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Esposos Por Contrato, Padres Por Accidente.

Esposos Por Contrato, Padres Por Accidente.

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Matrimonio arreglado / Amor eterno
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Valeria Grien y Maximiliano Starling no tienen absolutamente nada en común. Ella es una mujer de curvas generosas, caótica, expresiva y con una seguridad en sí misma que resulta magnética. Él es un hombre de negocios metódico, frío y un obsesivo del control que parece haber nacido con el traje puesto. Sin embargo, el destino —y el testamento de una abuela muy metiche— los obliga a tomar una decisión drástica: casarse y convivir bajo el mismo techo durante un año para no perder su herencia.
Dispuestos a sobrevivir al encierro sin matarse en el intento, firman un pacto inquebrantable con una regla de oro estricta: camas separadas y cero contacto físico. Todo marcha según el plan, entre discusiones domésticas y una tensión que echa chispas... hasta que una mañana Valeria se despierta con náuseas y una prueba con dos rayitas rosas en la mano.
¿El gran problema? Ella no sabe cómo pasó, y él, con su legendario autocontrol, muchísimo menos.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 20: El nuevo mapa del territorio (Hacia el segundo trimestre)

La frontera de cinta adhesiva negra en la cocina había desaparecido por completo, devorada por el desinfectante industrial de Maximiliano y la sutil pero innegable transformación física de Valeria. Al ingresar oficialmente en el segundo trimestre, el cuerpo de Valeria había decidido rebelarse contra los contratos de confidencialidad y las fintas legales. Ya no se trataba de una sospecha o de una náusea matutina oculta tras la puerta del baño; ahora, cuando se ponía sus vestidos de punto elástico, una pequeña, redonda y firme curva asomaba en su vientre, alterando drásticamente la geografía del apartamento y los titulares de la prensa económica.

Salir a la calle se había convertido en un deporte de alto riesgo. Los paparazzi montaban guardia en la acera inferior del edificio con la tenacidad de los cobradores de deudas. Las fotografías del perfil de Valeria, analizadas al milímetro por los portales de farándula para medir el crecimiento del bicho, compartían espacio en las páginas de finanzas con los reportes de la constructora unificada Starling-Grien. La fusión empresarial estaba blindada; ningún inversor en su sano juicio se atrevería a retirar sus activos de una compañía cuyo futuro heredero consanguíneo ya cotizaba en el imaginario popular. El bebé se había convertido en el aval bancario más tierno y costoso del mercado inmobiliario.

Dentro del apartamento, sin embargo, la convivencia había dado un giro bizarro. Valeria cumplía a rajatabla su pacto secreto de autocuidado, devorando espinacas y manzanas orgánicas con la misma ferocidad con la que antes defendía las frituras. Maximiliano observaba el cambio con una mezcla de fascinación científica y suspicacia.

El quiebre definitivo de la rutina militar de la casa ocurrió un miércoles por la tarde. Valeria regresó del estudio de arquitectura con la espalda molesta y los pies hinchados, arrastrando los pasos por el pasillo principal. Al abrir la puerta de la sala, se detuvo en seco. El minimalismo estricto de Maximiliano, dominado por líneas rectas y muebles de diseñador donde la comodidad era un concepto secundario, había sido profanado.

En medio del espacio, justo al lado del ventanal, descansaba un imponente sillón reclinable de cuero color topo. Tenía un soporte lumbar sobredimensionado, un sistema de amortiguación neumática y un reposapiés acolchado que parecía sacado de la primera clase de un vuelo trasatlántico.

Valeria parpadeó, incrédula. De la cocina salió Maximiliano, sosteniendo una tableta electrónica y una taza de té de jengibre. Vestía sus pantalones de vestir habituales, pero se había quitado la corbata.

—¿Qué es este monstruo estético, Starling? —preguntó Valeria, apuntando al mueble con su bolso—. Rompe por completo la simetría de tu preciada sala Bauhaus. Parece un asiento de nave espacial para ejecutivos con problemas de cadera.

Maximiliano carraspeó, ajustándose las gafas con una solemnidad ensayada y desviando la mirada hacia la pantalla de su tableta.

—Es una adquisición estrictamente técnica, Grien. Tras realizar un análisis de rendimiento ergonómico y consultar los apéndices del manual del segundo trimestre, determiné que la distribución del peso en tu actual estado físico requiere un soporte pélvico con un ángulo de inclinación de ciento quince grados. Las sillas de esta casa son un atentado contra la columna de una gestante. Lo compré para optimizar la eficiencia logística de tu descanso y reducir el impacto del cortisol en el feto. No tiene ninguna implicación sentimental.

Valeria soltó una carcajada limpia, dejando caer el bolso en el suelo. Se acercó al sillón, pasó la mano por el cuero premium y luego miró a su esposo, cuya nuca comenzaba a teñirse de un sutil tono rojizo de pura incomodidad.

—Starling, esto es lo más tierno y aburrido que vi en toda mi vida —declaró ella, dejándose caer en el mueble con un gemido de puro placer al sentir cómo el soporte lumbar le aliviaba la presión de la espalda—. Es un gesto espantoso para el diseño de interiores, pero una delicia para mi ciática. Admitilo, te estás ablandando. Te preocupa que el bicho sufra por culpa de mi mala postura.

—Me preocupa la integridad estructural del proyecto familiar, que es muy diferente —replicó él, caminando hacia la barra para dejar su taza, aunque no pudo evitar mirarla de reojo para comprobar si la altura del reposacabezas era la adecuada—. Si tu columna colapsa, la productividad de la casa cae un cincuenta por ciento. Es simple matemática, Valeria.

