Años después, Chiara y Markus han construido algo más que un imperio: tienen una hija que se convierte en lo único que realmente los une.
Pero los enemigos del pasado no han desaparecido.
Las guerras que comenzaron años atrás vuelven con más fuerza, y esta vez el precio es mucho más alto. Traiciones, venganzas y viejos secretos provocan una caída devastadora.
Muchos aliados mueren, las familias se destruyen y el imperio que tanto costó mantener empieza a desmoronarse.
Chiara tendrá que enfrentarse a la decisión más difícil de su vida: seguir luchando por el poder o salvar a lo único que queda de su mundo: su familia.
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Capitolo 11
...🥀...
Valeria solo pudo descansar su primera noche fue buena pero al día siguiente, al bañarse noto que el agua estaba más fría de lo normal su calentador estaba dañado por lo que tuvo que bañarse con esa agua al salir estaba temblando, fue hasta el vestidor para elegir un traje Para la ocasión, Valeria llevaba un elegante conjunto completamente negro, compuesto por un blazer de corte estructurado con botones dorados y un pantalón de pierna ancha y talle alto; debajo llevaba un corsé de encaje negro con delicados detalles florales, mientras que unos zapatos negros de tacón fino completaban el atuendo. Como accesorios, lucía un discreto collar dorado, una pulsera y algunos brazaletes.
Bajo al comedor, en donde solo se encontraba una de las señoras del servicio, indicándole que sus padres la esperaban directamente en la organización, por lo que le tomo asiento y sirvió su desayuno. Después de comer, fue hasta la salida, dándose cuenta de un hombre que se le acercó con respeto.
—Signorina Becker, su auto esta siendo alistado.
—¿A que hora mis padres se retiraron de aquí?
—Hace menos de una hora, su tio alonzo vindicta los mando a llamar.
—Bene, que se apresuren con mi auto.
El hombre asintió luego vieron que un mclaren 720s spider matte black se estaciono enfrente de ellos.
—vaya, este auto es nuevo.
—su padre dijo que era de su propiedad como los demás autos que están estacionados en una zona exclusiva del parqueadero.
—bene, no tengo tiempo que perder.
Valeria entro al auto notando el olor a nuevo, acelero y salió de la mansión mirando las calles de lombardia, puso música a alto volumen y su primera canción fue confident de justin Bieber, a decir verdad ella tenia una bonita voz.
—Focused, I'm focused
She got a body like that, I ain't never seen nothin' like that, uh-uh
Like a fantasy in front of me, yeah
I think that something special's going down
That's right, I think she foreign (foreign)
I think she foreign (foreign), got Passports
Hizo una pausa para la otra parte de la canción.
Mi amor ('mor), started slow (slow), got faster
She gon' work some more (more), work some more (more)
No stoppin' her now (now, now)
No stoppin' her now (now, now, now, now)
Then she started dancing, sexual romancin'
Nasty but she fancy, lipstick on my satin sheets
What's your nationality? I wonder if there's more of you
She's got my attention, she's confident.
Oh no, no, oh, no, no, she's confident
Oh, no, no, oh, no, no, and I'm down with it
Oh, no, no, oh, no, no, she's confident
You could tell by the way she walks in the room.
Esa canción siempre le recordaba a la única persona que amo, que le demostró confianza al ser segura de sí misma, pero que terminó rompiéndole el corazón a pedazos, paso por algunos semáforos a toda velocidad hasta llegar a una base oculta en la que desde afuera estaba vigilada por hombres armados.
Al bajarse todos agacharon sus cabezas ella solo miraba a su alrededor para ver salir a su padre junto a su tio Volker vestidos ambos de un traje azul y otro gris.
—A tiempo, muy bien sobrina eres mas cumplida que tu padre—dijo Volker sonriendo.
—Las costumbres que tenia en Londres eran asi, me parece que esta muy grande la organización desde afuera.
—Unas pequeñas remodelaciones, pero pasa siéntete como en casa te mostraremos todo.
Markus carraspeo.
