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SEDUCIENDO A MI EX SUEGRO

SEDUCIENDO A MI EX SUEGRO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Amor-odio / Venganza de la protagonista / Casada con el millonario / Jefe en problemas / Triángulo amoroso / Casada Con Mi Ex's Familiar / Completas
Popularitas:2.4M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Lilith James

Emma lo tenía todo: un buen trabajo, amigas incondicionales y al hombre que creía perfecto. Durante tres años soñó con el día en que Stefan le pediría matrimonio, convencida de que juntos estaban destinados a construir una vida. Pero la noche en que esperaba conocer a su futuro suegro, el mundo de Emma se derrumba con una sola frase: “Ya no quiero estar contigo.”

Desolada, rota y humillada, intenta recomponer los pedazos de su corazón… hasta que una publicación en redes sociales revela la verdad: Stefan no solo la abandonó, también le ha sido infiel, y ahora celebra un compromiso con otra mujer.

La tristeza pronto se convierte en rabia. Y en medio del dolor, Emma descubre la pieza clave para su venganza: el padre de Stefan.
Si logra conquistarlo, no solo destrozará al hombre que le rompió el corazón, también se convertirá en la mujer que jamás pensó ser: su madrastra.

Un juego peligroso comienza. Entre el deseo, la traición y la sed de venganza.

NovelToon tiene autorización de Lilith James para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

El coche se detiene después de casi una hora. Mi respiración se mezcla con la quietud del ambiente. Giro la cabeza hacia Robert el cual no ha dicho una sola palabra desde que me besó, buscando alguna pista, pero lo único que encuentro es su mirada fija en mí.

—¿Confías en mí?— Pregunta de repente, con la voz baja y seria.

Lo observo desajustarse la corbata, aflojando el nudo con calma. Mi garganta se seca. ¿Confío en él? No debería. Apenas puedo decir que lo conozco. Pero aun así asiento, incapaz de apartar los ojos de su gesto seguro.

Él sonríe. Se inclina hacia mí y siento la tela suave de la corbata cubrir mis ojos. El mundo se apaga, y un escalofrío me recorre de arriba abajo cuando sus dedos rozan mi cuello antes de alejarse. Quiero entender, saber porque cada uno de sus roces es una descarga eléctrica que eriza mi piel.

—Relájate— Su susurro se clava en mi oído.

Respiro hondo. Escucho el crujido del asiento cuando se aparta y, enseguida, la puerta de su lado abrirse y cerrarse. El vacío me invade.

—¿Robert?— Mi voz tiembla con un nerviosismo que intento disfrazar.

Silencio.

El aire me oprime el pecho hasta que la puerta junto a mí se abre y su mano cálida envuelve la mía. Tira de mí con suavidad.

—No tengas miedo— Dice firme, y algo en ese tono logra arrancarme la duda de los labios.

Bajo del auto con pasos inseguros, apoyada en su guía. El pavimento bajo mis tacones cambia de textura: primero la frialdad del asfalto, luego la solidez irregular de piedra antigua. El aire es distinto, más fresco, cargado de un aroma húmedo y casi salvaje.

El eco de mis pasos me indica que estamos entrando en un espacio cerrado, quizá amplio, porque el sonido se expande alrededor. Robert me sostiene con firmeza y en ningún momento me deja perder el equilibrio.

Finalmente, sus dedos se deslizan por mi espalda hasta llegar a mi cabeza y con un gesto lento me libera de la venda.

Parpadeo varias veces, y cuando la visión se aclara me encuentro con un lugar que corta mi aliento.

Estamos dentro de un invernadero oculto en medio de la ciudad. No un invernadero cualquiera, sino uno antiguo, construido con hierro forjado y cristal. El techo abovedado deja ver el cielo nocturno, y dentro, la naturaleza ha reclamado el espacio: flores exóticas trepan por columnas oxidadas, orquídeas blancas cuelgan como joyas delicadas, y pequeños estanques reflejan la luz tenue de faroles antiguos. Todo parece detenido en el tiempo, como si hubiésemos cruzado a otro mundo.

—¿Qué… es este lugar?— Pregunto, incapaz de apartar los ojos de la escena.

Robert se coloca a mi lado.

