Tras una aventura de una noche, las consecuencias llegan tras enterarse de su embarazo.
Kaelyn sin saberlo se acostó con el CEO del Grupo Schneider y su jefe quien desde hace más dos años que apenas y la mira, pero el olor a sándalo en su cuerpo y más la náuseas matutinas que la atormentan cada mañana es más que obvio para él deducir quién fue la mujer con la que tuvo los mejores orgasmos y no piensa dejarla...
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Capítulo 8: El ángel y los demonios
ADLER
Tras conocer a los hermanos de Kaelyn, comprendí algo que ya sospechaba. Mi decisión de no dejarla ir se volvió más firme. No después de haber comprendido de dónde venía aquella mujer. No después de ver a cinco hombres dispuestos a enfrentarse al mundo entero para protegerla.
Y, sobre todo, no después de descubrir lo que Kaelyn había hecho conmigo. Había pasado dos años observándola. Dos años preguntándome por qué aquella mujer conseguía alterar mi estado de ánimo con una simple mirada.
Ahora lo sabía.
Kaelyn era el ángel que mantenía en calma a los demonios que habitaban dentro de mí. Mi caos encontraba silencio cuando ella estaba cerca.
Y eso era peligroso. Porque cuando un hombre como yo encuentra aquello que consigue calmarlo...
Se aferra.
Durante los meses que llevábamos juntos, algo había cambiado entre nosotros. Ya no éramos simplemente jefe y secretaria. Tampoco éramos exactamente una pareja. Éramos algo mucho más complicado. Confiábamos el uno en el otro.
Ella sabía que jamás permitiría que algo le sucediera. Yo sabía que Kaelyn podía defenderse sola, aunque siguiera empeñado en protegerla de absolutamente todo.
Y mientras su embarazo avanzaba, mis sentimientos por ella se volvían más difíciles de esconder. Sin embargo, había algo que todavía no le había dicho. Algo que estaba preparando. Algo que quería hacer correctamente. Por eso, cuando Kaelyn comenzó a mirarme con curiosidad, simplemente sonreía.
Ella lo notaba. Sabía que estaba tramando algo. Pero no preguntaba. Y yo agradecía su paciencia. Pronto lo descubriría.
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KAELYN
Siete meses. Había llegado al séptimo mes de embarazo. Mi vientre era considerablemente más grande y los gemelos parecían haber descubierto que podían utilizarme como campo de batalla.
—Dejen de patear—Murmuré una mañana. Una patada respondió.
—Eso no fue una petición.
Sonreí. Adler me observó desde su escritorio.
—Deberías descansar.
—Estoy trabajando.
—Puedes hacerlo sentada.
—Estoy sentada.
—Entonces no te muevas.
—Adler.
—Kaelyn—Rodé los ojos. Era imposible. Y, sin embargo, me hacía sonreír. Hasta que cometí el error de tratar de hacer algo sola. Necesitaba un archivero que estaba colocado en un estante alto.
Miré a mi alrededor. Adler estaba ocupado con una llamada.
—Solo será un segundo.
Me puse de puntillas. Alcancé el archivero. Lo sujeté y entonces perdí el equilibrio.
—¡Ah!—Cerré los ojos. Esperé el golpe. No llegó. En cambio, sentí unos brazos rodearme. Abrí los ojos. Adler.
Me tenía completamente sostenida contra su pecho.
—¿Qué te dije?
—Que no hiciera esfuerzos.
—Precisamente.
—Solo quería—
—No me interesa—. Tomó el archivero con una mano y lo colocó sobre mi escritorio. Luego volvió a mirarme—La próxima vez me llamas.
—Podía hacerlo sola.
—Y casi terminas en el suelo.
—Pero no terminé en el suelo.
—Porque no te dejé caer—Su tono era serio. Pero había preocupación detrás de sus palabras. Me dejó cuidadosamente de pie.