—Manten silencio en el recorrido Volker, y tu hija ven siguenos.
Valeria asintió y siguió a su padre junto a su tio quien después le mostraria todo pero pasaron directamente a una oficina en una segunda planta donde podía ver todo desde allí.
Markus tomo asiento en la silla frente al escritorio mientras valeria y Volker en las otras sillas el pidió que le trajeran un limoncello y unos cigarrillos.
—Antes de que puedas entender lo que está sucediendo ahora, tienes que conocer lo que ocurrió muchos años atrás.
Valeria cruzó las piernas y mantuvo la mirada fija en él.
—¿Hablas de las guerras?
—De algunas de ellas.
Volker se acomodó en su asiento.
—La historia de nuestra organización no comenzó con el imperio que ves hoy. Hubo una época en la que todo era mucho más pequeño y mucho más inestable.
Markus asintió.
—Cuando yo todavía no era el hombre que conoces, la familia Becker no tenía el control que tiene actualmente. La organización estaba dividida en diferentes grupos y territorios. Había familias que competían por las mismas rutas, los mismos negocios y las mismas alianzas.
—¿Y ustedes estaban en guerra con todas ellas? —preguntó Valeria.
—No exactamente —respondió Markus—Algunas familias eran enemigas, otras eran aliadas y algunas cambiaban de bando dependiendo de lo que pudieran obtener.
Volker soltó una breve risa.
—En aquellos años, confiar en alguien era casi más peligroso que enfrentarse a él.
Markus lo miró antes de continuar.
—Las primeras guerras importantes comenzaron cuando varias organizaciones intentaron quitarle territorio a los Becker. No éramos los más poderosos, pero teníamos algo que los demás querían: contactos, información y una posición estratégica que nos permitía mover negocios a través de diferentes lugares de Europa.
Valeria escuchaba atentamente.
—Entonces, ¿cómo consiguieron crecer?
—Con paciencia —respondió Markus—. Y tomando decisiones que muchas veces tuvieron consecuencias.
Hizo una pausa.
—Hubo enfrentamientos que duraron meses. Otros se extendieron durante años. Algunas familias desaparecieron completamente del mapa. Otras terminaron formando alianzas con nosotros.
—¿Y Leonid?
La expresión de Markus se endureció.
—Leonid apareció durante una de las etapas más complicadas.
Valeria permaneció inmóvil.
—Al principio no era nuestro enemigo —continuó Markus—. Ese es uno de los detalles que pocas personas conocen. Hubo intereses que compartimos y momentos en los que tuvimos objetivos similares. Pero las alianzas dentro de este mundo tienen una condición: duran mientras ambas partes obtengan algo de ellas.
Volker tomó la palabra.
—Con el tiempo comenzaron las diferencias. Territorio, negocios, poder... Cada problema se convirtió en una deuda y cada deuda terminó convirtiéndose en una razón para enfrentarse.
—¿Y las guerras terminaron? —preguntó Valeria.
Markus negó lentamente con la cabeza.
—Las guerras nunca terminan realmente. Solo cambian de forma.
Valeria guardó silencio.
Markus tomó uno de los cigarrillos y lo sostuvo entre los dedos.
—Después de aquellos conflictos, la organización comenzó a transformarse. Dejamos de depender únicamente de los enfrentamientos y empezamos a construir algo mucho más grande. Empresas, inteligencia, seguridad, contactos internacionales...
—Y fue entonces cuando comenzó el verdadero imperio Becker —añadió Volker.
—Exactamente.
Markus miró a su hija.
—Pero mientras nosotros crecíamos, otras familias también lo hacían.
Volker se inclinó ligeramente hacia delante.
—Y ahí es donde entran los Vindicta.
Valeria levantó la mirada.
—¿Mi otra familia?
Volker asintió.
—La familia de tu madre.
Markus guardó silencio unos instantes.
—Los Vindicta tenían su propia historia. No eran una extensión de los Becker ni estaban subordinados a nosotros. Eran una organización con sus propios intereses, sus propios territorios y sus propias guerras.
