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Vendida Al Rey Dragón

Vendida Al Rey Dragón

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Dragones
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Isabela es vendida en matrimonio por su padre, al rey de los dragones, luego de qué su reino cayera en una profunda ruina. Su pueblo se moría de hambre y de frio, así que a la princesa del norte deberá elegir entre traicionar todo lo que conoce, o entregarse al hombre que la compró y salvar a su pueblo de la extinción.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Las palabras de Isabela flotaron en el aire cargado de azufre, un desafío directo lanzado no solo al rey, sino a todo el imperio de Asgardia.

Por un instante, la expresión de Malakor se endureció, transformándose en una máscara de pura ferocidad. Lejos de intimidarse, una chispa de orgullo salvaje encendió sus ojos ámbar. Una comisura de sus labios se curvó en una sonrisa de absoluta aprobación.

—Que así sea, fiera del norte —bramó el rey, haciendo que su voz retumbara por encima del estruendo de la plaza—. ¡Que el fuego decida!

Al dar la orden, los tres dragones colosales abrieron las fauces de par en par. Un torrente de llamas furiosas, densas y de un rojo incandescente brotó de sus gargantas con un estruendo ensordecedor, convergiendo directamente hacia donde ellos se encontraban. El calor era tan insoportable que el aire mismo parecía fundirse, convirtiendo el patio en un infierno en vida.

Las gradas enteras contuvieron el aliento. Yanara se inclinó hacia adelante en su asiento, con los ojos abiertos de par en par, esperando presenciar el momento exacto en que la princesa fuera reducida a cenizas.

Antes de que la muralla de fuego los devorara por completo, Malakor se movió con una velocidad sobrehumana. Con un rugido gutural que imitaba el de sus propias bestias, el rey se interpuso por completo entre las llamas y la princesa, envolviendo el cuerpo de Isabela contra el suyo con una fuerza inquebrantable. Al mismo tiempo, clavó su espada en el suelo de piedra y aferró la empuñadura, desatando la energía rúnica de sus tatuajes.

El impacto del fuego fue devastador. Una cúpula de calor abrasador y humo denso los envolvió por completo, cegando a todo el mundo en las gradas.

Isabela sintió que el aire se le quemaba en los pulmones. El calor era tan intenso que su piel parecía a punto de derretirse, y el instinto más primitivo le gritaba que se soltara, que huyera. Sin embargo, protegida por el cuerpo colosal de Malakor —que absorbía la peor parte de la furia de las llamas rugientes sin ceder ni un solo centímetro—, recordó su propia advertencia.

No iba a desfallecer. No le daría el gusto a nadie de verla caer.

Apretando los dientes con tanta fuerza que sintió sabor a sangre, Isabela enterró los dedos en los hombros musculosos del rey, aferrándose a él no solo como un ancla para sobrevivir, sino desafiando al fuego mismo a consumirla. Las runas en la piel de Malakor brillaban con una intensidad cegadora, absorbiendo y repeliendo el calor extremo en una simbiosis violenta y mágica entre el rey y sus bestias.

Afuera, los dragones mantuvieron el aliento de fuego durante lo que parecieron horas, probando la resistencia del monarca y la osadía de su elegida.

Y entonces, poco a poco, el rugido de las llamas comenzó a disiparse, apagándose en un siseo de humo espeso y cenizas calientes.

El silencio que cayó sobre la plaza fue absoluto, más pesado que nunca. Miles de pares de ojos se clavaron en el centro de la explanada, intentando atravesar la densa cortina de humo que flotaba en el aire.

Yanara se puso de pie en las gradas, negándose a creer lo que sus ojos empezaban a atisbar.

Cuando el humo se desvaneció por completo, la imagen dejó a todo el imperio sin aliento. Malakor seguía de pie, con el torso humeante y cubierto de sudor y ceniza, pero completamente ileso. Y aferrada a su lado, con la respiración agitada pero con la barbilla erguida y los ojos ardiendo con una fuerza indomable, estaba Isabela.

No se había quemado. Su túnica resistió, y su melena negra caía sobre sus hombros intacta. Había cruzado el fuego.

Al verlos de pie, los tres dragones cerraron las fauces humeantes y, uno a uno, bajaron masivas cabezas escamadas en una reverencia solemne y primitiva, aceptando finalmente a la reina que el fuego había forjado.

Un segundo después, el estadio entero estalló en un grito unánime y estruendoso de aprobación, golpeando las armas contra el suelo en honor a su rey y a la nueva soberana del norte.

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Dulce maria Canelon
hayyyy espero que no se la tome algo debe saber ella, algo le debió de transferir la dragona cuando la toco no o se digo yo
Flæka Caviedez
Ayyyyy que no se la tomé
Nena
Uf!!! De una se la soltó
Natalia Vasquez
tantas pruebas que le pone Malakor a Isabela😂😂😂😂🤔🤔🤔🤔🤔🤔👏👏👏👏👏quieres una reina o es una competidora 😂😂😂😂😂.
Natalia Vasquez
uppppps valla ese hombre va al punto 😂😂😂😂🤔🤔🤔🤔🤔🤔👏👏👏👏.
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Natalia Vasquez
ambos son orgullosos y mandones😂😂😂😂😂.
Natalia Vasquez
se quedó mamando la otra pendeja, toma pa que lleves 😂😂😂😂👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔.
Yolanda Plazola Arroyo: jajajaja y si valla babosada pará que se entretenga 😂😂
total 1 replies
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