NovelToon NovelToon
Manual Para No Enamorarse : Fracaso Anunciado

Manual Para No Enamorarse : Fracaso Anunciado

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Mundo de fantasía / Reencarnación
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Un delta que regresa al pasado decidido a no enamorarse.
Un omega reencarnado que solo quiere salvar a su villano favorito.
Entre música, promesas infantiles y destinos torcidos, el amor no estaba en el plan…
pero el plan fracasa desde el primer beso en la mejilla.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10 Dos años después, el mismo pasillo

El pasillo no había cambiado.

Seguía oliendo a piedra antigua y cera, con la misma corriente de aire que hacía vibrar las cortinas cuando el viento del norte se colaba por las rendijas. Alessandro di Ravenna lo recorrió con pasos más largos que los de su recuerdo. Ya no era el niño de once años que se sorprendía al verse en el espejo. Ahora tenía trece, los hombros un poco más anchos, la mirada más firme y una paciencia que había aprendido a usar como armadura.

El pasillo, sin embargo, seguía siendo el lugar donde la música solía aparecer.

Y ahora no aparecía.

—No pasa nada —se dijo, como si tuviera que convencer a una parte de sí mismo—. Luca tiene clases.

No sabía por qué necesitaba explicárselo.

La mañana empezó con entrenamientos más exigentes. Los instructores ya no le hablaban como a un niño, sino como a un heredero que pronto debería liderar hombres. Alessandro respondió con disciplina, con golpes medidos y respiración controlada. Era bueno en eso. Había sido bueno en eso en su otra vida también.

Lo que había cambiado era la sensación al terminar: antes, el cansancio le traía silencio. Ahora, le dejaba un espacio raro, como si esperara un sonido que no estaba.

—Te ves distraído —comentó uno de los instructores.

—No —respondió Alessandro.

—Aprende a mentir mejor —sonrió el hombre—. O a decir la verdad.

Eso tampoco ayudaba.

Luca Avenni ya no arrastraba el arpa.

La llevaba con una correa mejor ajustada a su espalda. Tenía ocho años, el cabello un poco más largo, los dedos más seguros. Cuando apareció en el patio, Alessandro tardó un segundo en reconocer que la figura que se acercaba no era el niño pequeño que había aprendido a esquivar, sino alguien que crecía sin pedir permiso.

—Buenos días —saludó Luca.

—Buenos días —respondió Alessandro, con una distancia que no había practicado lo suficiente para que sonara natural.

—¿Entrenas más duro ahora?

—Entreno como corresponde.

—Eso suena a “sí”.

Alessandro no replicó.

Las primeras semanas del “después” fueron raras.

No incómodas.

Raras.

Luca ya no se subía a las sillas para quedar a la altura de Alessandro. Ya no besaba mejillas “porque sí”. A veces se quedaba con otros niños, practicando duetos o riéndose de cosas que Alessandro no escuchaba.

Y Alessandro… no sabía en qué momento había empezado a notar eso.

—¿Te molesta que toque con otros? —preguntó Luca una tarde, sin acusación, solo curiosidad.

—No —respondió Alessandro—. No te debo exclusividad.

Luca sonrió, pequeño.

—Lo sé.

Eso era todo.

Y, aun así, no lo era.

La comedia apareció en forma de rumor renovado.

—Dicen que el heredero está más serio desde que el músico creció…

—¿Celos?

—No digas tonterías…

Alessandro decidió ignorar a los adultos con más éxito del que había tenido con los niños.

—¿Te ponen nervioso los rumores? —preguntó Luca, caminando a su lado por el pasillo.

—No.

—Entonces te ponen pensativo.

—Eso es distinto.

—Sí —asintió Luca—. Pensar cansa más.

Alessandro soltó una risa corta, traicionera.

El primer “evento formal” después del salto de edad fue menos ruidoso y más exigente.

Alessandro se movía entre nobles con una compostura que empezaba a parecer natural. Luca tocó al fondo del salón, con una seguridad que ya no era torpe. Cuando terminó, sus miradas se cruzaron por un segundo.

No fue una sonrisa.

No fue una promesa.

Fue un reconocimiento.

Seguimos aquí.

Esa noche, la música volvió al pasillo.

No como antes.

Más baja.

Más pensada.

Alessandro abrió la puerta.

—Puedes tocar —dijo—. No molesta.

—Nunca quise molestar —respondió Luca.

Se quedaron en silencio.

—Creciste —dijo Alessandro, innecesariamente.

—Tú también.

—No me refería solo a la altura.

—Yo tampoco.

Eso… tampoco era una frase real.

La hicieron real.

Alessandro regresó a su habitación con una certeza que le resultó incómoda por razones distintas a las de antes:

No estaba luchando contra el apego.

Estaba aprendiendo a convivir con algo que crecía…

al mismo ritmo que ellos.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play