—Un secreto— Sus ojos se clavan en los míos. —Nadie más viene aquí. Es solo mío…Me gusta venir aquí y disfrutar de la vista y la calma.

La revelación me golpea con fuerza porque me está dando algo valioso y que no esperaba tan pronto, acceso a su intimidad.

Robert se adelanta unos pasos, con la seguridad de quien sabe exactamente dónde está pisando, y yo lo sigo todavía con la boca seca, incapaz de ordenar lo que siento.

—Te traje aquí porque necesitaba un lugar tranquilo para conocerte— Dice al fin, con su voz grave expandiéndose en el eco suave que producen el cristal y el hierro. —No me interesa un restaurante lleno de gente, ni una sala privada con camareros interrumpiendo. Quería silencio. Quería esto.

Se detiene y gira hacia mí. Sus ojos, oscuros y brillantes bajo la luz dorada de los faroles, me atraviesan como si ya hubiesen desnudado más que mi piel.

—Porque me resultas una mujer de lo más intrigante, Emma— Hace una pausa, con el ceño levemente fruncido, como si confesara algo que lo irrita tanto como lo atrae. —Y aún no logro entender por qué.

Mi pecho se aprieta. No sé qué responderle, así que simplemente asiento y lo acompaño cuando me hace una seña hacia la fuente del centro. El agua corre con un murmullo hipnótico, y los peces koi nadan lentos, como pinceladas vivas de rojo y blanco bajo la superficie. Nos sentamos en el borde de piedra, lo bastante cerca para que mis dedos rocen su rodilla si muevo la mano apenas un centímetro.

Respiro hondo, dejando que la humedad fresca me aclare la mente, y al fin me atrevo a hablar:

—¿Qué es lo que te gustaría saber de mí?

Él no duda. No baja la mirada hacia el agua ni hacia sus manos. Se queda mirándome como si la respuesta estuviera ya escrita en mis labios.

—Todo— Responde, con una seriedad que me roba el aire.

No sonríe. No suena como un halago vacío. Habla como un hombre que realmente quiere cada pedazo, cada secreto, cada sombra. Y esa intensidad, tan desarmante, me deja sin palabras.

Respiro hondo, intento soltar la rigidez que me atenaza los hombros, y decido hablar. Si él me está ofreciendo un pedazo de su tiempo, de su atención… quizás yo también deba abrir una ventana hacia mí, no todo esto tiene que ser siempre parte de lo planeado, quizás pueda disfrutarlo.

Robert no me parece un mal hombre y aunque sea el medio para vengarme de su hijo, voy a tratar de que salga lo menos lastimado.

De igual forma, es imposible que un hombre como él llegue a enamorarse de mí. Para el soy un juego y quiero que siga pensando así.

—Vine a este país hace unos años— Empiezo, con la vista clavada en los peces koi que se agitan en círculos bajo la luz. —Gané una beca universitaria y… supongo que fue mi boleto para salir de la pequeña burbuja en la que había vivido toda mi vida.

Lo digo con calma, aunque la verdad es que no fue tan fácil como suena.

—No conocía a nadie. Ni una sola cara familiar— Esbozo una sonrisa breve y nostálgica. —Fue aterrador al principio… pero también emocionante. Aprendí rápido que si quería adaptarme, tenía que construir mi propio mundo aquí.

Robert no me interrumpe. Apenas noto cómo inclina la cabeza, atento, como si cada palabra le resultara imprescindible.

—Aquí hice amistades que se convirtieron en familia. Gente maravillosa que me sostuvo más de una vez— Continuo, con un calor extraño en la garganta. —Mis padres siguen en Francia, los extraño. Y es por eso que iré a visitarlos la proxima semana. Además, quiero alejarme un poco de aquí y olvidarme de...

Mi voz titubea. Estaba a punto de hablar de Stefan. De cómo lo conocí, de cómo llegué a pensar que era el amor de mi vida. Pero las palabras se quedan atascadas en mi lengua. No puedo.

Me quedo callada un instante, tragando saliva. Robert no quita los ojos de mí.

—¿De?— Pregunta, sin dureza. —¿Por qué te detienes?

Sacudo la cabeza y sonrío, fingiendo ligereza.

—Porque hay cosas que prefiero… guardar para después— Cambio de rumbo. —Digamos que este país me ha dado muchas alegrías. Pero también me mostró lo que se siente que te rompan el corazón en mil pedazos.

