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KILOS DE AMOR

KILOS DE AMOR

Status: En proceso
Genre:Romance / Posesivo / Romance de oficina
Popularitas:38.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Laura Una arquitecta brillante intentando llevar una vida normal, en medio de todo su caos, llegará para cambiarle la vida a él.

—Ojalá el amor se pesara, porque siento que hoy acabo de subir una tonelada

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 20

El aire acondicionado de los juzgados de instrucción parecía bombear nitrógeno líquido, pero no era el frío lo que hacía temblar a Laura, sino la indignación que le subía por la garganta como una marea ácida. Marco, a su lado, mantenía una mano firme sobre su hombro, una presencia de granito en medio del caos legal.

—Tranquila, Laura. Los documentos de Don Tacho son irrefutables

susurró Marco, aunque sus ojos grises escaneaban la sala con la sospecha de un animal que huele una emboscada.

Frente a ellos, Carla Azuaje, lucía un traje sastre blanco impecable, sin una sola arruga, como si la sola idea de ser procesada por fraude y difamación fuera un chiste de mal gusto. Cuando el juez Martínez entró en la sala, el silencio fue sepulcral. Martínez era un hombre de carrera larga, pero con una reputación que, en los círculos de poder, se rumoreaba que tenía un precio de seis ceros.

—Tras revisar las pruebas presentadas

comenzó el juez, con una voz monótona que no auguraba nada bueno

—este tribunal determina que los documentos aportados por la parte demandante, la señorita Durán, carecen de la certificación notarial contemporánea necesaria. Los testimonios de un ex cartero jubilado no constituyen prueba fehaciente de coacción.

Laura sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

—¿Qué?

exclamó ella, olvidando el protocolo.

—¡Hay audios, Hay registros de transferencias!

—Silencio en la sala

ordenó Martínez, sin mirar a Laura a los ojos.

—Las grabaciones han sido desestimadas por haber sido obtenidas sin consentimiento, vulnerando el derecho a la privacidad de la señorita Azuaje. No hay causa probable. Se dictamina el sobreseimiento libre de todos los cargos. La señorita Azuaje es inocente.

El mazo golpeó el estrado con un sonido seco, como el cierre de un ataúd. Carla se giró hacia Laura y le dedicó una sonrisa gélida, una que decía, el dinero compra la verdad, gordita.

—Marco, haz algo...

rogó Laura, sintiendo un revuelo de protesta en su vientre.

—No puede terminar así. ¡Compró al juez! Es evidente.

Marco estaba lívido. Sus nudillos estaban tan blancos que parecían de mármol.

—Lo sé, Laura. Lo sé. Pero aquí no podemos hacer nada más por hoy. Salgamos de aquí.

El trayecto de regreso fue un funeral silencioso. Laura miraba por la ventana, viendo cómo la ciudad seguía su curso ignorando que su legado, el nombre de su madre y su esfuerzo por la justicia habían sido arrojados a la basura por un cheque de la familia Azuaje. Al llegar a la casa de sus padres, Laura no quiso hablar. Ni siquiera los antojos aparecieron, solo una tristeza pesada, un gris que la envolvía.

—Todo lo que hice... Don Tacho arriesgándose, yo exponiéndome... para nada

sollozó Laura, hundiéndose en el sofá.

—Ella ganó Marco. Gana porque es delgada, porque tiene contactos y porque no tiene alma.

—Ella no ha ganado, Laura. Solo ha comprado tiempo

dijo Marco, arrodillándose frente a ella.

—No voy a dejar esto así. Si el sistema legal está podrido, usaré mis propios métodos.

Pero Laura necesitaba aire. Necesitaba estar sola.

—Vete, Marco. Por favor. Necesito procesar que mi madre volvió a morir hoy en esa sala.

Esa noche, Laura no pudo dormir. La rabia evolucionó hacia una determinación silenciosa y peligrosa. Si Carla Azuaje se sentía intocable, Laura le demostraría que no hay muro lo suficientemente alto para alguien que no tiene nada que perder.

A la mañana siguiente, Laura recibió un soplo de su amiga hacker, Carla estaba celebrando su victoria en una finca privada con piscina a las afueras, una propiedad que no figuraba en sus activos principales. Era una fiesta íntima para sus aliados más cercanos.

Sin decirle nada a Marco, Laura tomó su coche y condujo hasta allí. No sabía qué iba a hacer, pero no podía quedarse de brazos cruzados. Al llegar, se infiltró por la parte trasera de la propiedad, aprovechando que el servicio de catering estaba descargando suministros.

El lugar era un despliegue de opulencia obscena. Carla estaba junto a la piscina, riendo con una copa de champagne en la mano, rodeada de hombres de traje que brindaban por su impunidad.

—¡A la salud de la justicia creativa!

gritó Carla, y su risa llegó a los oídos de Laura como un látigo.

