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Quiero El Divorcio

Quiero El Divorcio

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Omegaverse
Popularitas:11.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Fanny123

Elías murió de la forma más absurda… y despertó dentro de su novela omegaverse favorita.

Ahora es Adrian Valmont, el omega dulce destinado a ser ignorado, humillado y finalmente morir de amor a manos de su esposo: el frío y arrogante duque alfa Cassian Armand.

Pero hay un problema.

Él ya conoce la historia.

Y esta vez no piensa esperar a que lo abandonen.

Decidido a cambiar su destino, Adrian exige el divorcio desde el principio. Sin embargo, el duque se niega a dejarlo ir. Lo que comienza como un matrimonio político sin amor se convierte en una batalla de orgullo, deseo y poder, donde el alfa que nunca miró atrás empieza a obsesionarse con el omega que ya no lo ama.

¿Podrá Adrian romper el destino que ya fue escrito…
o el duque hará todo lo posible por mantenerlo a su lado?

NovelToon tiene autorización de Fanny123 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

QUIERO EL DIVORCIO

CAPITULO 2

El palacio ducal era exactamente como Elías lo recordaba de la novela: elegante, majestuoso… y emocionalmente más frío que un congelador industrial.

Los candelabros brillaban con una dignidad innecesaria. Los sirvientes caminaban en silencio como si el sonido estuviera prohibido por decreto imperial. Incluso las flores del jardín parecían crecer con disciplina militar.

Qué ambiente tan romántico para un matrimonio condenado, pensó Adrian mientras avanzaba por el corredor principal.

Porque sí, ahora era Adrian.

Omega noble. Hermoso. Delicado.

Destinado a morir por amor.

—No en esta versión —murmuró.

—¿Su Excelencia? —preguntó la criada detrás de él.

Adrian sonrió dulcemente.

—Nada, estaba practicando un discurso.

Y vaya que lo estaba practicando.

En la historia original, Adrian tardaba cuarenta y seis capítulos en colapsar emocionalmente. Él planeaba resolverlo en la primera semana.

Eficiencia ante todo.

—¿El duque está ocupado? —preguntó con serenidad.

—Como siempre, Su Excelencia.

Por supuesto. El hombre probablemente agendaría su propio funeral con tres meses de anticipación.

Llegaron frente al despacho. Adrian respiró hondo.

“Bien. Entro. Pido el divorcio. Él acepta porque no le importo. Yo me voy a vivir tranquilamente con una pensión decente. Fin.”

Plan perfecto.

La puerta se abrió.

Cassian Armand estaba de pie junto al escritorio, revisando documentos con expresión severa. Uniforme negro impecable. Guantes oscuros. Mirada de alfa dominante que probablemente hacía que soldados adultos lloraran en secreto.

Levantó los ojos.

Y lo miró.

Silencio.

Si este fuera un manga, habría flores dramáticas flotando alrededor. Pero no. Solo tensión.

—¿Ocurre algo? —preguntó el duque.

Directo. Seco. Sin azúcar.

Adrian avanzó con paso elegante.

—Necesito hablar con usted.

Cassian hizo un gesto mínimo y los asistentes salieron. La puerta se cerró.

Quedaron solos.

Adrian juntó las manos frente a sí. Sonrió con suavidad.

—He estado reflexionando sobre nuestro matrimonio.

—¿Ah, sí? —Cassian apoyó un documento en el escritorio.

“Ni siquiera se sienta. Qué dramático.”

—Sí. Creo que ambos sabemos que esta unión fue política. No hay afecto ni intención de formar una familia. Usted está ocupado gobernando. Yo… existo decorativamente.

Cassian parpadeó una vez.

—No eres decorativo.

Adrian casi se atraganta.

“¿Eso fue un cumplido? ¿O soy como un jarrón caro?”

Mantuvo la compostura.

—Agradezco la aclaración. Aun así, considero que lo más lógico sería solicitar el divorcio ante el consejo imperial.

Silencio.

Uno largo.

Denso.

Cassian dejó el documento lentamente.

—No.

Así. Sin más.

Adrian esperó. Tal vez habría una explicación adicional. Un párrafo. Una subordinada.

Nada.

—¿Perdón?

—No nos divorciaremos.

El tono fue firme. Definitivo. Como quien dice “no habrá postre”.

Adrian lo miró fijamente.

“¿Qué parte del plan perfecto no entendiste?”

—¿Puedo saber por qué? —preguntó con una sonrisa educada que ocultaba confusión existencial.

