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El Matrimonio Que Llore A Escondidas

El Matrimonio Que Llore A Escondidas

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Amor eterno / Romance / Ángeles / Completas
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Luisa Soto Rios

El matrimonio que lloré a escondidas
Una historia real de amor, un bebé milagro y un duelo que nadie vio

NovelToon tiene autorización de Maria Luisa Soto Rios para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El año y medio y la curiosidad

Hay un tipo de amor que es muy difícil de explicar porque no se ve. No se puede tomar de la mano, no se puede presumir en una foto, no se puede abrazar cuando tienes frío. Es un amor que vive en el oído, en el pecho, en la espera. Y así fue nuestro amor durante un año y medio.

Un año y medio suena poquito si lo dices rápido. Pero un año y medio esperando una llamada todos los días, contando los minutos para que te dejen marcar, guardando saldo para que no se te acabe a media plática, se hace eterno. Y a la vez se te pasa volando. Porque cuando hablas con alguien que amas, el tiempo no existe.

Durante ese año y medio yo viví con una curiosidad que me carcomía por dentro. Era una curiosidad bonita al principio, como cuando eres niña y quieres abrir un regalo antes de Navidad. Pero luego se volvió una necesidad, una ansiedad que me despertaba en la madrugada. ¿Cómo será su risa en persona? ¿Será igual que por teléfono? ¿Me abrazará fuerte o será tímido? ¿Me verá a los ojos o agachará la mirada? ¿Olerá a lo que yo me imagino?

Yo me lo imaginaba todo. Me imaginaba su estatura, me imaginaba sus manos, me imaginaba cómo caminaba. Y él también me imaginaba a mí. Me decía "yo te imagino chiquita, enojona, con tu pelo suelto". Y yo me reía porque sí soy enojona y sí me dejo el pelo suelto cuando estoy en mi casa. Acertaba en todo sin verme.

Ese año y medio fue de puras promesas. Él me decía "cuando me veas te voy a abrazar tanto que te voy a dejar sin aire". Yo le decía "cuando te vea no te voy a soltar". Y los dos sabíamos que eran promesas que todavía no podíamos cumplir, pero las decíamos con tanta fe que parecían verdad.

Tuvimos muchas peleas también. Porque no creas que todo fue bonito. El amor a distancia, y más a esa distancia, es bien difícil. Había días que él no me podía marcar porque los castigaban, porque no había señal, porque había problemas allá adentro. Y yo me quedaba con el teléfono en la mano, marcando y marcando, y nadie me contestaba. Y mi cabeza se iba a lo peor. ¿Le pasó algo? ¿Se enojó conmigo? ¿Ya no me quiere? Me ponía triste, me enojaba, y cuando por fin me marcaba al día siguiente, yo le contestaba enojada. Y él, con su paciencia infinita, me decía "perdóname, mija, no fue mi culpa". Y yo al final terminaba llorando y pidiéndole perdón yo a él por haber pensado mal.

Hubo un día que casi terminamos. Fue como a los ocho meses de hablar. Yo estaba cansada, me sentía sola, mis amigas me decían que yo estaba perdiendo mi juventud con alguien que no estaba. Y se lo dije. Le dije "ya no puedo, me siento sola, quiero un novio normal, que me lleve a la plaza, que me presente con su familia". Se lo dije con coraje, para lastimarlo, para ver si así me decía que ya no me quería y yo ya podía dejar de sentir esto que sentía.

Del otro lado se hizo un silencio muy largo. Yo pensé que me iba a colgar. Que se iba a enojar. Pero no. Solo escuché como respiraba hondo y me dijo con la voz quebrada: "Tienes razón, Yessica. Tú mereces eso y más. Si te quieres ir, te entiendo. Pero yo aquí voy a seguir queriéndote, aunque no me hables". Y me colgó él primero, antes de que yo le colgara.

