Nicolás Falcón fue humillado por Alessia Duval y su familia.
Años después, él regresa convertido en un millonario implacable… justo cuando Alessia lo pierde todo.
Su madre al morir le confiesa algo que ella se cuestióna si es verdad o mentira.
Él la acorrala solo para que se case con el, no por amor, sino para vengarse y hacerla pagar cada una de las humillaciones y el acto más cobarde que una mujer puede hacer.
Entre el odio, la convivencia, el dolor y los secretos, ambos empiezan a sentir algo que creían extinto.
Lo que él no esperaba…
era que verla rota despertara sentimientos que pensaba muertos.
Lo que ella no imaginaba.
era descubrir que detrás del hombre frío y cruel que ahora la domina, aún vive aquella persona buena al que ella hirió.
Entre venganza, culpa, deseo, odio y un gran
secreto capaz de destruirlos, terminan atrapados en un matrimonio donde el amor se convierte en la venganza más peligrosa.
Novela no apta para todo público.Contiene +18 y Maltrato emocional.
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Primer día conviviendo.
NARRADO POR NICOLÁS.....
La observo firmar con manos temblorosas.
Emilio agarra la hoja guardandola en su maletín.
Me hace señas para que salgamos.
Estándo afuera se ríe pero mi mirada lo calla.
—¿Es ella? ¿Esa jovencita? me la imaginé diferente, pensé que quizás llegaría pidiendo una mansión o dinero.
—Lo único que le ha importado es tener feliz a sus padres.
—Bueno padre, por qué su madre está por irse a la fosa común.
—Arregla eso.
Le digo y el asiente yéndose.
Emilio mi amigo y socio quien me ofreció el trabajo en el extranjero, empezamos juntos pero el hizo su empresa y yo la mía, la petrolera Falcón Global Energy.
Regresó adentró y ella aún sigue de pie, no ha cambiado nada, su piel blanca como porcelana.
Me siento y ella me mira con el mentón en alto.
—Si es todo me voy.
Dice y me tocó el mentón observandola.
—No te quiero cerca de Néstor.
Le digo y ella sonríe.
—¿Dije algo gracioso?
Le pregunto y ella suspira.
—Creame que sin que usted me lo diga es lo que yo quiero.
Sigo observandola y ella se mueve incómoda.
—Hoy mandaré un chófer por ti.
Le digo y ella se pone sería.
—¿Iremos a un lado? Si es así para que hable con mi padre de que me iré por unos días.
—Te recuerdo que acabas de firmar un acta de matrimonio y eso dice mucho.
—¿Como? ¿Viviremos juntos?
Pregunta y medio giro la silla.
—No me vengas con que eso te aterra por qué muchas veces compartimos más que una cama.
—En situaciónes completamente diferente.
—Es correcto, tu eras la influyente que humilla y yo un solo trabador.
Le digo y ella niega.
—nunca te vi así y lo sabes perfectamente.
—como sea, espera a mi chófer, no llevarás maletas ni nada por el estilo.
—Llevare unas cosas que tengo.
—dije nada, a mi casa no llevarás cosas que quien sabe quién te las dió.
Le digo golpeándo el escritorio con el puño y ella se lleva las manos atrás.
— En la noche irá por ti.
Le digo y ella retrocede saliendo.
Termino de registrar los avances de hoy que me lleva casi toda la tarde hasta que entra la noche y cierro mi computadora que guardo en mi maletín.
—Hola, ¿ya vas de salida?
Me pregunta Paola en la puerta de mi oficina.
—Te dije que estes atenta de lo que hace la familia Capri.
—ya lo sé, solo que vine a dar una vuelta.
Dice y ya se lo que hace aquí viendo a los lados de la oficina.
—Emilio fue hacer algo que le pedí, Paola no te quiero cerca de Emilio.
—¿Por que?
Me pregunta ella sería.
—No es un hombre para ti.
—No me vengas con eso, tu no eres así, el nivel no define a la persona.
—no me refiero a eso.
—¿entonces?
—Solo no Paola, entiende, porfavor.
Le digo y ella me sonríe haciendo que sus ojos se iluminen y tiene tanto parecido a los ojos de quién fue nuestra madre.
