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Renací para cambiar mi destino

Renací para cambiar mi destino

Status: Terminada
Genre:Romance / Maltrato Emocional / Dominación / Autosuperación / Atracción entre enemigos / Reencarnación / Completas
Popularitas:14.9k
Nilai: 5
nombre de autor: waya520

Luna lo perdió todo: su fortuna, su hogar y, sobre todo, a la familia que amaba. Y todo por obsesionarse con el hombre equivocado. Cuando ya no le quedaba nada, cerró los ojos convencida de que era el final...

Pero despertó tres años en el pasado.

Su familia vive. Su casa sigue en pie. Y esta vez Luna conoce cada golpe que le tiene reservado el destino. Con los recuerdos de una vida que no piensa repetir, se propone una sola cosa: cambiarlo todo. Alejarse del heredero frío y cruel que arruinó su existencia, proteger a los suyos y, por fin, vivir para ella misma.

El problema es que el destino no se deja corregir tan fácil. Julián, el hombre que juró olvidar, ya no la mira como antes. Un pretendiente inesperado le ofrece la ternura que nunca tuvo. Y en las sombras, viejos rencores y secretos de familia empiezan a moverse... porque no es la única que sabe lo que aún no ha pasado.

Entre fiestas de alta sociedad, imperios familiares, traiciones que cortan el aliento y un amor que se niega a morir, Luna descubrirá que una segunda oportunidad no se recibe: se pelea.

NovelToon tiene autorización de waya520 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La invitación de cumpleaños

—Pero si fue un amigo el que me llevó ahí y toqué el piano.

Ahora era Bruno el que se quedaba callado. Por lo que recordaba, esa sala de música solo la podía abrir alguien que de verdad tuviera poder ahí; y no se refería solo a gente rica, sino a alguien influyente. Como un donante principal, por ejemplo.

—¿Cómo se llama ese amigo tuyo? —preguntó, para asegurarse.

—Sebastián —respondió Luna con tranquilidad. Bruno volvió a quedarse en silencio. Ese nombre no le sonaba desconocido.

Los dos siguieron callados hasta que llegaron a casa.

En su otra vida, en la fiesta de cumpleaños de Julián, Luna se había acercado con toda confianza y le había entregado una caja que, por fuera, se veía lujosísima.

—Julián, esto es para ti.

Arturo mismo sentía curiosidad por lo que había dentro de la caja. Ese día era el cumpleaños de Julián; había invitado a algunos de sus amigos a la fiesta que organizó a propósito en un hotel privado. Y también estaba Luna, que había ido porque era la amiga de la infancia de Julián.

Pero, en lugar de aceptar el regalo de aquella mujer, Julián estrelló la caja con fuerza, de modo que su contenido se rompió y quedó desparramado por el suelo.

Los ojos de Arturo se abrieron de par en par al ver que aquel objeto roto no le resultaba nada desconocido.

—Pero si ese es el reloj RX, del que solo existen cinco en el mundo —dijo, tapándose la boca sin poder creerlo. Y ahora solo quedaban cuatro, porque uno acababa de deshacerse en manos de Julián.

Él no sentía la menor culpa por haber destruido aquel objeto tan caro.

En cambio Luna, con la mirada vacía, veía cómo el regalo que había comprado con tanto esfuerzo terminaba destrozado, irreconocible. Cierto que había sido carísimo, pero para ella eso no era nada.

Tuc... tuc.

El taconeo de unos zapatos altos resonó dentro de aquel hotel. Apareció una mujer que esa noche se veía preciosa. Sin dudarlo, Julián dio unos pasos hacia ella; incluso pisó de paso, con el zapato, los pedazos del regalo de Luna.

Ignorando la cara de decepción de aquella mujer, Arturo miró con lástima a Luna, que parecía estar aguantándose las lágrimas. Y más aún cuando Julián, a propósito, besó la frente de Karina, la mujer a la que había conocido apenas dos meses atrás.

Karina miró con desdén a Luna, que ya se había puesto en cuclillas y recogía los pedazos del reloj.

—Esto es para ti, Julián, perdón que no sea tan caro como el regalo de Luna, pero lo hice especialmente para ti —enseguida le entregó su regalo, que Julián recibió de buena gana.

Algunos amigos de Julián miraban con desprecio a Luna, que se veía tan lamentable.

—Si yo fuera ella, mejor me iría a casa —dijo alguien por ahí.

Y varios de ellos se rieron de Luna, que en efecto se veía patética en ese momento.

Luna sabía que ahí no la querían, pero aun así quería seguir festejando el cumpleaños del hombre de sus sueños. ¿Acaso era un delito?

Julián tomó la mano de Karina y la llevó a pararse frente al pastel de cumpleaños que había encargado con mucha anticipación.

—Ayúdame a soplar las velas —dijo él, alzando un poco la voz. Algunos invitados empezaron a vitorear. Karina sonrió con timidez cuando él le apretó la mano con fuerza. De vez en cuando le echaba una mirada a Luna, que la observaba con dureza. Pero a ella no le importaba. Al contrario, le pidió a propósito a Julián que le besara la frente antes de soplar las velas del pastel.

