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La Esposa Del Jefe ¿SOY YO?

La Esposa Del Jefe ¿SOY YO?

Status: En proceso
Genre:Equilibrio De Poder / Reencuentro / Pérdida de memoria
Popularitas:219.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Fabiana Camargo es una joven trabajadora, responsable y muy afectuosa, Aunque es un imán para meterle en problemas y meter la pata. Una accidente lo cambia todo, pone su ya frágil mundo patas arriba.

Lo peor de todo esto es que tiene enemigos terroríficos y resulta que la esposa, esa esposa es ella.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 13 Entonces, Lucian

Fabiana, con las piernas convertidas en gelatina, tocó el timbre con un dedo trémulo. Por favor, que no estén. Por favor, que la cita médica sea real…

Pero el destino era un bromista cruel. La puerta se abrió. No era su madre. Era su padre, Lino, con su vieja y querida bata de franela y una taza de té humeante en la mano.

—¡Mija! —¡Qué sorpresa! —exclamó, con una sonrisa amplia y cálida que se congeló en el instante en que sus ojos se posaron en el hombre imponente y elegantísimo que estaba detrás de su hija, sosteniéndole la mano.

Antes de que Fabiana pudiera articular un sonido, Lucian dio un paso al frente. No extendió la mano para un apretón formal. En cambio, su rostro se iluminó con una sonrisa abierta y cálida, de una intimidad desconcertante.

—¡Papá Lino! —saludó, con una voz que era un tono más suave y afectuoso de lo que Fabiana jamás había escuchado. —Buenas tardes. —¿Cómo está ese corazón? —preguntó, con una preocupación tan natural que sonaba a hija, no a yerno recién llegado. Luego, su mirada buscó detrás de él. —¿Y mamá Ana? La extraño. Vine… bueno, vinimos a verlos para que no se preocuparan. El hospital ya era demasiado.

Lino Camargo parpadeó, una, dos, tres veces. Miró la taza de té en su mano, como si pudiera contener las respuestas. Luego miró a su hija, cuya cara era un poema de pánico absoluto. Finalmente, volvió a mirar a Lucian, quien seguía sonriendo con esa calidez tranquilizadora y completamente alienígena.

La taza comenzó a temblar levemente en su mano. Su sonrisa se había desvanecido, reemplazada por una perplejidad tan profunda que rayaba en el dolor.

—¿El… el corazón? —logró repetir, su voz, un susurro ronco. —Mija… Fabiana… ¿quién…? No pudo terminar la frase. El mundo, su mundo estable y lleno de pequeños dolores conocidos, se había quebrado de golpe.

En ese preciso instante, Ana, atraída por los murmullos, apareció detrás de su marido. Al ver a Lucian, se llevó instintivamente las manos, deformadas por el reumatismo, al pecho. Sus ojos, llenos de la misma confusión aterrada, buscaron los de su hija.

Y Lucian, al verla, su sonrisa se hizo aún más dulce, más de "hogar".

—Ahí estás, mamá Ana —dijo, y su voz cargaba una ternura que helaba la sangre.

—No se levante, por favor. Sólo quería asegurarme de que estuvieran bien. Y decirles que pronto les llevaré a los especialistas que merecen. Se ha demorado demasiado.

Era la puntilla. Fabiana sintió que el suelo se abría. No había salida. Su padre parecía a punto de desmayarse. Su madre estaba congelada en un gesto de horror. Y en medio, Lucian Borbón, su "yerno" devoto, irradiaba una calma y un cariño que eran la mentira más hermosa y devastadora jamás contada.

Fabiana, en un acto de puro pánico e ingenio desesperado, sacó su celular. Sus dedos volaron sobre la pantalla tan rápido que casi la dejaron caer. No podía hablar, no podía explicar. Pero podía escribir.

Abrió el pequeño grupo de chat de tres personas: "FAMILIA ❤️". Con los pulgares temblorosos, tecleó un mensaje cortísimo pero elocuente, un grito de auxilio digital:

«EMERGENCIA. Él es mi jefe. Tuvo un accidente. Cree que soy su ESPOSA. NO LO CONTRADIGAN. POR FAVOR. Actúen natural. Yo explico después. »

Presionó "enviar" justo cuando su madre aparecía en la puerta.

Casi de inmediato, el sonido de dos vibraciones simultáneas, sutiles pero perceptibles, surgió de los bolsillos de Lino y de Ana. Bajaron la mirada por una fracción de segundo, discretamente. Los vieron leer. Sus rostros, un instante antes petrificados en la confusión, pasaron por una transformación veloz: incredulidad, shock, y luego… una chispa de comprensión forzada.

Hubo un silencio de dos segundos que a Fabiana le pareció una eternidad. Luego, Ana, que siempre había sido la columna vertebral pragmática de la familia, se adelantó. Una sonrisa cálida y, para quien no la conociera, perfectamente creíble, floreció en su rostro.

—¡Lucian, querido! —exclamó, con una voz que apenas titubeó.