Salímos juntos.
Ella me da un beso en la mejilla antes de caminar a su carro y cada uno agarra caminos diferentes.
Llegó a mi penthause y me voy directo al baño, tengo todo pero a la vez nada, me siento vacío.
Salgo con una toalla enrollada en la cintura y busco un pantalón de pijama junto a una camisa que me pongo.
Observo todo a mi alrededor y mi celular suena con la llamada de Emilio.
—Ya quedó, ¿estarás ocupado?
—¿Por que?
—Quiero festejar con mi mejor amigó.
—Hoy no, quizás mañana.
—Bien, nos vemos mañana.
Me dice termino la llamada cuando doy la orden que vayan por Alessia.
Me quedo ahí sentado esperando no se por cuánto tiempo pero lo siento eterno.
No hay fecha que no se cumpla.
Suena el elevador subiendo y cuando las puertas se abren, ella sale con un bolso en su mano.
—Dije que sin nada.
Le digo sin verla.
—Este bolso era de mi madre y adentro solo viene mi celular y mi cartera.
Me dice y noto la nariz roja, lloro, claro separarse de su padre debió ser lo peor para ella.
—Tu habitación está en el pasillo izquierdo.
Le digo y ella camina casi huyendo.
Suspiro levantandome, subo las escaleras y cuando paso por su puerta la escucho llorar.
—Te dije padre, solo trabajaré con el señor Falcón hasta que le paguemos el dinero que me prestó para pagar lo de mamá y el abogado y la fianza para que salieras.
Sigo de largo y con eso solo me convenzo lo buen mentirosa que es.
Entro a mi habitación donde me acuesto pero el toque de la puerta me hace levantarme para abrir.
—Le dije a mi padre que trabajo para usted en su casa, le agradecería que no diga nada sobre el matrimonio.
—Problema tuyo cuando el se enteré.
—Podriamos mantener esto solo ¿entre usted y yo?
—No.
Le digo cerrando la puerta y cierro los ojos pasando las manos por mi rostro, sigue teniendo el mismo impacto en mi, cada que pedía algo lo hacía de una manera que me convencia.
Vuelvo a la cama donde trato de dormir pero no concilio el sueño y cuando son las 6am me levanto.
Con mi rutina diaria bajo al gym que tengo en el primer piso, huele a café recién hecho y en el comedor veo fruta picada y una taza de café y otra de te.
Sigo de largo y cuando entro me llevo la sorpresa que Alessia está en la caminadora.
—Lo siento desperté temprano e hice el desayuno y cuando baje ví esto, no sé si podría traer a una amiga, ya que ella siempre ha querido ir a uno pero la cuota está cara, se llama Mina.
Cuando empieza a hablar le cuesta callarse.
Hago el calentamiento de siempre para no tener calambres.
—¿Tu hermanastra?
Le suelto y ella se detiene por un momento y sonrió cuando no responde.
—Ni falta le has de hacer a tu padre, así que deja esa cara, tu hermanastra quedó en tu lugar.
Me acuesto agarrando las pesas que pego a mi pecho y estiró los brazos siguiendo así por varios minutos.
—No todos son iguales, hay personas que no logran llenar el lugar que deja otra, dependiendo como lo quieras ver, Mina es una buena joven, asi que no tendría problema en que mi padre la llegue a querer.
—Te engañas tu sola.
Le digo dejando las pesas en su lugar y tomo la botella de agua que tengo al lado y tomo de ella.
—Por lo que veo tu fuerte es atacar con respuestas así.
Me dice ella pasando enfrente de mi, trae un moño mal hecho con hebras callendo en su frente mojada por el sudor.
Y una sonrisa se me dibuja al ver que es su bata de dormir la que trae puesta.
—Como no me dejaste traer mi ropa empezaré a hacer vestidos de tus cortinas como Giselle la de Encantada.
Me dice y entiendo perfectamente de que habla ya que fue la película que vimos cuando la bese por primera vez.
La observo salir y los latidos de mi corazón me traicionan.
Como se le ocurre decirle a una niña semejante estupidez