Cassian se movió alrededor del escritorio con esa elegancia intimidante que parecía ensayada.

—Porque este matrimonio mantiene alianzas estratégicas. Porque mi reputación no admite inestabilidad. Y porque eres mi esposo.

Ah.

Ahí estaba.

La palabra resonó más de lo esperado.

—Con todo respeto —dijo Adrian—, ser su esposo no implica quedarme en una relación donde usted me habla como si fuera un memorándum.

Cassian frunció levemente el ceño.

—Te hablo con respeto.

—Me habla con eficiencia.

El silencio volvió.

Adrian respiró hondo.

—Su Excelencia, no estoy pidiendo una guerra territorial. Solo un divorcio elegante, discreto, sin escándalos. Usted queda libre para enamorarse de la protagonista que aparece en el capítulo treinta y dos…

Se detuvo.

Error.

Cassian entrecerró los ojos.

—¿La protagonista?

—Digo… hipotética. Una mujer hipotética. Muy… extranjera.

Silencio sospechoso.

Cassian dio un paso más cerca.

El aire se volvió más pesado. Instintivamente, el cuerpo de Adrian quiso retroceder. No lo hizo.

—Estás actuando extraño desde que despertaste —dijo el duque en voz baja—. Antes evitabas discutir. Ahora exiges un divorcio como si fuera un té de la tarde.

“Porque antes era un pobre personaje escrito para sufrir”, pensó Adrian.

—Las personas cambian —respondió.

Cassian lo observó con una intensidad incómoda.

Luego, de forma inesperada, levantó la mano y acomodó un mechón del cabello claro de Adrian.

El gesto fue tan repentino que él se quedó congelado.

“¿Qué hace? ¿Qué capítulo es este?”

—No habrá divorcio —repitió Cassian.

Adrian parpadeó.

—¿Está… rechazando mi solicitud formal?

—Sí.

—¿Sin deliberación?

—Sí.

—¿Sin siquiera fingir que lo considerará?

Cassian inclinó ligeramente la cabeza.

—No.

Adrian abrió la boca. La cerró. La volvió a abrir.

—¿Entonces qué hago con toda la energía emocional que invertí en esta conversación?

El duque lo miró como si estuviera intentando descifrar un acertijo.

—Puedes usarla en actividades productivas.

Adrian soltó una pequeña risa incrédula.

—¿Productivas?

—Administrar las propiedades del este. Supervisar obras benéficas. Organizar eventos diplomáticos.

Adrian parpadeó otra vez.

Eso… no estaba en el guion original.

—¿Me está ofreciendo trabajo?

—Te estoy recordando tus responsabilidades como señor de la casa

—Duque consorte —corrigió automáticamente.

Cassian hizo una pausa.

—Duque consorte.

Hubo algo extraño en cómo lo dijo.

Adrian cruzó los brazos.

—Entonces, ¿no hay divorcio?

—No.

—¿Definitivamente no?

—Definitivamente no.

Adrian exhaló dramáticamente.

—Su Excelencia, esto es muy poco colaborativo de su parte.

Cassian lo miró fijamente.

—Nadie me ha acusado de colaborativo.

“Eso lo explica todo.”

Adrian comenzó a caminar de un lado a otro frente al escritorio.

—Muy bien. Si no hay divorcio, entonces cambiaré las reglas del matrimonio.

Una ceja oscura se alzó.

—Explícate.

—Dejaré de esperarlo en la cena. No fingiré que me interesan sus campañas militares. No suspiraré mirando la luna. Y definitivamente no enfermaré dramáticamente por su indiferencia.

Cassian lo observó en silencio.

—Nunca te pedí que hicieras esas cosas.

Adrian se detuvo.

Touché.

—Bueno, ahora tampoco las haré.

El duque cruzó los brazos.

—Haz lo que quieras.

—¿En serio?

—Mientras no afecte al ducado.

Adrian lo miró con sospecha.

—¿Está seguro de que no le molesta que quiera divorciarme?

Cassian sostuvo su mirada.

—Me molesta que lo menciones como si fuera algo sencillo.

Ah.

Eso era nuevo.

—¿Por orgullo? —preguntó Adrian.

—Por principio.

—¿Qué principio?

Cassian dio un paso más cerca, invadiendo su espacio personal.

—Nadie abandona lo que es mío.

El corazón de Adrian dio un salto.

Ah. Posesividad alfa detectada.

—No soy un caballo premiado —respondió, intentando sonar firme y no nervioso.

—No —dijo Cassian con voz baja—. No lo eres.

