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La Novia que Él Humilló

La Novia que Él Humilló

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:1.6M
Nilai: 3.4
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía estar viviendo el sueño de toda mujer: comprometida, viviendo con Henrique Lacerda, con la boda planeada y un futuro perfectamente organizado. Estaba segura de que estaba a punto de comenzar la mejor etapa de su vida.

Todo se derrumba cuando Catarina Prado, la exnovia que abandonó a Henrique en uno de los momentos más difíciles de su vida, reaparece diciendo que está gravemente enferma. Frágil, llorosa y rodeada de suplicas de lástima, Catarina ocupa demasiado espacio nuevamente. Y Henrique, usando la cruel excusa de que ella “está muriendo”, empieza a cruzar límites que nunca deberían tocarse.

Isadora comienza a ser humillada, ignorada y relegada a un segundo plano. Hasta que llega el golpe final: Henrique utiliza todo lo que habían preparado para su boda —la ceremonia, los invitados, los símbolos— para montar un falso matrimonio con su ex, todo en nombre de la compasión.

Con el corazón destrozado y la dignidad herida, Isadora acepta una propuesta inesperada: un matrimonio arreglado con Miguel Montenegro, un hombre frío, poderoso y rodeado de misterios. Un acuerdo sin promesas de amor, solo respeto.

Lo que comenzó como una huida se transforma en un nuevo comienzo. Lejos de quien la menospreció, Isadora descubre su fuerza, reconstruye su autoestima y aprende que el amor no puede nacer de la humillación.

Y cuando el pasado intenta regresar, ella ya no es la novia que aceptaba todo en silencio.

Ahora, es ella quien decide.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15 — El casi que no estaba en el acuerdo

Isadora notó que algo era diferente esa noche antes incluso de que Miguel llegara.

No era el silencio. Él ya formaba parte de la rutina. No era el cansancio. Ese también era habitual. Era una expectativa extraña, casi incómoda, que se había instalado en ella al final de la tarde sin motivo claro.

Intentó ignorarla.

Se bañó despacio, se puso ropa cómoda, se recogió el cabello de cualquier manera. Se dijo que era solo otro fin de día. Que no necesitaba significar nada más de lo que siempre significaba.

Pero el cuerpo no lo terminaba de creer.

Miguel llegó poco después de las ocho.

No traía trabajo. Ni el teléfono en la mano. Solo el saco doblado en el brazo y una mirada diferente. Más atenta. Más silenciosa.

— ¿Todo bien? — preguntó Isadora.

— Sí — respondió él. — ¿Y tú?

Ella dudó un segundo antes de responder.

— También.

Cenaron juntos, algo sencillo. Hablaron poco. No por falta de tema, sino por una especie de cuidado excesivo con las palabras. Como si ambos sintieran que cualquier frase en falso podría cruzar un límite invisible.

Cuando terminaron, Isadora recogió los platos. Miguel se quedó apoyado en la barra, observándola.

— Estás más callada hoy — dijo él.

— Quizás — respondió ella. — Creo que me estoy acostumbrando a estar en paz.

Él asintió.

— La paz puede ser desconcertante cuando no estamos acostumbrados a ella.

Isadora se rió bajito.

— Sí. Casi se echa de menos el caos.

Miguel la observó con atención, como si quisiera decir algo y desistiera a mitad de camino.

— ¿Quieres vino? — preguntó.

— Sí.

Se sentaron en el sofá, cada uno con su copa. La luz de la sala estaba baja. La ciudad brillaba afuera, distante, indiferente.

Isadora apoyó los pies en el sofá, doblando las piernas hacia un lado. Miguel se recostó, pero no lo suficiente para parecer relajado. Había tensión ahí. No incómoda. Solo… presente.

— ¿Puedo hacerte una pregunta? — dijo Isadora, después de un rato.

— Sí.

— ¿Te falta algo?

Miguel tardó en responder.

— A veces — dijo. — Pero no sé exactamente qué.

Ella giró levemente la copa entre los dedos.

— Yo echo de menos no tener miedo de sentir — confesó. — Pasé tanto tiempo protegiéndome que olvidé cómo es dejar que las cosas pasen.

Miguel se volvió hacia ella.

— ¿Y ahora?

Isadora sostuvo su mirada.

— Ahora sé que sentir no es el problema — dijo. — El problema es aceptar menos de lo que una se merece.

El silencio entre ellos se densificó.

Miguel apoyó el codo en el respaldo del sofá, inclinándose levemente en su dirección. No lo suficiente para tocarla. Lo suficiente para que se notara.