Un espectáculo repugnante para Luna. Ya tenía la mano cerrada en un puño y se juró que le haría la vida un infierno a Karina; ya lo había dicho antes: a cualquier mujer que intentara acercarse a Julián, la apartaría por cualquier medio.

Por fin terminó el momento de cortar el pastel. Karina, a quien le encantaba provocar a Luna, se le acercó con toda confianza llevando un pedazo de pastel que ya tenía listo.

Julián estaba ocupado conversando con Arturo y con sus otros amigos.

Luna, en cambio, sonrió de lado cuando Karina empezó a acercársele.

—Este pastel es para ti —dijo Karina, tendiéndole a Luna un pedazo de pastel que había puesto en un plato.

Luna le echó una mirada rápida al pastel y luego volvió a mirar a Karina con desdén.

—¿Me estás provocando a propósito? —preguntó, yendo directo al grano.

Cualquiera que viera la actitud de Karina sabía que esa mujer buscaba a propósito hacerla enojar.

Karina sonrió apenas.

—¿Para qué iba a provocarte? A ver, ¿tú qué eres de Julián?

La mano de Luna volvió a cerrarse en un puño.

—Tú solo eres su amiga de la infancia, y eso si es que Julián te considera una amiga. Si yo fuera tú, Luna, me habría ido cuando Julián me echó, pero como eres tan terca, con razón Julián te odia —siguió Karina, que se veía segurísima de sí misma.

Luna soltó una risita al oír las palabras arrogantes de la mujer que tenía enfrente. Enseguida recibió el pastel y su mirada se volvió afilada.

Karina, tan ocupada en humillar a Luna, no se imaginaba lo que iba a hacer la mujer que tenía delante.

Un golpe seco.

Algunos invitados se quedaron mudos al ver el gesto de Luna, que podría considerarse bastante brusco. Con rudeza le embarró un pedazo de pastel en la cara a Karina, que se quedó tan pasmada que ya no pudo decir nada más.

Luna tiró el plato del pastel al suelo, se acercó al rostro de Karina y le susurró:

—Tú, mujer pobretona, no te des aires de grandeza delante de mí; puedo apartarte con toda facilidad del lado de Julián, o de este mundo.

El cuerpo de Karina se tensó. Luna, en cambio, sonrió de lado, sobre todo cuando Julián empezó a acercarse a ellas.

Él se sorprendió bastante al ver la cara de Karina llena de crema del pastel. Su mirada se dirigió a Luna, que lo observaba con toda calma.

—TÚ —Julián señaló la cara de Luna con rabia en el corazón.

—NUNCA, JAMÁS VOY A QUERERTE. ERES UNA MUJER REPUGNANTE Y ME DA ASCO VER TU CARA, QUE TE QUEDE CLARO. VETE DE AQUÍ AHORA MISMO. ¡SEGURIDAD! —la echó a gritos. Enseguida volvió a revisar el estado de Karina, que ya lloraba entre sus brazos.

Luna se quedó atónita cuando Julián la echó de aquella forma tan brusca.

Luna abrió despacio los ojos, ya húmedos por las lágrimas. Últimamente no dejaba de soñar con su pasado.

—Aaargh, ¿por qué tengo que acordarme de ese episodio tan horrible? —dijo, molesta. Ella solo quería vivir en paz, pero aquel suceso del pasado se le aparecía siempre que dormía.

Luna se quedó quieta. Sus ojos miraban el techo de su cuarto, pintado de un azul brillante. Su mente volvió a volar hacia el día del cumpleaños de Julián.

Un momento...

Sentía que se le olvidaba algo. Los ojos se le abrieron de golpe cuando cayó en cuenta de que dentro de poco era el cumpleaños de Julián.

Toc... toc.

Se oyeron unos golpecitos en la puerta desde afuera.

—¿Quién es? —preguntó, sentándose en la cama.

La puerta se abrió con un clic.

—Soy mamá.

Wendy sonrió y entró al cuarto de su hija.

—¿No tienes prendido el aire, cariño? —preguntó, sorprendida de ver a Luna bastante sudorosa a pesar de estar dentro del cuarto.

Luna negó con la cabeza.

—Acabo de despertarme, mamá, por eso siempre sudo, y más a esta hora del día.

Wendy asintió y se sentó junto a su hija.

—Aquí hay una invitación para ti —dijo mientras le entregaba una tarjeta de invitación.

—¿Invitación de qué, mamá?

—Del cumpleaños de Julián.

A Luna el corazón le dio un vuelco.

Miró a su madre con cara de horror. ¿Tenía que ir?

1
Norma Angelica Saldaña Reyes
/Smile/
Tania 🇨🇴🙏
Perdí horas de mi vida en eso no lo puedo creer debes decir que al final Luna vuelve con Julián y ya jaja
Anni Arias
claro uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde ahora quiere recuperar la bipolar
ivanna lizbeth pacheco gutierrez
felicitaciones
sigue escribiendo
me gustó
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