Ahí lo dejo, desnudo pero envuelto. Una verdad a medias que aún así pesa.

Robert arquea una ceja, intrigado.

—¿Hablas de una decepción amorosa?

Asiento, con los labios apretados.

—Debería estar en el pasado— Me encojo de hombros. —Pero todavía lo llevo conmigo. Tal vez lo único que necesito es hacer algo… que me libere, que me deje en paz conmigo misma.

Robert se reclina apenas hacia atrás, su mirada fija ahora en el techo. Lo escucho murmurar, casi para sí, como si no quisiera que yo oyera:

—Entonces es por eso…

Mi corazón da un vuelco.

—¿Por eso qué?— Pregunto, inclinándome un poco hacia él.

Baja los ojos, intensos, brillantes, y responde sin evasivas:

—Por eso no dejo de sentirme atraído hacia ti. Porque veo en tus ojos la misma rabia que arde en los míos. La misma marca que deja la traición.

Me quedo helada, sorprendida. Esa palabra, traición, resuena como un tambor.

—¿Quién te traicionó?— Me atrevo a preguntar, ahora siendo yo quien no lo suelta con la mirada.

Él arruga las cejas, dejando que algo sombrío cruce su rostro. Su mandíbula se tensa.

—Eso fue hace muchos años— Responde al fin, cortante. —Ya no importa.

Pero yo sé que sí importa. Lo noto en la forma en que sus ojos oscuros brillan con un dolor que no se borra, en la dureza de su voz. Importa tanto que todavía lo define.

Me estremece pensar que lo mismo ocurre conmigo.

Chicas les dejo fotito de como se ve más o menos el invernadero donde Robert llevó a Emma.

1
Ariadna Natal
No creas que eres menos que nadie Emma ,Robert tu pareja está loco por ti y no dudes que él moverá cielo mar y tierra por encontrarte
Ariadna Natal
Vieja zorra,acostarse con su suegro ,no si nadamas falta que Sttefan y Robert sean medios hermanos
Ariadna Natal
como el perro de las 2 tortas y gracias a tu querida madre.
Ariadna Natal
Te lo mereces, tu padre si le da el lugar y el respeto como su pareja qué es.
Ariadna Natal
Como que Emma trae las hormonas muy alborotadas, no estará embarazada?
Ariadna Natal
Vieja desgraciada.
Ariadna Natal
las cejas 😅😅😅😅😅
Ariadna Natal
Robert siempre ha visto a Sttefan como un inseguro y ya veo por que, esa arpía y mala mujer a manejado a su hijo a su antojo y todo para seguir teniendo un estatus.
Ariadna Natal
Es mujer es la verdadera culpable de que Sttefan no luchará por su amor por Emma.
Noemi Alvarez
excelente novela, simplemente me encantó
Karol Carreño
la verdad la esposa de Robert fue bien mensa y ni xq me amenacen con mi propia vida meto la pata hay mujeres que lo tienen todo y no lo valoran 😭
Ariadna Natal
Ojalá que Robert y Emma se queden juntos al final y que tengan hijos,para que te quiten del trono de los Falcone ,que ese sea tu castigo por haber despreciado a Emma.
Ariadna Natal
Karlita ,tal perece que no le agradas a tu querido futuro suegro 😅
Ariadna Natal
Le rompiste el corazón en mil pedazos,diciendole simplemente "Me aburrí de ti" al momento de terminarla y ahora te toca sufrir por malparido.
Ariadna Natal
Lo que menos eres es un desconocido,pero la venganza es dulce😉
Ariadna Natal
¿Tu padre es Frío??? pregúntale a Emma tú ex novia que tan frio es tu padre😈🥵😉
Ariadna Natal
Te lo mereces por tener tan pocos huevos y preferir tener una novia millonarios que mostraste tú ante el mundo y solo por cuestiones es sociales.Lo "hiciste" por tú padre y eso es lo que precisamente a él menos parece interesarle.
Aline Castro
Excelente
Ariadna Natal
¿Que pensaran sus padres? Al ver que Robert le lleva 17 años a su hija y que hace poco tiempo termino una relación de años y ahora aparece con este hombre papucho
Ariadna Natal
¡Emma por favor ya no hables! 🙏
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