Esa noche lloré como nunca. Porque entendí que él sí me amaba de verdad. Que no me estaba reteniendo a la fuerza, que me estaba dejando libre aunque a él le doliera. Y yo no quería ser libre de él. Yo quería estar con él. Le marqué a los diez minutos, llorando, diciéndole que me perdonara, que no sabía lo que decía. Y él me contestó como si nada hubiera pasado. "Ya, mija, no llores, aquí estoy". Así era él.

Después de esa pelea, algo cambió entre nosotros. Ya no éramos solo dos personas que se gustaban por teléfono. Ya éramos dos personas que se habían elegido a pesar de todo. Ya no era curiosidad, ya era amor. Amor del bueno, del que aguanta distancia, encierro, críticas, soledad.

En ese año y medio yo también empecé a conocer a su familia sin conocerla. A su mamá, mi suegra, que al principio no me quería porque pensaba que yo solo iba a jugar con su hijo. Me acuerdo que la primera vez que hablé con ella fue bien seria conmigo. Me dijo "mija, si no vas en serio, mejor no le hagas ilusiones a mi hijo, porque él ya ha sufrido mucho". Y yo le dije "señora, yo voy en serio". Y con el tiempo me creyó. Y me quiso mucho. Se volvió mi cómplice. Porque ella también quería ver a su hijo feliz. Y me decía que en 10 años que su hijo llevaba ahí, nunca una mujer lo había ido a ver. Nunca. Ni una. Yo iba a ser la primera.

Eso me pegó mucho. ¿Cómo que la primera en 10 años? ¿Diez años sin que nadie fuera a verlo, sin que nadie le llevara un taco, sin que nadie le diera un abrazo de visita? Me dio una tristeza enorme y a la vez un orgullo bien grande. Porque yo iba a ser esa mujer. Yo iba a ser la que le quitara 10 años de soledad en un solo abrazo.

Por eso cuando por fin nos dieron fecha para casarnos, para el 23 de octubre, yo sentía que el corazón se me iba a salir. Año y medio esperando ese momento. Año y medio imaginándome su cara. Año y medio guardándome el "te amo" para decírselo en persona, viéndolo a los ojos.

La noche antes de la boda no dormí. Me la pasé parada frente al espejo, probándome ropa, peinándome, pensando qué le iba a decir. ¿Le digo que lo amo? ¿Le digo que está más guapo de lo que me imaginaba? ¿Lo abrazo primero o lo dejo que me abrace él? Tenía un nervio en el estómago que no me dejaba comer, que no me dejaba respirar.

Mi suegra me marcó esa noche y me dijo "ya duérmete, Mari, mañana es el gran día". Y yo le dije "no puedo, suegra, estoy bien nerviosa". Y ella se rió y me dijo "él también está nervioso, mija, no durmió nada". Saber que él también estaba nervioso me calmó un poquito. Porque supe que los dos sentíamos lo mismo. La misma curiosidad, el mismo miedo, las mismas ganas.

Al día siguiente, 23 de octubre, me levanté temprano. Me arreglé como nunca. Me puse el mejor perfume, me pinté bonito, me puse la ropa que había guardado especialmente para ese día. Me veía en el espejo y no me reconocía. Me veía bonita, ilusionada, como una novia de verdad, aunque no llevara vestido blanco.

En el camino a verlo, a casarme con él, iba con las manos sudando, con el corazón a mil, con la curiosidad de año y medio por fin a punto de terminarse.

Ya no era curiosidad. Ya era amor. Y al fin lo iba a ver.

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monita
wauu que historia de amor más profundo ,más bonito ,espero que seas feliz ❤️
monita
😰
monita
perdón ,pero cuando tuvieron su visita de pareja ella dijo que era su primera vez 🤔 y ahora dice que ya es madre ???😱😱😱
monita
me pareció repetido 🤔
Carmen Ramos
triste pero ella fue feliz y siendo porque lo recuerda con amor
Carmen Ramos
q hermosa novela de verdad estoy aquí leyendo y llorando
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