Tras dieciséis años de conocerse Lyra y Damián el Alfa de la manada Amanecer, se habían comprometido tres años antes y sería en la próxima luna la ceremonia de marcación, Lyra por fin podría recibir su loba, pero jamás pensó que tres días antes de la fecha encontraría su peor pesadilla, su prometido y su hermana se apareaban entre las sabanas del dormitorio que sería suyo. El dolor por el hecho, la traición de su prometido y su propia hermana, no imaginaba que sería su condena, al quejarse con su padre, esperando su apoyo, sin embargo lo que logró fue una bofetada llena de odio, pero lo que más le dolía era que su prometido, su padre y su hermana proclamaron la ceremonia para la marca porque El Alfa Damián proclamó a Kiara su hermana como su luna, su padre ya no disimuló el desprecio por ella, la noche antes de la luna su padre la exilio y para su sorpresa Damián lo apoyó.
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Territorio hostil.
El Alfa Darius recorría los límites del territorio, pasaban muchos turistas y autos, pero les era prohibido cruzar los límites sin su autorización.
Cuándo alcanzó a mirar hacia el cielo viendo las aves extrañado inmediatamente escuchó los gritos de los lobos que fueron heridos, mirando todo desde su lugar hasta que vio volcarse el vehículo.
Tenía que ver que el chofer estuviera a salvo, era su deber había volcado en su territorio.
Pero quedó atrapado entre esa mirada llena de angustia que la chica tenía al verla desmayarse. Minutos después apareció Mura angustiada, pidiéndole ayuda.
Rey Alpha Darius
Luna Lyra
Mura
Darius mando atender a Lyra, tenía algunos golpes y raspones, mando llamar a Mura a su despacho.
— Me mandó llamar Alfha, - le preguntó haciendo una reverencia.
— No hay necesidad de que hagas reverencia.
— Si señor.
— Ahora dime qué las atacó o quienes.
— Eran lobos asesinos del pueblo insurgente , esta muy lejos de nuestro territorio no entiendo son muy hostiles.
— A menos que les hayan ofrecido una jugosa cantidad . - agregó Darius.
Pero miró la en la chica que estaba dudando.
— ¿Algo más? - quiso saber el Alfa.
— No quiero acusar, pero estoy casi segura que su padre tiene mucho que ver.
— ¿Víctor su padre? - pronunció levantando las cejas, y sorprendiendo a Mura.
— ¿Lo conoce?
— Alfa la chica a despertado. - interrumpió la chica que dejó a su cuidado, pues Darius había dicho que se le avisara cuando despertara.
Cuándo llegó a la habitación, Lyra estaba recargada en la cabecera, se sentía incómoda, no sabía dónde estaba y claramente no era un hospital.
Pero al ver al hombre que entraba, se le secó la garganta, sintió que el aire se le escapaba.
En cambio el sonrío.
— Suelo causar esa impresión, casi en todas. - le guiñó un ojo.
Más arrogante no podía ser, pensó girando los ojos.
— Por lo visto no me recuerdas. - le sonrió con seguridad, algo que a Lyra le sorprendió llamándole la atención. Lo siguió observando con inquietud.
— Ya veo lobita, no te esfuerces tanto.
Solo había un chico que la molestaba en broma con ese nombre. Entonces lo reconoció, esos ojos su porte que desde joven ya mostraba.
— Darius por Dios eres tú. - se levantó echándose en sus brazos, que sin dudarlo la recibió sosteniéndola.
Pero sucedió lo inesperado y ninguno de los dos lo vio venir, las feromonas del aroma se envolvieron creando el vínculo de pareja entre ambos.
Estaban tan cerca que Darius no lo predijo pegándose a sus labios con hambre.
Así los encontró Mura, levantando las cejas impresionada.
— Vaya, - ¿no estábamos en duelo sentimental? - susurró regresando por dónde llegó. Entonces se conocían, supuso.
CIUDAD AMANECER.
Alfa Víctor estaba furioso.
