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Un Matrimonio Imperial

Un Matrimonio Imperial

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio arreglado / Traiciones y engaños
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: A.B.G.L

Todo empezó en la crueldad: el hombre que amo se casa con mi mejor amiga, y yo debo presenciarlo todo, humillada, en primera fila.

Para dejar de ser su juguete, suelto la mentira que me salva y me venga:
—Estoy comprometida con Denney Callahan.

Se burlan… hasta que él aparece, me rodea la cintura con posesión feroz, me pega a su cuerpo y declara:
—Es mi prometida. Créanlo.

La mentira se vuelve verdad. Y el juego dulce, vengativo y oscuro ha comenzado.

NOVELA EXTENSA...

Advertencia: Novela +21

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Capítulo 2: La factura del rescate

Sus dedos se cierran sobre mi cintura con una firmeza que no duele, pero que no admite duda: me sostiene como si fuera suya, y nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a tocar lo que le pertenece. Camina a mi lado, paso largo y decidido, y yo me veo obligada a acompasarlo, a dejar que me guíe hacia las puertas de cristal de la recepción, mientras las miradas nos queman la espalda.

Escucho su voz, baja y segura, resonando con autoridad que aplasta cualquier murmullo:

—Permitan el paso.

Su escolta —dos hombres altos, de trajes oscuros y miradas impenetrables— abre camino entre la multitud como si apartaran aire. Veo por el rabillo del ojo que él, el hombre que amé, da un paso adelante, el rostro encendido de rabia y confusión.

—¡Denney! —grita, y su voz se quiebra ligeramente—. Esto es absurdo, tú no…

Denney no se detiene. Solo gira la cabeza lo justo para clavarle esos ojos grises, fríos y afilados, en él. No dice una palabra. Pero esa mirada cae como un mazo. El ex se queda clavado en el sitio, la boca entreabierta, incapaz de dar un paso más. Mi mejor amiga, la que ayer me prometió que siempre estaríamos juntas, permanece inmóvil a su lado, pálida, las manos apretadas contra el vestido blanco. La burla ha desaparecido de sus ojos. Ahora solo hay miedo.

Y entonces salimos. El aire de la tarde de Miami me golpea el rostro, cálido y húmedo, y siento que las piernas me fallan. La adrenalina que me sostuvo dentro empieza a desvanecerse, dejándome un temblor profundo en los huesos. He ganado. Lo he humillado. He… hecho algo imprudente, terriblemente imprudente.

El chófer abre la puerta de una limusina negra, larga y baja, con cristales tan oscuros que no dejan ver nada del interior. Denney me ayuda a subir, y en cuanto cruzo el umbral, su mano me suelta.

La puerta se cierra. El ruido del exterior se apaga de golpe, como si hubiéramos entrado en otro mundo.

Me siento a su lado, el corazón golpeándome contra las costillas. El espacio es amplio: asientos de cuero negro, madera pulida, un bar pequeño en la esquina. Pero se siente diminuto. Asfixiante. Porque en cuanto el coche arranca, Denney se reclina en su sitio, cruza una pierna sobre la otra, y su rostro cambia. La sombra de posesión, la cercanía protectora… todo se desvanece. Lo que queda es una máscara de hielo, perfecta, inexpresiva.

—Yo… —empiezo, con la voz algo temblorosa—, gracias. No sé cómo agradecértelo. Fue… increíble.

Denney suelta una risa corta, seca, sin alegría. Me mira de frente y sus ojos grises me recorren como si estuviera evaluando la rentabilidad de un negocio.

—No te equivoques, Lana —dice, y su tono es gélido, cortante—. No entré a ese salón a jugar al héroe de tu telenovela barata. No le hago favores a nadie.

Me quedo sin aire. Las palabras me golpean más fuerte que si me hubiera abofeteado.

—Pero… lo hiciste —murmuro, confundida—. Dijiste que era tu prometida.

—Lo hice porque tu vocecita temblorosa pronunció mi nombre como si fuera un amuleto —responde, inclinándose hacia mí, y su cercanía me hace retroceder contra el respaldo del asiento—. Me pregunto: ¿por qué Callahan? ¿De todos los hombres en esa sala, por qué yo?

Trago saliva. Siento la mirada suya pesando sobre mí, analizándome, desnudándome.

—Porque… —empiezo, bajando la vista hacia mis manos entrelazadas—. Porque todos saben quién eres. Tienes peso. Pensé que si mencionaba tu nombre, dejarían de reírse. No me di cuenta de que…

—¿De que yo aparecería? —termina él por mí, con una sonrisa que no llega a sus ojos—. Qué conveniente. Y qué desafortunado para ti: ahora el rumor ya corre. En los teléfonos de los inversores, en los medios, en la élite que se cree dueña de la ciudad. “Denney Callahan se compromete con la chica que todos abandonaron”. La imagen se propaga a velocidad de incendio.

