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Los Noctarys

Los Noctarys

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Mundo de fantasía
Popularitas:523
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Ocampo

🌙 LOS NOCTARYS 🌙
Libro I: Marcada por la Luna Negra

La noche de su cumpleaños número dieciocho, Ayla descubre una marca imposible en su piel.

Una marca que la señala como parte de una raza antigua que jamás debió existir.

Los Noctarys.

Nacidos de la oscuridad de una estrella caída, ocultos entre los humanos durante siglos y condenados por una profecía que podría destruir su mundo.

Cuando Ayla conoce a Kael, el misterioso heredero de los Noctarys, algo despierta entre ellos.

Una conexión imposible.

Un destino escrito mucho antes de que nacieran.

Pero la profecía es clara:

Si el heredero y la marcada se enamoran, la Luna Negra despertará... y todo aquello que aman desaparecerá.

Entre secretos, traiciones, poderes prohibidos y una guerra que se acerca, Ayla deberá decidir si está dispuesta a desafiar al destino.

Porque algunas historias de amor están destinadas a salvar un mundo.

Y otras...

A destruirlo.

NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: El Árbol del Origen

El cielo desapareció.

Las tres lunas quedaron completamente cubiertas por el Eclipse.

Una oscuridad absoluta envolvió el Reino de los Noctarys.

Sin embargo...

El inmenso Árbol del Origen iluminaba el mundo con miles de hojas cristalinas.

Cada hoja brillaba como una estrella.

Cada rama parecía sostener el universo entero.

Ayla permanecía inmóvil.

No podía apartar la mirada de aquel árbol.

Era hermoso.

Y aterrador al mismo tiempo.

Sentía que lo conocía.

Que alguna vez había estado allí.

Pero no sabía cuándo.

Ni cómo.

La Luna Negra volvió a hablar.

—Has regresado al lugar donde todo comenzó.

La voz resonó en su mente.

No en el cielo.

No en el reino.

Dentro de ella.

Kael caminó lentamente hasta colocarse a su lado.

No dijo una palabra.

Solo observó el árbol.

Después de unos segundos sonrió con tristeza.

—Siempre es igual.

Ayla lo miró.

—¿Qué quieres decir?

Él respiró profundamente.

—En todos los ciclos...

Siempre llegamos hasta aquí.

La joven sintió un escalofrío.

—¿Y después?

Kael bajó la mirada.

—Nunca logro salvarte.

El silencio fue tan pesado que parecía romper el alma.

Ayla tomó suavemente la mano de Kael.

Él levantó la vista sorprendido.

—Esta vez será diferente.

Kael quiso creerle.

Con todo su corazón.

Pero había escuchado aquellas mismas palabras demasiadas veces.

Narek observaba el Árbol desde la distancia.

El hombre de ojos rojos parecía completamente distinto.

Ya no irradiaba odio.

Solo tristeza.

El Primer Rey caminó hasta él.

Durante unos segundos ninguno habló.

Después de mil años...

Los dos hermanos volvían a encontrarse frente al mismo árbol.

—Todavía podemos detener esto.

Dijo el Primer Rey.

Narek negó lentamente.

—No.

Ya es demasiado tarde.

—Siempre dices eso.

—Porque siempre es verdad.

El Primer Rey cerró los ojos.

Recordó el primer ciclo.

Recordó cuando ambos protegían juntos el Árbol del Origen.

Antes de la guerra.

Antes de la traición.

Antes del odio.

Antes de que el tiempo comenzara a repetirse.

El suelo comenzó a vibrar.

Una hoja dorada cayó lentamente desde la copa del árbol.

Todos levantaron la vista.

La hoja descendía despacio.

Girando sobre sí misma.

Como una pluma.

La Luna Negra habló nuevamente.

—El primer fruto ha despertado.

Ayla observó cómo aquella hoja tocaba el suelo.

En ese mismo instante...

El árbol emitió una inmensa onda de energía.

Todo el reino quedó cubierto por una luz violeta.

Y miles de recuerdos invadieron la mente de Ayla.

Recordó una vida donde jamás conoció a Kael.

Otra donde ambos gobernaban juntos.

Otra donde Narek murió protegiéndola.

Otra donde el Primer Rey desaparecía para salvar a su pueblo.

Miles de vidas.

Miles de finales.

Todos distintos.

Pero todos terminaban igual.

Siempre.

Siempre.

Siempre.

Con el Árbol muriendo.

Ayla cayó de rodillas.

Las lágrimas corrían por su rostro.

—¿Por qué?

¿Por qué siempre termina igual?

La respuesta llegó desde el árbol.

No era la voz de la Luna Negra.

Era otra voz.

Más antigua.

Más cálida.

Una voz femenina.

—Porque aún no recuerdas el principio.

Una figura comenzó a formarse entre las raíces.

Era una mujer.

Vestida con un largo manto blanco y violeta.

Su cabello flotaba como si estuviera hecho de luz.

Y cuando abrió los ojos...

Ayla sintió que el corazón se detenía.

Era idéntica a ella.

Pero parecía mucho más antigua.

Mucho más poderosa.

Narek cayó de rodillas.

El Primer Rey también.

Incluso Kael inclinó la cabeza.

—No puede ser...

Susurró.

La mujer sonrió.

—Hace mucho tiempo que los observo.

Ayla apenas podía hablar.

—¿Quién eres?

La mujer extendió lentamente una mano.

Y respondió con una serenidad que hizo temblar todo el reino.

—Soy Aradia.

La Primera Noctarys.

La primera reina.

La primera guardiana de la Luna Negra.

El silencio fue absoluto.

La mujer caminó lentamente hacia Ayla.

Cada paso hacía florecer el suelo.

Como si la vida regresara allí por donde pasaba.

Finalmente quedó frente a ella.

Y apoyó una mano sobre su mejilla.

—No eres mi descendiente.

Ayla abrió los ojos sorprendida.

—¿Qué?

Aradia sonrió con ternura.

—Tú...

Eres mi reencarnación.

El aire desapareció del pecho de Ayla.

Todo lo que creía saber acababa de romperse.

No era solo la hija de una reina.

No era únicamente la heredera.

Era el alma de la primera mujer que había dado origen a los Noctarys.

Y si eso era cierto...

Entonces el destino del reino siempre había dependido de ella.

Desde el principio de los tiempos.

Y también...

Hasta el final.

Continuará...

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