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Renacer

Renacer

Status: En proceso
Genre:Venganza de la protagonista / Maltrato Emocional / Autosuperación
Popularitas:7.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Miranda Saavedra. Un nombre que en los círculos financieros es sinónimo de respeto, fortuna y un orgullo inquebrantable. Como presidenta de uno de los conglomerados más influyentes del país, su presencia intimida a los tiburones de la industria y su mirada es capaz de desmantelar cualquier defensa antes de que se pronuncie la primera palabra en una junta.
Pero esa armadura de seda y acero fue forjada en el fuego.
Hubo un tiempo en que Miranda era otra mujer: una esposa dedicada que creía en la paciencia y en el refugio de un hogar, soñando con una familia que nunca llegó. Esa vida "perfecta" se desintegró en un solo instante, convirtiéndose en un infierno de sombras cuando el mundo que conocía la traicionó, siendo secuestrada para ser vendida al mejor postor.

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¿Huída o rescate?

En medio de la gala, donde la opulencia y la hipocresía dictaban el ritmo de la noche, Lissandro no permitía que su atención se desviara. Sus ojos seguían cada movimiento de la pareja que ahora danzaba en el centro de la pista. Andrés y Alana se movían con una sincronía perfecta, proyectando la imagen de un matrimonio idílico que helaba la sangre de Lissandro. Verlos así, celebrando sobre la ausencia de la verdadera dueña de todo, era una confirmación de la bajeza de Andrés.

​De pronto, el peso de su teléfono en el bolsillo se volvió una señal de vida. Era la llamada que llevaba horas esperando. Lissandro se deslizó entre las sombras de las columnas de mármol y salió al balcón, buscando un refugio donde el ruido de La orquesta no pudiera perturbar el mensaje.

​—Habla —ordenó Lissandro, con una voz que había perdido toda calidez.

​—Hemos localizado al Fénix —respondió una voz ronca y profunda al otro lado de la línea.

​El corazón de Lissandro dio un vuelco, pero su rostro permaneció impasible, una máscara de acero.

​—¿Dónde la tienen? —preguntó, la impaciencia filtrándose por sus labios apretados.

​—Un galpón abandonado en los muelles del sector sur. Está rodeada de escoria del bajo mundo. No parecen profesionales, pero son peligrosos.

​—Envíame la ubicación exacta ahora mismo —sentenció Lissandro—. Salgo para allá de inmediato. No dejen que la muevan.

​Sin mirar atrás, sin despedirse de nadie y sin que la "alta sociedad" notara su ausencia, Lissandro abandonó el salón. Dejó atrás el aroma a perfume caro y las sonrisas de plástico de los Lara. Mientras el motor de su coche rugía en la noche, Lissandro sabía que la vida de la mujer que nadie extrañaba dependía de su velocidad. El Fénix estaba en llamas, y él era el único dispuesto a sacarla del fuego.

Mientras el motor del auto de Lissandro devoraba los kilómetros en una carrera contra el tiempo, en el galpón, Elena libraba su propia batalla. Las cuerdas de nylon le mordían las muñecas, quemando su piel y dejando un rastro de sangre viva, pero ella apenas lo sentía; el incendio que Andrés había provocado en su alma era mucho más doloroso y abrasador.

Con un último esfuerzo desesperado, sus dedos entumecidos encontraron la debilidad en el nudo. Las ataduras cedieron. Elena soltó un jadeo sordo, tragándose el grito de alivio mientras liberaba sus tobillos con rapidez. Se puso de pie apoyándose en la pared húmeda, sintiendo que el mundo le daba vueltas. El miedo era una presión constante en su pecho, pero la rabia empezaba a darle la fuerza que sus músculos no tenían.

Sus ojos recorrieron el lugar hasta dar con una ventana alta y estrecha. Con una cautela nacida del instinto de supervivencia, comenzó a apilar viejos guacales de madera. Cada movimiento era una tortura de silencio; el más mínimo crujido de la madera podrida podría ser su sentencia de muerte. Escaló la precaria estructura y alcanzó el marco de la ventana, asomándose al exterior.

La libertad estaba a un paso, pero el destino tenía otros planes. Justo cuando Elena lograba saltar hacia el terreno baldío que rodeaba el galpón, la puerta de su celda se abrió de par en par.

—¡Jefe, el pájaro voló! —gritó el lacayo al encontrar la habitación vacía, su voz resonando con una violencia que hizo que la sangre de Elena se congelara.

La alerta se propagó como un virus. Luces de linternas empezaron a barrer la oscuridad y el sonido de botas pesadas golpeando el suelo alertó a Elena. Los hombres que la habían vendido como una mercancía ahora la cazaban como a una presa. Ella se pegó a las sombras, tratando de volverse invisible entre los restos de maquinaria vieja y la maleza, sabiendo que, si la atrapaban ahora, no habría una segunda oportunidad. Había dejado de ser una esposa paciente; ahora era una mujer huyendo por su vida en la cueva del lobo.

