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El Colmillo Carmesí: Historias Del Mar

El Colmillo Carmesí: Historias Del Mar

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Fantasía épica / Venganza
Popularitas:74
Nilai: 5
nombre de autor: Fernando Perez

Un chico marcado por 10.000 voces zarpa en un mar maldito para escribir el final de todas las historias.

Nicolás solo quería ser libre. Pero cuando las historias de los muertos lo eligieron, tuvo que pelear contra piratas, monstruos hechos de arrepentimiento y su propio destino.

Ahora con "El Colmillo Carmesí" en la mano debe decidir: ¿salvar el mundo de historias o dejar que todo se queme?

Fantasía épica, aventura y piratas. Para lectores que aman un buen viaje en el mar.

NovelToon tiene autorización de Fernando Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: El Primer Pacto

La pluma quemaba.

No era fuego. Era como mil agujas pinchándole el cráneo cada vez que tocaba el papel.

Nicolás estaba en su barril. El mismo de siempre. Pero hoy no olía a pescado podrido. Olía a tinta y a sangre vieja.

"Capítulo 2: El Primer Pacto", escribió con letra temblorosa.

Las 10.000 voces callaron. Por primera vez en 10 años, hubo silencio.

Y luego una sola voz. De mujer. Joven.

"Gracias por recordarme", susurró.

Nicolás pegó un salto. "¿Quién eres?"

"Soy Ana", dijo la voz. "Morí hace 8 inviernos. En la peste. Tenía 17 años y quería coser vestidos."

Nico se llevó la mano a la cicatriz de la mejilla. La que se hizo a los 14 cargando cajas.

"¿Por qué yo?" preguntó.

"Porque el libro te eligió", respondieron 10.000 voces a la vez. "Porque tienes la cicatriz. Porque no tienes nada que perder."

El libro "El Colmillo Carmesí" vibró sobre sus rodillas. En la portada, debajo del título, apareció una línea nueva escrita en rojo:

"1/10 Historias escritas. 9 para despertar el Colmillo."

"¿Despertar qué?" dijo Nico.

"El arma", contestó una voz vieja y ronca. "Cada 10 almas que liberes escribiendo, el Colmillo te da un poder. Para proteger las historias. Para pelear."

Nico miró por la rendija del barril. Amanecía en Vallegris. El puerto olía a sal y a miseria.

"¿Y si no quiero pelear?"

"Entonces las voces nunca pararán", dijo la voz vieja. "Seguirán gritando hasta que te vuelvas loco. Como al anterior Portador."

Se le heló la sangre. "¿Hubo otro?"

"Hubo muchos", dijeron todas. "Todos fallaron. Todos se volvieron locos. Tú eres el último."

Nico tragó saliva. Miró la página en blanco.

"Ok", dijo. "Escribo a Ana."

Y escribió.

Escribió como Ana cosía de noche a escondidas. Como se reía. Como tenía miedo a la oscuridad y dormía con un muñeco de trapo. Como murió sola porque el cura no quiso entrar a su casa por miedo al contagio.

Cuando terminó la última línea, el dolor de cabeza desapareció.

Por 3 segundos.

Y en su mente escuchó un suspiro. Aliviado.

"Gracias, Portador", dijo Ana. Y su voz se apagó.

Solo quedaban 9.999.

Nico soltó la pluma. Le temblaban las manos. "Funciona..."

"Claro que funciona", dijo la voz ronca. "Ahora escribe al siguiente. Al Capitán Rojosangre."

Nico frunció el ceño. "¿Un pirata?"

"El peor", escupió la voz. "Quema libros. Mata bardos. Dice que los recuerdos duelen y es mejor olvidarlos. Hundió 12 barcos. Mató a mi tripulación."

"¿Y sigue vivo?"

"En el Mar de los Susurros", dijeron. "Riéndose. Mientras nosotros gritamos."

Nico apretó la mandíbula. A él también le habían quitado todo. A los 10 se quedó solo. A los 14 la cicatriz. A los 20 seguía cargando cajas para otros.

Rabia. Eso conocía bien.

"Escribo su historia", dijo. "Y después voy a buscarlo."

El libro brilló. Débil. Como aprobando.

Escribió toda la noche. No fue al muelle a trabajar. Que lo corrieran.

Escribió como Rojosangre degolló a un niño. Como quemó la biblioteca de Puerto Blanco. Como tenía una cicatriz en la cara en forma de colmillo. De ahí su nombre.

Cuando terminó, la tinta roja volvió a aparecer sola:

"El Colmillo Carmesí reclamará su deuda."

Nico se puso de pie. Le dolía el cuerpo de no dormir, pero la cabeza le dolía menos.

Guardó el libro bajo la camisa y salió del barril.

El capataz lo vio pasar. "¡Eh, Fantasma! ¿Dónde vas?"

Nico no contestó. Siguió caminando hacia el muelle.

"Me voy", dijo en voz baja. "A escribir. A recordar. A cobrar."

Las voces estaban tranquilas. Esperando.

Afuera, el mar rugía.

Y por primera vez, a Nico no le dio miedo.

Le dio ganas de gritar de vuelta.

"Capítulo 2 terminado", susurró tocando el libro. "9 más."

El Colmillo Carmesí pesó un poco más en su pecho.

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