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¡Auxilio! Mi profesor vive conmigo

¡Auxilio! Mi profesor vive conmigo

Status: Terminada
Genre:Romance / Maestro-estudiante / Amor platónico / Completas
Popularitas:15k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Valentina Torres acaba de graduarse, tiene veintidós años y necesita encontrar dónde vivir antes de que termine el día. La última persona de quien espera recibir ayuda es Martín Herrera, su antiguo profesor de literatura… y el hombre del que lleva enamorada en secreto desde que entró a la universidad.
La solución parece sencilla: compartir temporalmente el departamento 302 y respetar cinco reglas pegadas en el refrigerador.
Nada de invadir el espacio del otro.
Nada de confundir la convivencia con algo más.
Y, sobre todo, nada de enamorarse.
El problema es que Martín recuerda cada uno de sus gustos, cocina para ella cuando está cansada y guarda silencios que dicen mucho más que sus palabras. Mientras Valentina intenta ocultar lo que siente, una caja de madera cerrada con llave demuestra que quizá ella no sea la única que lleva años esperando.
Entre rumores universitarios, cenas improvisadas, secretos familiares y sentimientos imposibles de contener, ambos descubrirán que compartir un hogar es fácil. Lo difícil será fingir que sus corazones no llegaron allí mucho antes que ellos.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

...Valentina...

Todo empezó porque no pude dormir.

Eran las once y media de la noche. Estaba acostada en la cama, con el celular a treinta centímetros de la cara, haciendo lo que cualquier persona emocionalmente estable haría a esas horas.

Stalkeando al Profesor Herrera en internet.

No es tan grave como suena. Bueno, sí lo es. Pero llevaba cuatro años haciéndolo, así que a estas alturas era más costumbre que obsesión.

El problema empezó cuando, entre una búsqueda y otra, di con una publicación vieja. Muy vieja. De hace tres años. En una plataforma anónima donde los estudiantes comentaban sobre los profesores.

Alguien había abierto un hilo: «Opiniones sinceras sobre el Profesor Herrera del Departamento de Literatura.»

Los comentarios eran un festival: «Es demasiado serio, pero guapo», «Dicen que rechazó a todas las profesoras que se le acercaron», «¿Será que no le interesan las mujeres?»

Y en el comentario número 47 de la página tres, ahí estaba. Mi comentario. El que escribí a las dos de la mañana de un martes de exámenes, medio dormida y completamente sin filtro.

«Las manos del Profesor Herrera son tan bonitas… Quisiera tomarle la mano, aunque sea una vez.»

Usuario anónimo. Sin foto. Sin nombre. Pero yo sabía que era mío, porque la vergüenza que sentí al leerlo me quemó desde las orejas hasta los pies.

—Dios mío —susurré, mirando la pantalla con horror—. ¿Por qué no borré esto? ¿Por qué existe?

Estaba a punto de cerrar la app cuando alguien tocó la puerta de mi cuarto.

Toc, toc.

Me senté de golpe, como si me hubieran electrocutado.

—¿Valentina? —la voz de Martín, baja y calmada, al otro lado de la puerta—. Perdona la hora. ¿Puedo pasar un momento? Necesito el libro de poesía que está en tu estante. El de la cubierta azul.

—¡S-Sí! ¡Pase!

La puerta se abrió.

Martín entró vestido con su ropa de estar en casa. Sin lentes. El pelo ligeramente revuelto. En la penumbra de mi cuarto, con solo la luz de la lámpara de noche, se veía devastadoramente atractivo, y yo estaba en pijama de elefantes, despeinada, con el celular todavía en la mano mostrando MI COMENTARIO ANÓNIMO DE HACE TRES AÑOS en letras que me parecían del tamaño de un letrero de neón.

Él caminó hacia el estante. Extendió la mano para tomar el libro.

Y su mirada cayó sobre la pantalla de mi celular.

Se detuvo.

Uno. Dos. Tres segundos.

Tres segundos que duraron aproximadamente cuarenta y siete años.

Yo seguí su mirada hasta mi pantalla, donde brillaba, con toda la claridad del mundo: «Las manos del Profesor Herrera son tan bonitas… Quisiera tomarle la mano, aunque sea una vez.»

Mi alma abandonó mi cuerpo.

—¡No es…! ¡Eso no…! ¡Es una página cualquiera que se abrió sola! —balbuceé, moviendo el celular en todas las direcciones como si pudiera borrar la evidencia agitándolo.

Él tomó el libro del estante. Su expresión no cambió ni un milímetro. Ni una ceja alzada, ni una sonrisa, ni un destello en los ojos. Nada. Hielo puro.

