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Entre Colmillos Y Sombras

Entre Colmillos Y Sombras

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Amor prohibido
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

BL!!

¿Castigar a tu lobo por llamar destinado al vampiro que se casará con tu hermana?
¿Negar el instinto , los celos y la decepción de un lobo?

Para Nyx que su lobo llame destinado a Lazarus es un error, solo es un chupasangre engreído que se casara con su hermana por el bien de ambos reinos , ¿porque importarle?

Lo mejor sería negarlo y solo proteger su reino de la amenaza externa que advierte que le quitarán su alma……

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El calor de la mañana

Nyx permaneció apoyado contra Lazarus durante varios minutos.

La tormenta seguía golpeando las ventanas del castillo, pero para él parecía haberse vuelto distante.

Su respiración comenzó a estabilizarse.

El aroma de Lazarus estaba por todas partes.

Frío, oscuro y familiar.

Y, por alguna razón, aquello tranquilizaba a su lobo.

Nyx, que normalmente habría rechazado cualquier muestra de cercanía, se encontraba mucho más dócil de lo habitual.

—No te acostumbres —murmuró, con los ojos cerrados.

Lazarus soltó una pequeña sonrisa.

—Jamás pensé que escucharías a tu propio cuerpo antes que a tu orgullo.

Nyx no respondió.

Solo se acomodó un poco más cerca.

Lazarus entendió que aquella noche no era momento para provocarlo.

Lo llevó hasta su habitación para que pudiera descansar.

Nyx apenas protestó.

Cuando se acostaron, el lobo volvió a buscar instintivamente el calor del vampiro.

Terminó abrazándolo.

Lazarus permaneció quieto durante unos segundos, sorprendido.

Después rodeó a Nyx con un brazo.

No hubo palabras.

No las necesitaban.

Poco a poco, Nyx se quedó dormido.

Su respiración se volvió tranquila mientras permanecía abrazado a Lazarus, encontrando calma simplemente en su olor.

Por primera vez desde que había comenzado aquella extraña etapa, su lobo dejó de inquietarse.

......................

La mañana llegó demasiado pronto.

Nyx abrió los ojos.

Y supo inmediatamente que algo había cambiado.

El calor había regresado.

Pero esta vez era mucho peor.

Su cuerpo ardía.

Tenía la frente húmeda y la respiración pesada. Intentó incorporarse, pero tuvo que detenerse cuando una oleada de debilidad recorrió todo su cuerpo.

—¿Nyx?

La voz de Lazarus hizo que levantara la mirada.

—Estoy bien…

La mentira salió débil.

Lazarus acercó una mano a su frente.

Su expresión cambió.

—Estás ardiendo.

Nyx apartó ligeramente el rostro.

—Es el celo.

Ahora el calor parecía acompañado por una fiebre que le hacía sentir cada músculo pesado.

Su lobo estaba inquieto otra vez.

Pero esta vez no buscaba escapar.

Buscaba a Lazarus.

Nyx cerró los ojos y respiró lentamente.

—No quiero perder el control.

Lazarus lo observó en silencio.

—Entonces no lo perderás.

Nyx abrió los ojos.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

Lazarus sostuvo su mirada.

—Porque estás aquí. Y porque sigues siendo tú.

Aquellas palabras lograron calmarlo más que cualquier otra cosa.

Nyx volvió a cerrar los ojos.

Y, casi sin darse cuenta, buscó nuevamente el olor de Lazarus.

El vampiro permaneció a su lado.

Sin burlas.

Sin provocaciones.

Solo allí.

Mientras el calor del celo aumentaba, Nyx comprendió que aquella vez no sería capaz de atravesarlo solo.

Lazarus intentó levantarse de la cama.

Fue suficiente.

Nyx abrió los ojos inmediatamente.

—¿Adónde vas?

Su voz salió ronca.

—A buscar el remedio que necesitas.

Lazarus apenas había dado un paso cuando sintió que algo tiraba de su ropa.

Nyx lo había sujetado.

—No.

—Nyx…

—No te vayas.

Lazarus lo miró sorprendido.

Nyx normalmente habría escondido cualquier necesidad detrás de su orgullo. Pero aquella mañana el celo había debilitado sus defensas.

Sus dedos se aferraban a la ropa de Lazarus.

Cuando el vampiro intentó apartarse suavemente, Nyx soltó un gruñido.

Sus ojos, que normalmente tenían un tono claro, comenzaron a oscurecerse.

Sus colmillos aparecieron ligeramente.

—Te dije que no.

Lazarus se quedó quieto.

No parecía miedo lo que había en el rostro de Nyx.

Era puro instinto.

Su lobo reaccionaba ante la posibilidad de quedarse sin el olor que lo estaba manteniendo tranquilo.

—Solo voy a buscar algo para ayudarte —dijo Lazarus con calma—. Volveré.

Nyx respiró con dificultad.

—No.

—Nyx.

El gruñido volvió a escapar de su garganta.

Lazarus comprendió entonces que discutir no serviría.

Se inclinó hacia él y dejó que Nyx reconociera nuevamente su aroma.

—Mírame.

Nyx levantó la mirada.

—Voy a volver.

El lobo dentro de Nyx permaneció inquieto, pero finalmente sus dedos aflojaron un poco.

Lazarus aprovechó ese momento.

—Quédate aquí.

Nyx asintió débilmente.

Lazarus regresó poco después con un remedio preparado especialmente para los períodos de celo de los licántropos.

No preguntó demasiado.

Había conseguido lo necesario gracias a los curanderos del castillo.

Cuando volvió a entrar en la habitación, Nyx seguía en la cama, aunque parecía todavía más agotado.

—Te dije que volvería.

Nyx lo observó con los ojos entrecerrados.

—Tardaste.

Lazarus sonrió.

—Fueron unos minutos.

—Demasiados.

Aquella respuesta hizo que Lazarus levantara una ceja.

—Definitivamente el celo te está volviendo más posesivo.

Nyx mostró ligeramente los dientes.

—No empieces.

Lazarus dejó el remedio sobre la mesa.

—Bébelo.

Nyx obedeció sin discutir demasiado.

Después volvió a recostarse.

Lazarus acomodó las mantas sobre él y lo ayudó a regresar a una posición más cómoda.

—Ahora vas a descansar.

Nyx cerró los ojos.

Pero antes de que Lazarus pudiera alejarse, volvió a sujetarlo de la muñeca.

—Quédate.

Lazarus lo miró durante unos segundos.

Esta vez no hubo ninguna broma.

—Me quedaré.

Nyx finalmente soltó el aire.

Su cuerpo comenzó a relajarse poco a poco.

El remedio todavía tardaría en hacer efecto, pero al menos el ardor comenzaba a ser soportable.

Lazarus permaneció sentado a su lado.

Y mientras Nyx se quedaba dormido nuevamente, con los dedos todavía aferrados a su mano, ninguno de los dos mencionó lo evidente:

Aquello ya no parecía solamente una reacción al celo.

Nyx había comenzado a buscar a Lazarus incluso cuando su instinto no lo obligaba a hacerlo.

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Veronica Albarracin
Me encanta las historias de ellos te felicito autora} 👏👏👏👏🇺🇾🌺
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