Después colocó una mano sobre mi vientre. Los bebés respondieron inmediatamente. Una patada. Después otra.
Adler sonrió. Una sonrisa genuina.
—Hola, pequeños.
Otra patada.
—Creo que me están saludando.
—O están intentando decirte que te vayas.
Adler me miró.
—No seas celosa.
Solté una carcajada.
—¡No estoy celosa!
Los empleados que estaban cerca comenzaron a reírse silenciosamente. Algunos bajaron la mirada para ocultar sus sonrisas. Otros simplemente nos observaban con ternura.
Era extraño.
El mismo hombre al que todos temían en la empresa ahora estaba parado frente a su escritorio hablando con dos bebés que todavía no habían nacido.
Y yo... No pude evitar sonreír.
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ADLER
Regresamos al trabajo. O al menos eso intentamos. Porque apenas había conseguido sentarme cuando escuché la puerta abrirse.
Una mujer entró. Cabello oscuro y largo. Ojos verdes y afilados. Sonrisa segura. La reconocí inmediatamente.
—Alisa.
Mi hermana. Ella caminó hacia nosotros y se detuvo al ver a Kaelyn. Sus ojos se abrieron. Después sonrió.
—No puede ser...
Kaelyn la miró confundida.
—¿Perdón?—Alisa se acercó lentamente.
—Finalmente, lo consiguió—Fruncí el ceño.
—Alisa.
Ella me ignoró. Miró el vientre de Kaelyn con absoluta emoción.
—¡Finalmente, conquistaste a Kaelyn!—Kaelyn me miró. Yo miré a mi hermana. Silencio. Alisa parpadeó.
—¿Qué?—Kaelyn se cruzó de brazos.
—Creo que me estoy perdiendo de algo.
Alisa comenzó a comprender. Su sonrisa desapareció lentamente.
—Espera.
Me miró. Después miró a Kaelyn.
—¿Ella lo sabe?
—Ahora sí.
—¿Sobre esa noche?—Asentí. Alisa soltó un suspiro.
—Oh, no—Se llevó una mano a la frente—¿Qué pasó?
Le explicamos la situación. Cuando terminó de escuchar, su expresión cambió por completo.
—Esa mujer...
Su mandíbula se tensó.
—No puedo creer que haya hecho eso—. Después miró a Kaelyn—Lo siento—Kaelyn asintió.
—Está en prisión.
—Bien.
Alisa respiró profundamente. Y entonces su mirada descendió nuevamente al vientre de Kaelyn. Su expresión cambió...
Toda su furia se fue.
—Pero esperen...—Sus ojos brillaron.—¿Es mi sobrino?
Kaelyn sonrió.
—Son dos—Alisa prácticamente saltó de emoción.
—¡Seré tía!—La miré.
—No grites.
—Serán mis favoritos.
—No.
—Sí.
—No—Alisa me miró desafiante.
—Seré la tía favorita.
Negué con la cabeza.
—Tendrás competencia.
—¿Quién?
—Cinco hombres—Alisa parpadeó.
—¿Cinco?
—Los hermanos de Kaelyn.
Su sonrisa volvió.
—¿Cinco tíos sobre protectores?
—Exactamente—Alisa cruzó los brazos.
—Bien, acepto el reto.
Kaelyn comenzó a reírse. Yo suspiré. Era oficial.
Mis hijos todavía no habían nacido y ya tenían a seis tíos peleándose por convertirse en sus favoritos.
Y, por alguna razón...
La idea me gustaba. Porque significaba que cuando finalmente llegaran a este mundo estarían rodeados de personas dispuestas a amarlos. Y yo estaría allí. Con Kaelyn. Donde siempre había querido estar.
Quizás el hombre misterioso te está vigilando 😂 y tú ni te has dado cuenta, por lo pronto aliméntate bien y duerme todo lo que puedas, porque después no te la vas acabar con el bebé 👶🍼😂😂😂