—Claro, claro. El lobo de Wall Street y sus métricas de afecto —rio ella, acomodándose en el asiento y cerrando los ojos por un segundo—. Bueno, socio, ya que estamos en modo de optimización de recursos, tenemos que hablar de la habitación contigua. El cuarto de huéspedes tiene que dejar de ser un depósito de planos y cajas de herramientas. Hay que pintarlo.

Maximiliano se enderezó de inmediato, sacando el teléfono del bolsillo con una velocidad que delataba que ya había procesado esa información semanas atrás.

—Coincido. Ya seleccioné la paleta cromática basada en la psicología conductual infantil —anunció, mostrando una serie de códigos de barras y muestras digitales—. El color óptimo es el Gris Antracita Atenuado, combinado con Blanco Quirúrgico en las molduras. Estimula la concentración, reduce la sobreexcitación visual y mantiene una línea de continuidad estética con el resto del apartamento. El minimalismo favorece el desarrollo del pensamiento abstracto.

Valeria abrió los ojos de par en par, incorporándose en el sillón neumático con una expresión de absoluto horror cómico.

—¿Gris antracita y blanco quirúrgico? ¿Querés que el cuarto de mi hijo parezca una sala de autopsias o el despacho de un bufete de abogados de la city? ¡De ninguna manera, Starling! El cuarto va a ser de color verde selva o terracota cálido. Necesita vida, caos, plantas en las paredes, estantes desordenados con juguetes de colores y un mural de animales que no estén alineados por tamaño. No voy a permitir que críes a un bebé que le tenga fobia a los colores primarios.

—El verde selva satura las retinas en desarrollo y el terracota eleva la temperatura percibida del espacio en un uno con dos grados, lo que altera los ciclos del sueño —rebatió Maximiliano, dando un paso hacia la sala y alzando la voz con su habitual vehemencia competitiva—. No voy a tener un heredero que duerma en un ambiente que simula un jardín botánico sin control fitosanitario. El gris proporciona una base de neutralidad ejecutiva.

—¡Es un bebé, Maximiliano, no un pasante de tu constructora! —chilló Valeria, cruzándose de brazos y clavándole una mirada desafiante desde su nuevo trono ergonómico—. Va a pintar con las manos, va a manchar las paredes con puré de calabaza y va a destruir tu neutralidad ejecutiva en los primeros seis meses. Hacete a la idea.

Maximiliano la miró, con la mandíbula apretada y el teléfono aún encendido en la mano, reflejando las muestras de pintura gris que Valeria acababa de vetar con total desparpajo. En el fondo de sus ojos grises, sin embargo, ya no había esa frialdad cortante de los primeros meses de convivencia obligatoria. Había fastidio, sí, y una obstinación tremenda, pero también una aceptación implícita del nuevo mapa del territorio.

Se quedaron mirándose en mitad de la sala, con la lluvia del invierno golpeando el ventanal exterior y el rumor lejano del tráfico porteño. La cinta negra de la cocina ya no existía para delimitar los espacios; las reglas del contrato privado de un millón de dólares habían quedado sepultadas bajo una montaña de manuales de obstetricia, antojos nocturnos y ecografías con sonido de locomotora. La guerra de perros y gatos seguía tan viva como el primer día, pero las fronteras se habían desdibujado por completo. Ahora, el territorio era compartido, la farsa corporativa se confundía con la realidad y la batalla cotidiana tenía un tercer integrante de tres centímetros que ya dictaba las leyes de la casa sin haber aprendido a caminar.

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Maria Mongelos
Está muy, muy divertida toda la situación
Maria Mongelos
🤣🤣🤣🤣🤣Se pasó ella, me encanta
Nancy Monterrosa
que capitulo más tierno me enamore de este par de locos y si ojalá fueran gemelos niño y niña ,que el otro bebé. este escondido detrás de su hermano porfa escritora danos ese gusto
Nancy Monterrosa
se está derritiendo el hielo de maxi
Nancy Monterrosa
los amo ya van cediendo
Elena Maza
😍😍😍😍🤣🤣🤣🤣 Terminaron los pleitos
Maria Solorzano
Ya decía yo, están demorando en repetir su noche apasionada y está vez sobrios ❤️😁🔥🔥🔥
Maria Solorzano
Me encanta ❤️ ojalá sean 2, un niño y una niña y así dejan de pelear 🤷😁
Maria Solorzano
🤣🤣🤣🤣🤣 seguro amanecen enredados 🤷🤣🤣🤣🤣abrazaditos
Maria Solorzano
🤣🤣🤣🤣🤣
Dulce Flor González
jajajaja jajajaja
Nancy Monterrosa
ya van cediendo poco a poco
Nancy Monterrosa
ay Yamila y tus cosas , de tus novelas está es la que me ha hecho llorar pero de la risa y con ese almidónado
Nancy Monterrosa
ay no este capitulo me hizo llorar de la risa y mi esposo está se está enloqueciendo
Nancy Monterrosa
ay no. esa Valeria es una caso y Maximiliano jajaja
Dulce Flor González
😂😂 muy divertida,ya quiero ver cuándo choquen sus carritos.
Elena Maza
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Elena Maza
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣Ups fueron descubiertos 🤣🤣🤣
Elena Maza
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 Qué locos son y más las posturas 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Elena Maza
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 Son un caso los dos 🤣🤣🤣🤣
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