Laura avanzó por el jardín, pero el crujido de una rama bajo sus pies la delató. Uno de los guardias de seguridad se giró.

—¡Eh! ¿Quién está ahí?

El pánico se apoderó de Laura. No podía ser descubierta allí, Carla usaría el allanamiento para hundirla legalmente de forma definitiva. Corrió hacia la zona de los vestuarios de la alberca, un área semicubierta con techos de cristal y plantas tropicales.

—¡Busquen por allá!

ordenó una voz masculina.

Laura se vio acorralada. Los pasos de los guardias resonaban sobre las baldosas de piedra. Miró a su alrededor. Solo había un lugar donde esconderse, una pequeña caseta de mantenimiento de la piscina, oculta tras una cortina de hiedra artificial y cajas de cloro. Se metió dentro, conteniendo la respiración, sintiendo el olor de los químicos y el calor sofocante del mediodía.

A través de una rendija en la madera de la caseta, Laura vio a Carla acercarse, caminando con sus tacones de aguja por el borde de la alberca. Carla se detuvo a pocos metros de donde Laura estaba escondida. Estaba sola por un momento, mirando su reflejo en el agua turquesa con una expresión de triunfo absoluto.

—Pobre Laura

murmuró Carla para sí misma, con un tono de voz que hizo que a Laura se le erizara el vello

—Creyó que unos papelitos viejos iban a quitarme lo que quiero. Debería agradecerme, ahora tendrá mucho tiempo para criar a esos bastardos en su casa de barrio.

Laura sintió un fuego nuevo ardiendo en sus venas. Ya no era tristeza. Era una furia gélida. Sacó su teléfono y activó la grabación.

En ese momento, Carla sacó su propio teléfono y marcó un número.

—¿Juez Martínez? Sí, el depósito ya está en la cuenta de las Caimán. Gracias por su... flexibilidad. Marco Alarcón cree que puede vencerme, pero no sabe que yo ya tengo comprado el futuro de esa zorra. Mañana envíe a los servicios sociales a la casa de ella. Quiero que esa gorda sepa lo que es perderlo todo de verdad.

Laura, escondida en la caseta, sintió que el corazón le estallaba. Carla no solo quería el viñedo, quería quitarle todo.

De repente, un estornudo involuntario producto del polvo de los químicos de la piscina escapó de los pulmones de Laura.

Carla se tensó. Se giró lentamente hacia la caseta de mantenimiento, su rostro transformándose de la suficiencia al odio puro.

—¿Quién está ahí?

preguntó Carla, acercándose con un paso felino

—Sal de ahí ahora mismo si no quieres que llame a la policía por allanamiento de morada.

Laura sabía que estaba atrapada. Pero también sabía que tenía la grabación. El juego de los antojos y los perdones fáciles se había terminado. Estaba en territorio enemigo, acorralada en una caseta de cloro, con dos bebés en su vientre y la prueba del soborno en su mano.

—Vamos, sal

insistió Carla, poniendo la mano sobre el pestillo de la caseta

—Sé que eres tú, Durán. Puedo oler tu miedo... y tu perfume de clase baja.

El pestillo giró. Laura apretó el teléfono contra su pecho, lista para el enfrentamiento de su vida.

1
Elena Godoy
me gustó esta historia escribes muy bien autora
Miliz Milan
hermosa novela
Eimy Morena
excelente novela
Eimy Morena
jajajaja eso siempre pasa🤣
Noemi Nodal
me gustan las novelas de usted autora está esta muy bonita
Noemi Nodal
que lindo👏👏 después de creer que nunca tendrás y mira la vida te regalo 2
Noemi Nodal
ahora el enemigo es el suegro 🤣
Mariana Mujica
una novela llena de amor y logros me gustó
Mariana Mujica
estos dos están siempre pegados jaja
Mariana Mujica
eso mijo así es, no le crea nada a esa carla y a nadie esa mujer es suya
Mariana Mujica
pero le tuvo dos al mismo hombre a escondidas
Alma Guentes
los dueños de una gran fusión 👏👏👏👏
Alma Guentes
lo agarran y los lanza a la basura junto con la carla
Alma Guentes
es que le ha pasado de todo, la mamá, el hermano y ahora el papá
Alma Guentes
me gusta la novela es entretenida y atrapante
Scarlett Moretti☆
autora sigue creando historias así me gustan gracias
Bella Bisnshi☆
me encanto esta historia me la goze desde el capítulos 1
kara Cilinde☆
hermosa me gustó que si tuvieron su problema pero estaban juntos y confiaban después el uno en e l otro
kara Cilinde☆
ya hasta tengo curiosidad de saber todo de esa señora
kara Cilinde☆
dios vas hacer parir antes de tiempo a laura
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