingir que ella era solo su asistente.

Richel lo estaba eligiendo.

Y eso era suficiente.

Sin embargo...

Desde el otro lado de la calle...

Un hombre observaba la escena.

Sacó su teléfono.

—Confirmado.

La chica ya está vinculada emocionalmente con Ashikaga.

La voz al otro lado respondió:

—Entonces adelanten el plan.

El hombre guardó el teléfono.

—Entendido.

Mientras Ren y Richel se alejaban juntos...

Ninguno de los dos sabía que el enemigo acababa de cambiar sus planes.

Y que, muy pronto...

Su relación sería puesta a prueba.

1
Lariel Flowers
Exelente
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play