—Puedo aclararlo —digo rápidamente, alzando la vista—. Mañana mismo diré que fue un error, que me dejé llevar…

Denney niega con la cabeza, despacio, y esa negativa me hunde el estómago.

—No puedes. No sin hacerme parecer un idiota. Yo no soy el hombre al que se usa como adorno para salvar el orgullo y luego se descarta. Mi nombre, mi reputación, mi control… no son herramientas que nadie toma sin pagar.

El coche se detiene. No en mi casa. En un edificio de cristal y acero que se alza hacia el cielo como una aguja: su residencia. El penthouse más alto, el que domina toda la bahía.

Subimos en silencio. El ascensor se desliza suavemente, y cuando las puertas se abren, entramos en un espacio inmenso, desnudo en su elegancia: suelos de mármol negro, paredes blancas, ventanales que cubren toda la fachada, reflejando las luces de la ciudad. Es hermoso. Y frío. Tan frío que parece que nadie vive aquí. Nadie respira aquí.

Denney se dirige al bar, se sirve un whisky, y no me ofrece nada. Da un trago, se gira hacia mí, y apoya la cadera contra el mueble, mirándome desde su altura.

—Esto es lo que va a pasar —dice, sin rodeos—. No voy a permitir que una mentira tan pública se convierta en mi humillación privada. La historia se mantiene. Eres mi prometida. Y vas a vivir aquí. Conmigo.

Parpadeo, segura de haber oído mal.

—¿Vivir aquí? —repito—. Denney, eso es imposible. Tengo mi apartamento, mi trabajo…

—Lo harás compatible —la interrupción es suave, pero absoluta—. A partir de mañana, mudas tus cosas. Tu agenda pasará por mi equipo. No hay declaraciones, no hay entrevistas, no hay comentarios a nadie. Ni a tu familia, ni a tus amigos, y mucho menos a él. Cero contacto. Si le escribes, si le llamas, si te acercas a él… lo consideraré una traición.

—Esto no es justo —doy un paso hacia él, con la voz quebrada por la indignación—. Yo solo quería defenderme. No pedí que te involucraras.

—Usaste mi nombre —responde, dando un paso hacia mí, y su cercanía me obliga a retroceder hasta chocar contra el borde de un escritorio—. Eso es pedir. Es invocar mi poder para que te proteja. Y el poder tiene un precio.

—¿Y si digo que no? —pregunto, alzando la barbilla, aunque me tiembla la mandíbula—. ¿Si prefiero volver a ser la chica de la que se burlan antes que ser tu prisionera?

Denney se detiene a escasos centímetros de mí. Levanta la mano y me toma el mentón entre el pulgar y el índice, con firmeza, sin lastimarme, pero sin dejarme apartar la vista. Sus ojos grises me atrapan, profundos, helados, implacables.

—Si das un paso atrás ahora —susurra, y su voz es suave como la seda que oculta una navaja—, no solo volverás a ser la burla de todos. Me encargaré personalmente de que nadie te reciba. Ningún evento, ningún empleo, ningún círculo. Cuando Denney Callahan aparta a alguien, esa persona desaparece. Te destruiré, Lana. Lenta, limpia, definitivamente. Y todos pensarán que tengo razón.

El aire se me escapa de los pulmones. Lo miro a los ojos, y comprendo mi error. Para escapar de un verdugo que me desangraba a cuentagotas, le había entregado el cuello al hombre que disfrutaba decapitar.

—Tienes hasta las nueve de la mañana —continúa, soltándome el mentón despacio, como si yo fuera algo que valora pero que aún no merece cariño—. Mi coche te recoge. No intentes esconderte. Te encontraré.

Asiento, apenas, sin fuerzas para decir nada. Me doy la vuelta y camino hacia la salida, sintiendo su mirada clavada en mi espalda todo el camino. La puerta se cierra a mis espaldas, y me quedo en el pasillo, con el corazón a punto de estallar, sabiendo que no he ganado mi libertad. He cambiado de jaula. Y esta es mucho más hermosa… y mucho más peligrosa.

Mañana entro. Y una vez que cruce esa puerta, no habrá vuelta atrás.

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JOGXANDY BELLO
jejeje critica constructiva, fue a humillar a otros y se humillo ella misma, solo no se doblega contra él protahonista pero si se humilla contra los demas, sobretodo con sus enemigos, no estoy entendiendo la logica de la narraccion. Espero que el cambio realmente sea significativo
A.B.G.L: Si resulta algo exasperante, pero es que ahora quiero darles ese toque humano, donde hay margen de error y así, espero que te vaya gustando...👏
total 1 replies
JOGXANDY BELLO
Que horror eso que es la primera aparicion y ya pierde los modales, no creo que este dando la imagen de chica super poderosa jejeje
A.B.G.L: hola, gracias por tu primer comentario, la verdad es que estoy queriendo que la evolución de los personajes fluyan natural y algo calmado, pero mas adelante ella cambiará un poco, gracias por tu apoyo...
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