Durante toda su vida, Lyra creyó que había nacido para ser olvidada y odiada por todos.
Mientras su hermosa y perfecta hermana Anastasia era admirada por todos, Lyra creció entre desprecios, sacrificios y secretos. Obligada a vivir en las sombras de la familia Valmont, jamás imaginó que el destino terminaría llevándola hasta el corazón del reino de Kryndall... y hasta los brazos del príncipe heredero.
Conociendo por primera vez el amor, encontrando una familia, descubriendo lo que significa ser feliz.
Pero cuando la verdad sobre Anastasia comience a salir a la luz, todo aquello que Lyra ha construido empezará a tambalearse.
Porque hay personas dispuestas a matar para ocultar el pasado y porque una pregunta imposible se niega a desaparecer: ¿Qué pasó realmente con Anastasia?
Entre conspiraciones, secretos familiares, traiciones, misterios y un amor capaz de desafiar el destino, Lyra deberá descubrir quién es realmente... antes de que las verdades enterradas destruyan aquello que ama
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CAPÍTULO 20 – Reliquias De Una Vida Pasada
El despacho de Kael olía a madera fina, pergaminos antiguos y té recién preparado.
La lluvia golpeaba suavemente las enormes ventanas del palacio de Kryndall mientras el príncipe revisaba documentos junto al fuego. La luz anaranjada de la chimenea aguantaría todavía más sus facciones, dándole esa apariencia imponente que hacía temblar a la aristocracia entera.
Pero cuando Lyra entró al salón... Sus ojos cambiaron, se suavizaron.
— ¿Mandó a llamarme? —preguntó ella con cautela.
Kael dejó el documento sobre el escritorio y la supervisión de unos segundos.
—La noche de mañana, habrá un baile en el Palacio Imperial de Kryndall.
Lyra sintió inmediatamente un mal presentimiento.
Kael continuó:
—Y asistirás conmigo como mi prometida oficial.
El rostro de Lyra perdió el color.
—¿Qué…?
—Será nuestra presentación pública ante la nobleza.
Ella dio un pequeño paso atrás.
—No… no creo que eso sea buena idea…
Kael frunció apenas el ceño.
—¿Por qué?
Lyra tragó saliva.
—Porque… yo no pertenezco a ese mundo.
Su voz comenzó a hacerse más pequeña.
—Todos se burlarán de usted… dirán que el príncipe de Kryndall perdió la razón por traer a alguien como yo…
Kael la miró fijamente.
—“Alguien como tú”? —repitió lentamente.
Lyra bajó la cabeza.
—No sé comportarme como una noble… no sé bailar… no sé hablar con la aristocracia… voy a hacer que quede en ridículo…
El silencio llenó la habitación. Entonces Kael se levantó, caminó hacia ella con calma y cuando estuvo frente a frente con Lyra, inclinó apenas el rostro para obligarla a mirarlo.
—Lyra… —dijo con voz baja y firme—. Si te pedí que fueras mi prometida… entonces significa que no me avergüenzo de ti.
Ella sintió un nudo en la garganta.
—Pero…
—No estoy preguntándote si quieres ir.
Sus ojos grises brillaron con autoridad.
—Irás conmigo.
Lyra quedó inmóvil. Y por alguna razón… Aquella firmeza no le molestó.
Kael entonces levantó la vista.
—¡Samira!
La mujer apareció casi de inmediato desde la puerta.
—Sí, Su Alteza.
—Ayúdala a preparar para el baile.
Samira sonrió apenas.
—Será un honor.
Lyra todavía parecía aterrada y Kael, antes de volver a sus documentos, agregó con calma:
—Quiero que todos sepan quién es la mujer que elegí.
El corazón de Lyra se estremeció porque él lo había dicho con orgullo. No con obligación, no con vergüenza… sino con orgullo.
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Lyra estaba sentada frente al espejo mientras Samira acomodaba cuidadosamente su cabello.
El cuarto estaba en silencio. Hasta que finalmente Lyra habló.
—No creo poder hacerlo…
Samira siguió peinándola tranquilamente.
—¿El baile?
Lyra.
—Todos van a mirarme…
Sus dedos se aferraron nerviosamente a la tela de su vestido.
—Las mujeres nobles son elegantes… refinadas… hermosas…
Su voz tembló.
—Y yo solo soy…
No terminó la frase, pero Samira entendió perfectamente.
—¿Una muchacha que sobrevivió toda su vida sin que nadie la protegiera? —preguntó suavemente.
Lyra bajó la mirada.
Samira continuó peinándola.
—Escúcheme bien, señorita Lyra… si el príncipe Kael le pidió acompañarlo… es porque quiere mostrarla al mundo.
Los ojos de Lyra temblaron.
—Y si se arrepiente cuando todos me vean?
Samira soltó una pequeña risa.
—Ese hombre se enfrentó a todo un reino por existir. ¿Cree que le importa la opinión de unos nobles aburridos?
Lyra no pudo evitar mirarla por el espejo.
Y justo en ese momento… Tocaron la puerta.
Samira abrió.
Un guardia apareció cargando una gran caja de madera que parecía pesada.
—Esto llegó para la señorita Lyra.
Lyra se puso de pie confundida.
—¿Para mí?
El guardia intentó acercarse… Pero tropezó ligeramente.
La caja cayó al suelo y la tapa se abrió.
El tiempo pareció detenerse.
Lyra dejó escapar un sonido ahogado.