—Ven, entra, por favor. ¡Claro que queríamos verte! —Dijo, haciendo un gesto amplio de bienvenida. Y en el movimiento de girarse para guiarlo, cuando nadie más la veía, le guiñó un ojo rápido y significativo a su esposo.

Lino, todavía pálido, pero con los ojos ahora alertas, entendió al instante. Era el lenguaje silencioso de décadas de matrimonio, de superar juntos enfermedades y preocupaciones. Asintió, casi imperceptiblemente, y su propia sonrisa, más tensa, pero bienintencionada, apareció.

—Sí, sí, pasa, hijo —dijo, tomando el relevo con una naturalidad que le debió costar un mundo. Puso una mano en el hombro de Lucian (¡el hombro de Lucian Borbón!) con una familiaridad de suegro cariñoso.

—No te quedes en la puerta. Ven a la sala, siéntate. ¿Un café? ¿Un té? Debes estar agotado.

Y así, en cuestión de segundos, el abismo del desastre se convirtió en un salón modesto, pero acogedor, donde "el yerno" era guiado al sofá por un "suegro" que horas antes no sabía de su existencia. La ficción, frágil y absurda, había sido adoptada por la familia Camargo. Todo por un mensaje de texto y por el amor incondicional (y la capacidad de actuar bajo presión) de unos padres que claramente habían visto demasiadas telenovelas, pero nunca una así de cerca.

Mientras Ana iba a la cocina "a preparar algo especial", Lino se sentó frente a Lucian, sonriendo con una cordialidad que escondía pánico.

—Entonces, Lucian… ¿Cómo te sientes después de… de todo? —preguntó, evitando cuidadosamente la palabra "accidente" o "coma".

—Mucho mejor, papá Lino. Gracias. Pero me preocupa más Fabi —dijo Lucian, tomando la mano de Fabiana, que se había sentado a su lado como un autómata. —Se ha desgastado mucho cuidándome. Y cuidándolos a ustedes.

Lino tragó saliva. "Cuidándolos a ustedes". ¿Cuánto sabía este hombre, en su delirio, de sus enfermedades reales?

—Oh, ella es una hija maravillosa —logró decir, con orgullo genuino. —Siempre ha sido así. Desde niña.

—Lo sé —asintió Lucian, con una mirada llena de admiración hacia Fabiana que la hizo ruborizar de vergüenza y de algo más. —Por eso me enamoré de ella. Por su fortaleza. Y por la familia que la hizo así.

1
Sol McGinnis
He leído los nuevos capítulos y deseo agradecerte sinceramente por esta maravillosa entrega. La historia me tiene completamente cautivada; cada página está construida con una sensibilidad y una fuerza narrativa que atrapan sin remedio. Es un verdadero placer sumergirme en tu obra y dejarme llevar por la intensidad de tus personajes.

Gracias por compartir tu talento con tanta generosidad. Espero con ilusión los próximos capítulos.
MINNY@24💕
por todos los.cielos estos no tienen una neurona junta , piensan que sus padres hasta el mismo Lucían no sabemos la clase de persona que es Fabiana😡😡😡🤬
Laura Ojeda
en tu cara vieja maldita
MINNY@24💕
jajajajjajja 🤣🤣😂😂🤣🤣 eso crees víbora rastrera ni te imaginas que ara contigo, si sus padres le importo un pepino ya veras tuuuuu como te va a ir😂😂🤣🤣🤣🤣🤣 me orinaré de ka risa que me va a dar 🤣🤣😂😂😂😂
MINNY@24💕
espero a este también le de su merecido 😡🤬
MINNY@24💕
osea ,, ellos la hicieron cuidarlo sin remordimientos lo abandonaron a su suerte solo con ella a su lado y ahora , ahí están reclamando 😡🤬 que desvergonzados todos esperemos que esta víbora ponzoñosa no le haga nada a fabiana🤬🤬
Laura Ojeda
jajajaja no puedo con ellos la verdad toda una comedia romántica 🤭🤭
Laura Ojeda
🤭🤭me huele a un lucian aprovechado🤣
Laura Ojeda
que familia te toco Lucian una joyita
Laura Ojeda
que malo lucian... pobre Fabiana
Laura Ojeda
jajajaja ya la traumaron de entrada 🤣🤣
Laura Ojeda
hay no que intenso inicio pobre Fabiana
Deby Gonzalez
parece que va a hacerlo escupir los huevos por la boca😏
Deby Gonzalez
😈 va a correr mucha sangre
Diego D. Camacaro Guazzoni
muy bella historia.pero por fa actualicen lo más pronto posible.edt emocionante/Drool/
Milcaris
Perfecto, que su hijo preferido asuma la presidencia y veamos que pasa.
Milcaris
Que bello que confía en ella 💞
Milcaris
Me derrito de amor 🥰🥰
Milcaris
Lucrecia eres la héroe en este cuento ❤️❤️
Milcaris
Pues saben la verdad de su hija y como empezó todo entre ella y Lucian.
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