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ENTRE EL DEBER Y LA SANGRE (SAGA BLOOD MOON LIBRO 4)

ENTRE EL DEBER Y LA SANGRE (SAGA BLOOD MOON LIBRO 4)

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Hombre lobo / Romance / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Mientras el Imperio celebra el fin de la tiranía, los gemelos Ethan y Caleb enfrentan los hilos del destino de la Diosa Luna. Ethan, el estratega frío y calculador de la estirpe real, ve su mundo caer cuando el lazo de pareja destinada estalla ante una hermosa loba que huye sin dejar rastro. Al investigarla, descubre que es la rebelde e indómita hija del Beta de otra manada. Ella rechaza el lazo de sangre, obligando al príncipe a cazar a su propia hembra en un salvaje choque de voluntades.Por otro lado, Caleb, el Beta definitivo entregado a la disciplina militar, encuentra a su mate: una guerrera implacable y Beta de otra manada. El lazo abrasador los arrastra a un dilema desgarrador. ¿En qué territorio vivirán? Deberán elegir entre la lealtad a sus manadas de origen o sacrificar sus deberes por amor.Entre huidas, pasiones calientes y dilemas que queman las venas, los gemelos lucharán por sellar sus relaciones. El destino final se debate entre el deber y la sangre.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 19. EL SILENCIO DEL ALFA

NARRADO POR VANYA

El todoterreno negro permanecía estacionado en el porche del palacio de Blood Moon, pero no me detuve a mirarlo. Crucé el vestíbulo principal a paso rápido, vestida con unos pantalones de cuero ajustados, una chaqueta corta de color caqui y botas militares de caña alta. Mi cabello iba recogido en una coleta alta, apartando cualquier distracción de mi rostro pálido. La quietud de los pasillos era sepulcral; la ausencia de los Alfas veteranos se percibía en cada rincón, dejándole el control absoluto de las estancias a la guardia de vanguardia. Subí las escaleras de piedra sin dudar, guiada por la intensa fragancia a bosque húmedo y tormenta que me indicaba la posición exacta de Ethan.

Al abrir las puertas de roble del despacho, lo encontré de pie junto al gran ventanal, contemplando los pinares del este. Vestía unos pantalones negros de corte moderno y una camisa gris de lino con las mangas remangadas hasta los codos. Al escuchar mis pasos, se giró despacio. Su semblante reflejó una sorpresa absoluta, pero en un milisegundo la paciencia infinita y esa tranquilidad calculadora que tanto aborrecía volvieron a instalarse en sus facciones duras.

—Vanya —su voz profunda y ronca resonó en la estancia, modulada con una suavidad extrema—. No esperaba tu visita en el palacio central. Me alegra ver que tus pasos te han conducido hacia mi hogar.

Me planté en mitad de la habitación, manteniendo una fijeza severa que congeló el ambiente de golpe. Mi loba, Freya, erizó el lomo en mi conciencia, enviándome una oleada de determinación implacable.

—He viajado por la frontera secundaria para acabar con esta farsa, Ethan —le hablé en un susurro ronco, directo y libre de discursos vacíos—. Se terminó el engaño. Las semanas que pasaste en Wild Crest, tus obsequios botánicos y la madurez de tu trato no han servido para nada. He intentado adaptarme a tu mundo, pero la realidad es que en mí no nacen los sentimientos que tendrían que nacer. Este lazo no es una bendición; es una opresión que me tritura la libertad y no estoy dispuesta a sacrificar mi independencia en tus estructuras.

Ethan dio un paso lento y seguro hacia mí, y sus ojos fijos me barrieron con una agónica incredulidad. La descarga de nuestra pareja destinada chispeó entre los dos, pero yo mantuve mis manos firmes a los costados, blindando mi espíritu de su calidez.

—Podemos encontrar una tregua, Vanya —me respondió con una templanza admirable, intentando contener la agitación que empezaba a contraerle el pecho—. Te he prometido que respetaré tu espacio. Mi lobo, Balthazar, tiene la constancia necesaria para esperar a que el frio de tu pecho se disipe. No busco ser tu carcelero.

—¡Pero yo no quiero que esperes! —le espeté con un tono seco que cortó el aire—. No quiero tu paciencia, no quiero tus leyes y no quiero tu imperio. Aborrezco la idea de pertenecerle a nadie. Prefiero el exilio de una vida solitaria y vacía antes que ser la Luna de tu trono. Estoy totalmente convencida de que mi único norte es la libertad.

Me acerqué al escritorio de piedra, clavando mi mirada en sus pupilas doradas, dispuesta a ejecutar la arremetida definitiva.

—Yo, Vanya, primogénita del Beta Garrett de la manada Wild Crest, te rechazo a ti, Ethan de Blood Moon, como mi pareja destinada —pronuncié cada palabra con una frialdad gélida que helaba las sienes.

El impacto místico del rechazo voluntario golpeó la habitación con la fuerza destructiva de una tormenta. Una vibración sorda agrietó los cristales del ventanal. En mitad de mis canales energéticos, sentí un sutil tirón de desgarro cuando el vínculo de sangre se fracturó de forma irreversible, pero de inmediato, una corriente de alivio inmenso y una ligereza hermosa inundaron mi pecho.

Ethan se quedó completamente rígido. Su rostro, habitualmente calculador, se tornó de una palidez extrema. Sus ojos fijos perdieron el brillo de su lógica y, por primera vez, vi la quiebra absoluta de su seguridad. Balthazar soltó un quejido agónico y desolado a través de nuestro enlace moribundo, un llanto de pura tristeza que ya no me afecto. El príncipe me observó durante un segundo que parecio eterno, barriendo mis facciones con una agónica melancolía que denotaba que su alma se estaba rompiendo en mil pedazos.

—Acepto tu rechazo, Vanya —articuló en un hilo de voz ronca, baja y rota, reflejando el cansancio de quien se había quedado sin fuerzas para seguir peleando por nada—. Sé libre.

En cuanto las palabras salieron de sus labios, sus rodillas cedieron. Su robusto cuerpo se desplomó de golpe sobre la alfombra oscura del despacho, quedando completamente inerte, con los ojos cerrados y la respiración reducida a un hilo imperceptible. Balthazar se había apagado por completo en su conciencia y Ethan quedo completamente desmayado.

Contemplé su silueta postrada en el suelo y una sonrisa de auténtica felicidad se dibujó en mis labios. Una dulce certeza me llenó el espíritu. La mentira de nuestra tregua había terminado y, lejos de sentir miedo por las advertencias de mi padre, saboreé la victoria de mi emancipación. Nunca volvería a tener un mate, nadie volvería a cuestionar mis pasos ni a exigir una devoción que yo no poseía. Recogí mi mochila de viaje, di media vuelta y abandoné el despacho a paso lento y seguro, dejando atrás las costuras rotas del palacio central, sintiéndome, por fin, la única y absoluta dueña de mi porvenir en mitad de la noche.

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Marta Gutierrez
me atrapó está novela es muy tierna hermosa felicidades 💕💕
Marta Gutierrez
me dió mucha pena lo destruyó 😢
Zoila Quijada
que mala le debería doler hasta el alma
Maria Rojas
una vez mas gracias por brindarnos otra bella historia bendociones 🙏😊
SIKEVALEN: abrazos
total 1 replies
Isis Vargas Pinzon
Empezó muy bonita la historia 💘💘 seguimos leyendo 👏👏👏👏👏👏
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