— Nuestro acuerdo — dijo, con la voz más baja. — Existe para protegernos. No para impedirnos ser humanos.

El corazón de Isadora se aceleró.

— Los humanos cometen errores — respondió ella.

— Los cometen — asintió él. — Pero también toman decisiones conscientes.

Ella respiró hondo.

— ¿Y si…? — empezó, pero paró.

Miguel esperó.

— ¿Y si una de esas decisiones empieza a salirse de control? — preguntó ella.

Él mantuvo la mirada firme.

— Entonces paramos — respondió. — Antes de que se convierta en algo que lastime.

Isadora asintió lentamente.

— No quiero perderme de nuevo.

— No te vas a perder — dijo él. — Porque ahora te reconoces.

El silencio volvió. Pero no era el mismo de antes. Era cargado. Vivo.

Isadora notó cuánto estaba consciente de Miguel. Del tono de su voz. Del espacio entre ellos. De la cercanía que no existía antes.

Cuando él se movió, fue casi imperceptible. Solo lo suficiente para que su rodilla rozara la de ella.

No fue un accidente.

Isadora sintió el impacto subir por todo el cuerpo. No se apartó. Miguel tampoco.

Las respiraciones se hicieron más lentas. Más profundas.

— Esto… — empezó ella.

— Lo sé — dijo él, interrumpiendo, con la voz demasiado baja para ser casual.

Se miraron por largos segundos. El tiempo pareció suspenderse.

Miguel llevó la mano hasta el respaldo del sofá, muy cerca del hombro de ella. No tocó. Se detuvo ahí.

— Si voy más allá de esto — dijo él —, no va a ser por impulso.

Isadora tragó saliva.

— Ni yo — respondió.

El silencio se rompió cuando ella se levantó de golpe, como si necesitara aire.

— Yo voy… — empezó. — Voy al cuarto.

Miguel asintió de inmediato.

— Claro.

Ella caminó hasta el pasillo con el corazón disparado. No miró hacia atrás. No necesitaba hacerlo.

En el cuarto, cerró la puerta y se apoyó en ella un instante. La mano le temblaba levemente. Todo el cuerpo estaba en alerta.

No había arrepentimiento.

Había conciencia.

Al otro lado de la puerta, Miguel se quedó sentado unos minutos, mirando la nada. Respiraba hondo, controlado, como alguien que sabe exactamente lo que acaba de evitar.

No fue debilidad.

Fue respeto.

Esa noche, ninguno de los dos se durmió de inmediato.

Y los dos sabían, con una claridad inquietante, que algo había cambiado.

Ya no era solo un acuerdo.

Era un casi.

Y el casi, a veces, es más peligroso que cruzar la línea.

1
Yalinet Castro Pardo
Que novela de aburrida.
Rengifo Pedroza Yeka
pienso lomismo
Maria Felix De León
el amor de Isadora fue real, el de la otra fue rapiña
Maria Felix De León
por fin sentirá un poco de miedo a sus consecuencias
Maria Felix De León
pero cuanta maldad, pobre tipo se lo majeáron
Maria Felix De León
ya eligió, que descanse y deje descansar
Maria Felix De León
Muy distinto despertar y muy distinto sentir uno y otro
Maria Felix De León
perdonenme pero discúlpenme,esa mujer llegó para quedarse o autoinponerse
Maria Felix De León
tu come chica, después pensamos en eso
Maria Felix De León
a ellos no les gusta compartir con otro, pero si les gusta compartirse ellos
Maria Felix De León
esto parece romance de viejitos
Maria Felix De León
me la están haciendo mucho de emoción
Maria Felix De León
también se pasa el deseo y la hora
Evelia De Leon
La historia está como la mayoría de los comentario, 🤭
Magnolia
piensan tanto...
analizan cada situación taaannnto...
dudan taaannnto...
tan metodicos...
para mí es una relación muy fría y controlada...
una atracción muy rara, como sin calidez...
Magnolia: si acaso con el tiempo se embarazan van a tener puros robotitos... 😂😂
total 1 replies
Maria Felix De León
la mera verdad, que frustrante
Maria Felix De León
que frios y calculadores
Magnolia
sintiendo el viento en el rostro 🤔🤔🤔.... ?????
qué hace la Rosa de Guadalupe aquí????
Evelia De Leon
Sigue soñando Enrique. 😂
Evelia De Leon
Emopoderate querida y a ese ex dale duro en la madre. 🤣🤣🤣🤣
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