—¿Y cuándo comenzaron los problemas?
—Mucho antes de que tú nacieras —respondió Markus.
Volker continuó:
—Durante uno de los periodos más delicados apareció Eduardo Medici. Su influencia comenzó a crecer rápidamente y terminó afectando el equilibrio que existía entre varias familias.
—¿Eduardo Medici? —repitió Valeria.
—Sí. Y junto a él estuvieron Salvatore y Giorgia. Los tres terminaron convirtiéndose en nombres importantes dentro de aquella etapa.
Markus tomó la palabra.
—No fue una guerra sencilla. No se trataba únicamente de quién tenía más hombres o más dinero. Había alianzas, traiciones y acuerdos que se hacían en secreto.
—Entonces los Vindicta también tenían enemigos.
Volker sonrió ligeramente.
—Todos tenemos enemigos, Valeria.
Markus lanzó una mirada seria a su hermano.
—Lo importante es que aquellos conflictos cambiaron la relación entre varias familias. Algunas alianzas se rompieron y otras se fortalecieron. Y, con el tiempo, los nombres Becker, Vindicta y Medici quedaron vinculados a una historia que todavía tiene consecuencias.
Valeria permaneció callada durante unos segundos.
—¿Y todo esto tiene relación con el ataque?
Markus la miró directamente.
—Sí.
Aquella respuesta fue suficiente para hacer que Valeria sintiera un escalofrío.
—Entonces lo que me ocurrió...
—No comenzó contigo —la interrumpió Markus—. Pero ahora formas parte de ello.
Valeria bajó la mirada hacia sus manos.
—¿Por llevar tu apellido?
—Por llevar ambos.
Ella volvió a mirarlo.
Markus sostuvo su mirada.
—Becker y Vindicta.
El silencio llenó la habitación.
Valeria comenzó a comprender que aquellos dos apellidos no eran simplemente parte de su identidad. Eran el resultado de décadas de conflictos que ella desconocía por completo.
Volker se levantó lentamente de su silla.
—Ahora entiendes por qué no podemos tratar lo ocurrido como un simple ataque.
Valeria respiró profundamente.
—¿Y qué se supone que debo hacer?
Markus se levantó.
—Decidir.
—¿Decidir qué?
—Tienes dos días.
Valeria frunció el ceño.
—¿Dos días para qué?
—Para decidir si quieres regresar a Londres.
Ella permaneció en silencio.
—Puedes volver a la vida que conocías —continuó Markus—pero ya no será la misma. Ahora sabes demasiado y nuestros enemigos también saben lo que ocurrio. Estarás más expuesta.
Valeria tragó saliva.
—¿Y si me quedo?
Markus caminó hasta la ventana.
—Entonces tendrás que conocer realmente el mundo que llevan tus apellidos.
Valeria lo observó.
—¿Todo?
Markus se giró hacia ella.
—Todo lo que estés preparada para conocer.
Volker cruzó los brazos.
—No será fácil.
—Nunca dije que lo fuera —respondió Markus.
Valeria permaneció pensativa.
Dos días.
Dos días para decidir si regresaba a Londres y continuaba con la vida que había construido lejos de su familia...
o si se quedaba y descubría quiénes eran realmente los Becker y los Vindicta.
Markus tomó nuevamente su copa.
—No tienes que responderme ahora.
Valeria se levantó lentamente.
—Lo pensaré.
—Eso es lo único que quiero.
Ella caminó hacia la puerta, pero antes de salir se detuvo.
—Padre.
Markus levantó la mirada.
—¿Sí?
—¿Alguna vez pensaste en contarme todo esto?
Él permaneció en silencio durante unos segundos.
—Todos los días.
Valeria no respondió.
Finalmente salió de la oficina, dejando a Markus y Volker solos.
Los dos hombres intercambiaron una mirada.
La decisión de Valeria todavía no estaba tomada.
Pero, por primera vez, ella tenía la oportunidad de elegir qué hacer con el legado que había heredado.
...CONTINUARÁ......