Silencio.

Demasiado silencio.

Adrian dio un paso atrás.

—Entonces estamos en un punto muerto.

—Parece que sí.

—Excelente.

Cassian parpadeó.

—¿Excelente?

—Sí. Eso significa que tendré libertad para reinventarme dentro del matrimonio.

El duque lo observó con cautela.

—Te estás divirtiendo con esto.

Adrian sonrió.

Un poco.

—Un poco.

Cassian negó casi imperceptiblemente, como si estuviera enfrentando una criatura desconocida.

—Eres diferente.

—Lo tomaré como cumplido.

El duque regresó a su escritorio.

—No habrá divorcio.

—Ya lo dejó claro.

—Y no toleraré escándalos innecesarios.

—Entonces procure no enamorarse de ninguna protagonista extranjera.

Cassian lo miró con expresión indescifrable.

—No tengo intención de enamorarme de nadie.

Adrian inclinó la cabeza.

—Eso suena muy trágico.

—Suena práctico.

Adrian suspiró.

—Qué matrimonio tan romántico tenemos.

Cassian, sorprendentemente, dejó escapar un leve resoplido.

No fue risa.

Pero estuvo cerca.

Adrian abrió la puerta.

—Muy bien, Su Excelencia. Si no me dará el divorcio… prepárese para convivir con una versión mejorada de su esposo.

—¿Eso es una amenaza?

—Es una advertencia amable.

Y salió del despacho con la espalda recta.

En cuanto la puerta se cerró, apoyó la frente contra la madera.

“Bueno. No salió como esperaba.”

Pero tampoco había sido un desastre.

Dentro del despacho, Cassian permaneció inmóvil unos segundos.

Luego murmuró para sí:

—Divorcio…

La palabra le resultaba absurda.

Irritante.

Y, de alguna forma inexplicable, ofensiva.

Miró la puerta por donde Adrian había salido.

Su omega siempre había sido suave, obediente, predecible.

Este Adrian discutía.

Sonreía con ironía.

Lo desafiaba.

Y mencionaba el divorcio como si fuera una opción real.

Cassian frunció el ceño.

No permitiría el divorcio.

No por política.

No solo por orgullo.

Sino porque la idea de que Adrian quisiera irse…

Le resultaba insoportable.

Mientras tanto, en el pasillo, Adrian caminaba con una pequeña sonrisa.

Si no podía irse

Entonces haría que el duque fuera quien se desestabilizara primero.

Después de todo, ya conocía la historia.

Y estaba dispuesto a reescribirla.

Con un poco más de dignidad.

Y, si era posible

Con bastante más diversión.

1
moon_jabami03
muy buena la verdad sin palabras
Maru19 Sevilla
Que bonito!!
Maru19 Sevilla
Bonita historia, muy divertida👏👏👏
Maru19 Sevilla
Es interesante la historia 👏👏
Annyely
🥰 q vuelvan a estar juntis
Yezsan
no puede ser 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Nina taisho
totalmente atrapada
Anonymous
cada capítulo es más intenso que otro, me encanta mucho la historia 🥰
Ana Flavia Ruiz Diaz
no puedo creerlo estoy 🤯
Fanny: Todavía hay más no acaba aquí 🤭
total 1 replies
ARY🤓
🤯🤯🤯🤯🤯🤯QUEEEEE?!!!!! CÓMO? 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Nina taisho
🤪🤪🤪 ya viene lo bueno
Nina taisho
totalmente identificada 🤪🤪
azucena
woooow🥰 qué emoción 🤭 me encanta
ARY🤓
Ellos juran que ganaron🤣🤣🤣🤣🤣 acaban de soltar a la bestia😡
Anonymous
Se forja una pareja más fuerte ☺️☺️
Quica Romero
Darte con ella por idiota.🤨🫩🤷‍♀️🤦‍♀️ Ya que en vez de ir al grano le diste vueltas.🤷‍♀️
Dando margen a que te diga, no. 😒. Deberías de haber llegado con el papel de divorcio o "¡quiero el divorcio!".
Y si te rechaza ir al consejo y exigir el divorcio.🤨🤨
ARY🤓
se duplicó el capítulo
Yezsan
maldito conde piojoso, no se va a salir con la suya!!!🤬🤬🤬🤬
★♤♥︎kiran♡♠︎☆
si soyy🤣
Kate Spam
lo acepto, yo sería él si reencarnara 🤭😭
Fanny: ya somos dos 🤭🤭
total 1 replies
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