Estaba siendo acorralada, los secuestradores estaban cada vez más cerca de ella, su respiración empezó a hacerse más pesada haciendo que el aire no llegara a sus pulmones. De repente una mano fuerte la tomo desprevenida tapándole la boca y pegándola a su cuerpo.

—Si quieres sobrevivir, no hagas ruido —la voz del hombre que la había atrapado era como una mezcla entre frialdad y al mismo tiempo calidez —Debemos movernos para que no nos encuentren, no vayas a gritar solo confía en mí.

Elena no había visto el rostro de quién la estaba rescatando, ella solo podía sentir su fuerte mano sosteniendo la suya con determinación.

En plena huida, el silencio de la noche fue desgarrado por una ráfaga de disparos. Elena se encogió, esperando sentir el impacto, pero el plomo no iba dirigido a ella. Los ojos azules que antes desbordaban terror ahora brillaban con una chispa de esperanza salvaje mientras observaba sombras moviéndose con precisión militar entre la maleza.

—No te preocupes por nada —una voz firme y profunda rompió el caos a su lado—. Mis hombres se encargarán de esa escoria. Ahora, sígueme. Hay un auto esperándonos más adelante.

Lissandro la tomó del brazo. El contacto físico la sobresaltó, pero su cuerpo, agotado y al límite, se dejó guiar. Mientras corrían, la mente de Elena era un torbellino de sospechas. Por un fugaz e ingenuo segundo, pensó que Andrés se había arrepentido, que su esposo había enviado a rescatarla. Pero esa idea murió antes de nacer. El frío volvió a colonizar su corazón cuando llegaron al vehículo blindado que aguardaba en el linde del bosque.

Bajo la luz de la luna, las insignias grabadas en la carrocería brillaban con una elegancia letal: El emblema de los Saavedra.

Elena se detuvo en seco, soltándose del agarre de Lissandro como si su mano quemara. Los Saavedra eran los rivales jurados de su familia, los competidores despiadados que Andrés le había enseñado a odiar desde el primer día de su matrimonio.

—Eres nuestro enemigo —acusó Elena, retrocediendo un paso, con la voz quebrada por la confusión y la desconfianza.

Lissandro soltó una risa seca, un sonido carente de alegría que rebotó en el metal del auto. Se giró lentamente, fijando sus ojos en los de ella con una intensidad que la dejó sin aliento.

—No tienes la menor idea de quién es realmente el enemigo, Elena —sentenció él, con una furia contenida que no iba dirigida a ella, sino a los que la habían traicionado—. Sube al auto. Aquí afuera eres una presa; allá adentro, empezaremos a convertirte en cazadora. Hablaremos en un lugar seguro.

Lissandro Saavedra no le dio opción. Su orden no era una sugerencia, sino la apertura de un nuevo destino. Elena miró hacia atrás, hacia la oscuridad del galpón donde su antigua vida había muerto, y luego hacia el interior del auto. Entendió que, para destruir a los Lara, tendría que caminar con los Saavedra.

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Eliana Galann
inesperado personaje la madre de miranda,! no puedo con la espera del próximo capítulo, la historia está super
Mine Romero
Excelente novela 👏👏👏muchas gracias por actualizar
Mercedes Tibisay Marin
hay que descubras rapido a ese que le quiere hacer daño
Mercedes Tibisay Marin
sera que hay un traidor en su casa
Mercedes Tibisay Marin
Miranda acaba con cada uno de ellos
Mercedes Tibisay Marin
desgraciados
Mercedes Tibisay Marin
hay Dios que terrible suceso
Gabriela Alejandra Badia
buenísima!!
Mine Romero
Excelente novela me encanta 👏👏muchas gracias por actualizar 🙂🙂
Mine Romero
ufff esta súper interesante por favor nos puedes regalar más capítulos 🙂
Mine Romero
Excelente novela me encanta muchas gracias por actualizar 👏👏👏☺️☺️☺️
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Ya se dañó demasiado la imagen de Lisandro, hizo cosas aberrantes para acercarse a Miranda, todo con la excusa de su dolor y la idea de la venganza. Qué mujer podría perdonar algo así ? 🧐🤨🤨🤔🤔🇨🇴🇨🇴
Maria Vázquez torres
la verdad autora ésto es un enredo la voy a dejar de leer hasta q este terminada
Mine Romero
Esta súper emocionante, muchas gracias por actualizar 👏👏☺️
valeska garay campos
solo por venganza hizo todo?🤔
valeska garay campos
será que es verdad todo lo que dijo 🤔
Miriam Colín
Espero que terminen con todos los desgraciados, que después de todo el caos puedan empezar de nuevo con su amor renovado y siendo felices con su hija.
Eliana Galann
aahh que alivio era mucho ir sola a enfrentar al arrogante ex marido
Mine Romero
Excelente novela, por favor nos puedes regalar más capítulos muchas gracias 😘
valeska garay campos
tarde o temprano lo va. a perdonar 🤔😭
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