Dentro había: Ropa vieja, gastada y remendada. Objetos rotos. Y sobre todo… Un viejo libro maltratado.
El Famélico Gato Rojo.
Las manos de Lyra temblaron violentamente.
No.
No… Eso no debía estar ahí.
Samira frunció el ceño inmediatamente.
— ¿Quién autorizó traer esto?
Pero Lyra ya no escuchaba. Sus piernas comenzaron a moverse solas. Se arrodilló frente a la caja mientras sus dedos temblorosos tocaban el viejo libro.
Las hojas estaban dobladas, algunas desprendiéndose. La portada rota. Seguramente el viaje lo había terminado de destruir.
Y aun así… Lyra lo abrazó como si fuera un tesoro.
Las lágrimas comenzaron a caerle sin permiso.
Samira giró furiosa hacia el guardia.
—¿Quién permitió semejante estupidez?
El hombre tragó saliva.
—Y-yo solo obedecía órdenes… unas damas revisaron el contenido y aprobaron que se entregara a la señorita Lyra… dijeron que era un envío de sus padres… los condes Valmont de Zahrek…
La expresión de Samira cambió completamente por una más fría y peligrosa.
—Llévame inmediatamente con las personas que aprobaron traer esta basura frente a la prometida del príncipe Kael.
Lyra levantó rápidamente la cabeza.
—¡Samira, está bien!
Su voz se quebró.
—De verdad… está bien…
Las lágrimas seguían cayéndole, pero aún así sonaba débilmente mientras sostenía el libro.
—Recuperaré mi libro favorito…
Eso solo enfureció más a Samira. Porque Lyra seguía agradeciendo incluso aquello que claramente había sido hecho para humillarla.
Samira respiró hondo intentando controlarse.
Luego se acercó a Lyra y por primera vez en mucho tiempo… La mirada de Samira mostró auténtica tristeza.
—Lo siento muchísimo…
Lyra negó rápidamente.
—No tienes por qué disculparte…
Samira apretó la mandíbula.
—Mandaré a alguien para limpiar todo esto.
Miró aquellas ropas viejas con desprecio.
—No necesita esta basura ahora que vive en Kryndall.
Pero Lyra bajó la mirada hacia el vestido desgastado que acababa de sacar de la caja y sus ojos se rompieron nuevamente, porque reconocía ese vestido.
Anastasia lo había confeccionado especialmente para ella. Recordaba perfectamente aquella noche. Las dos sentadas juntas bajo la tenue luz de una vela mientras Anastasia sacaba cuidadosamente el vestido, para mostrárselo y pedirle que lo usara.
“Quiero que tengas algo bonito, aunque sea una vez. Lo hice yo misma.”
Las manos de Lyra comenzaron a temblar.
Samira entendió inmediatamente y por respeto… No dijo nada más. Simplemente salió del cuarto junto al guardia.
La puerta se cerró.
Y Lyra quedó sola. Completamente sola.
El silencio de la habitación comenzó a aplastarla lentamente. Se abrazó al vestido y al viejo libro mientras las lágrimas caían cada vez más fuertes.
El olor de aquellas cosas… Era el olor de Zahrek, de aquel cobertizo frío, de las noches de hambre, de la soledad… De Anastasia.
Lyra cerró los ojos con fuerza y por primera vez desde que llegó a Kryndall… Volvió a sentirse aquella muchacha miserable que dormía entre paredes húmedas preguntándose si realmente tenía derecho a existir.
Sus dedos acariciaron el vestido lentamente.
—Esta… debía ser tu vida…
Su voz salió rota. Apenas un susurro.
—No la mía…
El pecho comenzó a dolerle. Porque mientras más cariño recibía en Kryndall… Más culpable se sentía.
Kael la protegía y la miraba como si fuera alguien importante. Todos comenzaban a tratarla con respeto.
Y aún así… Dentro de ella seguía existiendo aquella voz cruel que repetía una y otra vez:
"No perteneces aquí."
Lyra abrazó con más fuerza el vestido confeccionado por Anastasia.
Y entonces recordó el baile.
· La aristocracia.
· Las miradas.
· Las burlas.
· El desprecio.
El miedo le recorrió el cuerpo lentamente, porque por más hermoso que fuera Kryndall… Por más cálida que fuera la voz de Kael… Por más segura que Samira intentara hacerla sentir… Ella seguía siendo la misma muchacha rota de Zahrek.
Y tenía miedo.
Miedo de que el mundo finalmente le recordará cuál era realmente su lugar.
mientras Kael manda. a investigar a Samira. para saber lo que pasa con la familia Valmonta
es cierto que ellos mismos la llevaron a Kryndall y ahora resulta que no quieren responder la compromiso que ellos mismos buscaban? jummm🤔🤔🤔🤔
pero también fue al huerto, leyó libros en la biblioteca.... ha tomado pequeñas decisiones que para ella son enormes
Ambos se parecen ... son amables y no tienen miedo de estar en medio de las personas... no hacen esas diferencias entre clases sociales
Aún así revisa que llevará botas para poder entrar al huerto!
esa conversación entre ellos nos revela que Osea elegió a Lyra como su prometida por alguna razón... y no lastima ni compasión....
y Karl se comportó a la altura al despedirlas como perros.... como lo que son ju mmmm....
Comos e atreven a cuestionar a una noble... sin importar como sea 🤬🤬🤬🤬🤬