—Buenas noches —dijo, y salió.

La puerta se cerró.

Me quedé sentada en la cama, inmóvil, con el celular pegado al pecho y el corazón a punto de estallar.

Lo vio. Definitivamente lo vio. Leyó cada palabra. «Las manos del Profesor Herrera son tan bonitas…»

Quería abrir un hoyo en el suelo y enterrarme hasta el próximo siglo.

¿Cómo iba a mirarlo a la cara mañana? ¿Cómo iba a sentarme frente a él a desayunar y actuar como si nada? Él ahora sabía. Sabía que yo, su exalumna, su compañera de departamento temporal, llevaba años fantaseando con tomarle la mano.

Me cubrí la cara con la almohada y me hice bolita.

Estoy muerta. Valentina Torres Medina, causa de defunción: vergüenza terminal.

...Martín...

Cerré la puerta de mi cuarto. Me apoyé contra ella.

El libro de poesía me pesaba en la mano como si estuviera hecho de plomo.

Lo abrí en una página al azar. No al azar. En la página que tengo marcada desde hace años. Un poema de Neruda sobre la espera. Sobre mirar a alguien que no sabe que la miras.

Pero no podía concentrarme en Neruda.

«Las manos del Profesor Herrera son tan bonitas… Quisiera tomarle la mano, aunque sea una vez.»

Lo leí en tres segundos. Tres segundos que me sacudieron más que cuatro años de contención.

Me senté frente a la computadora. Abrí el navegador. Encontré la plataforma. Encontré el hilo. Encontré el comentario. Número 47, página tres.

El cursor parpadeaba en el cuadro de respuesta.

Escribí:

«Entonces tómala.»

Me quedé mirando las letras.

Tres segundos. Cinco. Diez.

Borré cada carácter. Cerré la pestaña. Desinstalé la aplicación.

Me recosté en la silla, mirando el techo.

Cuatro años. Cuatro años de contenerme. De no decir lo que quiero decir, de no hacer lo que quiero hacer.

Ella no sabe que aquel comentario lo encontré hace dos años. Que lo leí tantas veces que podría recitarlo dormido. Que cada vez que ella me miraba las manos en clase y después apartaba la vista con las mejillas rojas, yo tenía que apretar el bolígrafo para no sonreír.

Podría habérselo dicho. Podría haber escrito «Entonces tómala» y dejar que la pieza cayera.

Pero si lo hacía, todo esto que tengo ahora —su presencia en el departamento, sus pasos en el pasillo, su risa amortiguada detrás de la pared— podría desmoronarse.

No. Todavía no.

Me levanté, caminé hasta la puerta de mi cuarto y la abrí apenas un par de centímetros.

—Valentina —dije, lo suficientemente alto para que me oyera.

Silencio al otro lado. Después, una voz ahogada, probablemente hablándole a su almohada:

—¿…Sí?

—Buenas noches.

Otro silencio.

—…Buenas noches, profesor.

Cerré la puerta.

Me senté en la cama y abrí mi diario encriptado.

«Lo que siento por ella tiene un nombre que no me atrevo a escribir. Es algo que empezó hace cuatro años y no ha dejado de crecer. Secreto, persistente y terco, como un latido que no se detiene.»

Guardé. Encripté. Apagué la pantalla.

Afuera, el silencio de la noche se asentó sobre el departamento 302.

Y en algún lugar al otro lado del pasillo, ella estaba despierta. Igual que yo.

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Cristina Gomez
Gracias porque muy pocas veces me sorprende darme cuenta que sonrío mientras leo y está vez me pasó.
Vanessa Soto Garcia
que hermosa novela ☺️
Cristina Gomez
que hermosa novela,este el tipo de amor que todas buscamos y muy pocas logramos encontrar.
Vanessa Soto Garcia
😂😂😂😂😂😂
Helizahira Cohen
Es bonita, diferente pero se me hizo muy larga, la voy a terminar porque esta muy bien narrada
Helizahira Cohen
Es bonita pero muy lenta y veo que es larga
Helizahira Cohen
pero ya que avance
Helizahira Cohen
ya pueden hablar, no son profesor y alumna, ambos lo quieren
Alesi Mendiola
Que tierno un hombre que recuerde asta el mas mínimo detalle
Flor Perez: en donde encuentro un profesor así 🤭🤭🤭
total 1 replies
Sofy Solis
🥰🥰🥰 Qué lindo que es él!!!
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela hermosa un poquito larga pero muy hermosa espero sigas escribiendo tan hermoso muchas bendiciones y muchos éxitos más
Tere Jimenez
hermoso final felicidades
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