— Como se les escapó bola de imbeciles. - golpeó la mesa con fuerza haciendo que los papeles se esparcieran.
Les dije que la mataran antes de que llegara al territorio del Rey Darius, ya no podremos v buscarla, nadie puede entrar ahí.
Señor quizás ya esté muerta si llego hasta allá, oímos que la camioneta se volcó, y todos sabemos que el lobo destroza todo lo que pisa su territorio si el no lo autoriza.
El Alfa suspiró era una magnífica noticia que deseaba que así fuera.
— Tengo que mandar a alguien a preguntarle. - pronunció y ya tenía pensado quién sería. Al fin decían que el Alfa aún no encontraba una loba o no quería hacerlo, y se sabía perfectamente que pronto estaría en celo.
— Kiara podría seducirlo, - pensó sonriendo mientras despedía a los que habían fallado.
Pero tenían otro problema estaban investigando la muerte del anciano y habían asegurado que tenían un testigo, eso era una piedra en su camino y tenía que investigar y desaparecerlo.
POR OTRO LADO
Damián estaba empezando a darse cuenta del error que había cometido, aunque Kiara era una tentación, no podía sacarse a Lyra del pensamiento, fue su pareja por tres años y el que aún no tuviera loba ella siempre encontraba manera de mantenerlo en raya.
Apenas tenía dos días que se había ido y sentía que ya era una eternidad.
En qué piensas mi querido Alfa. - apareció Kiara sin saber de dónde, o no le había puesto atención.
— Te traje un refresco de tu sabor favorito. - le sonrió coqueteándole.
Damián no le gustaba nada de eso, lo dulce le hacía tener arcadas pero lo recibía porque no quería hacerle sentir mal, ya que siempre se esforzaba. Lo recibió pero la manera en que le insistía que lo tomara antes de irse, le estaba causando molestia.
Kiara lo notó dándose cuenta que tenía que poner las sustancias en otra cosa, en la comida trató pero el sabor era detectable, además era el día que la haría su pareja y de alguna forma tenía que hacerlo que la ingiriera, ya después que todo terminara no le importaba que la despreciara.
— Hoy no puedes contrariarme, seré tu luna recuerda. - le dijo convincente coqueteándole.
Damián la empezó a beber, para después sonreírle. Pero Saraí observó con curiosidad la escena.
— ¿Sería posible? - susurró para si sola, pero lo iba averiguar, los vio salir juntos, tomando el residuo del vaso lo metió a una bolsa y se fue rumbo al baño para ver si veía algo, y si, se miraba algo amarillento. Entonces tenía que pasar por la clínica para que el laboratorio le hiciera una prueba.
TERRITORIO DE LA LUZ PLATEADA.
Darius había tenido que ausentarse por casi veinticuatro horas. Había un problema en extremo del territorio y tenía que solucionarlo, además pasó por la tienda de Sahagara le llamaban bruja blanca, pero ella insistió que era curandera de hierbas medicinales.
Le comentó de Lyra, aunque trató de no verse emocionado delante de Sahagara no lo logró, la mujer intuía desde antes, por eso le llamaban bruja.
Puedes traerla contigo cualquier día, yo te diré si algo le pasó o le estén deteniendo.
Cuando llegó a la mansión de su propiedad encontró a Lyra en los pastos caminando sola o al menos eso pensaba, ya que Mura tenía la habitación de hacerse desaparecer.
— Te pasa algo. - le comentó caminando con ella a la par.
Ella suspiró.
— Hoy iba ser el día que me convertiría en la luna de Damián. - contestó mirando hacia adelante.
— Lo extrañas. - hizo la pregunta temiendo la respuesta.
Les pido una disculpa hay un capítulo antes que este pero lo tengo en borrador y me equivoqué al subirlo ya pedí que me lo arreglen pero no creo que sea pronto, así que decidí mejor anunciarlo y subir el siguiente pero ya saben que este es el seis el seis y el otro es cinco espero no hacerles enrredos
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Quisiera los poderes de Lyra asi me desago de algunas alimañas 🤣 también.